Autor: Rubén Darío

Bandera que aprisiona
el aliento de Abril,
corona
tu torre de marfil.

Cual princesa encantada,
eres mimada por
un hada
de rosado color.

Las rosas que tú pises
tu boca han de envidiar;
los lises,
tu pureza estelar.

Carrera de Atalanta
lleva tu dicha en flor;
y canta
tu nombre un ruiseñor.

Y si meditabunda
sientes pena fugaz,
inunda
luz celeste tu faz.

Ronsard, lira de Galia,
te daría un ron del;
Italia
te brindara el pincel,

para que la corona
tuviese, celestial
Madona,
en un lienzo inmortal.

Ten el laurel cariño,
hoy, cuando aspiro a que
vaya a ornar tu corpiño
mi rimado bouquet.

Deja tu comentario