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	<title>Recitando &#187; Concepción Arenal</title>
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	<description>Poemas, poesías, rimas y versos</description>
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		<title>EL MASTÍN Y EL GALLO</title>
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		<pubDate>Wed, 14 May 2008 09:33:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Concepción Arenal]]></category>

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		<description><![CDATA[Sabido es de cada cual Que aún mucho más que el caballo. Entre los vanos, el gallo Es vanidoso animal. Había en cierto lugar Uno que el cuello inclinaba Cuando la puerta pasaba Por temor de tropezar; Y era risible el temor, Que en un portón como aquel No llegaría al dintel Siendo cien veces [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sabido es de cada cual<br />
Que aún mucho más que el caballo.<br />
Entre los vanos, el gallo<br />
Es vanidoso animal.</p>
<p>Había en cierto lugar<br />
Uno que el cuello inclinaba<br />
Cuando la puerta pasaba<br />
Por temor de tropezar;</p>
<p>Y era risible el temor,<br />
Que en un portón como aquel<br />
No llegaría al dintel<br />
Siendo cien veces mayor.</p>
<p>Estábase en el corral<br />
De la casa por guardián<br />
Un juiciosísimo can,<br />
Y cansado de ver tal</p>
<p>Díjole: «Señor gigante,<br />
Lleve la cabeza inhiesta,<br />
Que antes de dar con la cresta<br />
Aún ha de crecer bastante.</p>
<p>¿No ves como no se baja<br />
Un hombre aunque esté montado,<br />
Y que nunca han tropezado<br />
Los carros que traen paja?</p>
<p>¿Cómo, ¡voto a Belcebú!,<br />
Donde no pueden llegar<br />
Imaginas alcanzar<br />
Siendo más pequeño tú?»</p>
<p>Quedóse el gallo corrido<br />
No sabiendo qué decir,<br />
Y cuando volvió a salir<br />
Fuese con el cuello erguido;</p>
<p>No porque tuviera prisa<br />
Su error de reconocer,<br />
Sino que llegó a temer<br />
Del can machucho la risa.</p>
<p>De la ciencia en el umbral<br />
Lo mismísimo se viera<br />
Si puerta visible hubiera<br />
Como había en el corral.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>EL ATURDIDO</title>
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		<pubDate>Wed, 14 May 2008 09:33:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Concepción Arenal]]></category>

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		<description><![CDATA[De química un profesor, Porque a su intento convino, Con espíritu de vino La humedece, y sin temor A su mano aplica fuego, Que ardía sin propio daño. Y del fenómeno extraño La explicación daba luego. Violo un mozo casquivano Que la explicación no oyó, Y lo propio ejecutó Mojando en agua la mano. Demás [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De química un profesor,<br />
Porque a su intento convino,<br />
Con espíritu de vino<br />
La humedece, y sin temor</p>
<p>A su mano aplica fuego,<br />
Que ardía sin propio daño.<br />
Y del fenómeno extraño<br />
La explicación daba luego.</p>
<p>Violo un mozo casquivano<br />
Que la explicación no oyó,<br />
Y lo propio ejecutó<br />
Mojando en agua la mano.</p>
<p>Demás está el afirmar<br />
Que se abrasó el mentecato;<br />
Vino el padre a poco rato<br />
Y le oyó así lamentar:</p>
<p>«¡Oh! ¡qué terrible dolor!;<br />
Ved cómo tengo el pellejo;<br />
Por seguir vuestro consejo<br />
Esto me pasa, señor.»</p>
<p>«¿Mi consejo por seguir?»<br />
Dijole el padre asombrado .<br />
«¿Lo que en clase haya observado<br />
No me mandáis repetir?</p>
<p>Si es sencillo experimento<br />
(¡Ay!; ¡la mano se me abrasa!)<br />
¿No me decís hazle en casa,<br />
Hazle otra vez, hazle ciento?»</p>
<p>Pues bien: hoy el profesor<br />
Con agua un vaso sacó<br />
Y la mano en él metió<br />
Mojándola en el licor.</p>
<p>Luego va con mucha flema,<br />
La pone junto a la llama<br />
Y la mano se le inflama,<br />
Y (esto pasma) no se quema;</p>
<p>Yo lo mismo practiqué<br />
Cuando a casa hube llegado,<br />
Y harto caro me ha costado,<br />
Viéndolo estáis, me abrasé.</p>
<p>¡Ah, señor! El otro día<br />
Decíais «la imitación<br />
Ayuda la educación&#8230;»<br />
«Y lo repito, a fe mía,</p>
<p>Tornó el padre a replicar ;<br />
Ni sé yo por qué te quejas;<br />
Lo que referido dejas<br />
¿Es por ventura imitar?</p>
<p>El que en ayunas se queda<br />
De la causa y la razón<br />
Y a repetir va una acción,<br />
Este no imita, remeda.</p>
<p>El que la razón medita<br />
Y al repetir lo que ve<br />
Sabe el cómo y para qué,<br />
Este no remeda, imita.</p>
<p>Y ya que dártela puedo<br />
No olvides esta lección:<br />
Es útil la imitación,<br />
Es pernicioso el remedo.»</p>
]]></content:encoded>
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		<title>EL TESTAMENTO DEL LEÓN</title>
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		<pubDate>Wed, 14 May 2008 09:22:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Concepción Arenal]]></category>

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		<description><![CDATA[Cerca se hallaba un león De sus dolores postreros, Y tigres, panteras, lobos, Todos amigos o deudos, Dábanle muy compungidos Mil inútiles consejos, Meditando cada cual Por qué industria o por qué medio Pescará la mayor parte De los bienes del enfermo, Que se murió hasta la cola Sin hacer el menor gesto, Sin decir [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cerca se hallaba un león<br />
De sus dolores postreros,<br />
Y tigres, panteras, lobos,<br />
Todos amigos o deudos,</p>
<p>Dábanle muy compungidos<br />
Mil inútiles consejos,<br />
Meditando cada cual<br />
Por qué industria o por qué medio<br />
Pescará la mayor parte<br />
De los bienes del enfermo,</p>
<p>Que se murió hasta la cola<br />
Sin hacer el menor gesto,<br />
Sin decir una palabra<br />
Ni otorgar su testamento.</p>
<p>Notáronlo cuatro o seis<br />
Que alejaron de allí el resto,<br />
«Por ver si logra decían<br />
El paciente algún sosiego.»</p>
<p>En busca de un escribano<br />
Uno de ellos fue corriendo,<br />
En tanto que los demás<br />
Atan al real pescuezo,</p>
<p>Con disimulo, un cordel<br />
Que en la melena encubierto<br />
Y entre la ropa después<br />
Baja hasta cerca del suelo,</p>
<p>A beneficio del cual<br />
Tirando, sin gran esfuerzo,<br />
Del difunto a la cabeza<br />
Comunique movimiento.</p>
<p>Cuando a su satisfacción<br />
Todo se hallaba dispuesto,<br />
Dan entrada a los testigos<br />
Y al escribano con ellos,</p>
<p>Que era un respetable zorro<br />
Notario mayor del reino,<br />
Al cual hicieron presente<br />
El estado del enfermo,</p>
<p>Que hablar no le permitía,<br />
Aunque el oído perfecto<br />
Conservaba, y la cabeza<br />
En cabal conocimiento.</p>
<p>Presentáronle unas notas<br />
Que el rey mismo había puesto,<br />
En las cuales expresaba<br />
Su voluntad y deseo.</p>
<p>Mas por si hubiese cambiado<br />
En el instante supremo,<br />
Las cláusulas una a una<br />
Irle podía leyendo,<br />
Y él por señas le daría<br />
O no, su consentimiento.</p>
<p>Hízose así; preguntaba<br />
El escribano, y corriendo<br />
Tiraba del cordelito<br />
Uno de los herederos,<br />
E inclinaba la cabeza<br />
Para decir que sí el muerto.</p>
<p>Echólo de ver el zorro<br />
(Que no debía ser lerdo)<br />
Y quiso tener su parte<br />
Lucrativa en el enredo.</p>
<p>Pregunta con gravedad<br />
Si el rey, de su amor en premio,<br />
Al infrascrito escribano<br />
Deja trescientos mil pesos.</p>
<p>A la pregunta siguióse<br />
De la sorpresa el silencio,<br />
Sin que el testador hiciera<br />
El más leve movimiento;</p>
<p>Lo cual visto por el zorro<br />
Dijo al vecino muy quedo:<br />
«O se tira para todos,<br />
O está para todos muerto.»</p>
<p>El de la cuerda, pensando<br />
Que no había otro remedio,<br />
Tiró para el escribano<br />
E hízole coheredero;<br />
Que mal puede castigar<br />
Quien es de crímenes reo.</p>
<p>Por eso hace tanto daño<br />
Desde arriba el mal ejemplo.<br />
Cómplices o acusadores<br />
Han de ser los subalternos<br />
Del jefe, que lo es en vano<br />
No siendo en virtud primero.</p>
<p>Para reprender al malo<br />
Es la condición ser bueno<br />
Sin lo cual la autoridad<br />
Es vana, vano el derecho.</p>
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		<title>EL ESPEJO Y LA VERDAD</title>
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		<pubDate>Wed, 14 May 2008 09:22:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Concepción Arenal]]></category>

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		<description><![CDATA[En uno de los viajes Que tuvo la mala idea De hacer no sé con qué objeto La Verdad sobre la tierra, Oyó de un espejo amigo Sentidas y amargas quejas. «¿De qué me sirve decía Que, fiel a tus advertencias, Repita forma y colores Con semejanza perfecta, Lo mismo al pobre mendigo Y al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En uno de los viajes<br />
Que tuvo la mala idea<br />
De hacer no sé con qué objeto<br />
La Verdad sobre la tierra,<br />
Oyó de un espejo amigo<br />
Sentidas y amargas quejas.</p>
<p>«¿De qué me sirve decía<br />
Que, fiel a tus advertencias,<br />
Repita forma y colores<br />
Con semejanza perfecta,</p>
<p>Lo mismo al pobre mendigo<br />
Y al que nada en la opulencia,<br />
Al labrador y al herrero<br />
Como a los reyes y reinas,<br />
Y diga la verdad pura<br />
Sin rodeos ni cautelas?</p>
<p>Vanse de mí satisfechos,<br />
Aunque increíble parezca,<br />
Igualmente los hermosos<br />
Que los de horrible presencia.</p>
<p>Digo a un viejo: «Esa peluca<br />
Se ve desde media legua.»<br />
Y él va muy hueco pensando<br />
«Nadie que es peluca acierta.»</p>
<p>Dígole: «Tienes arrugas»,<br />
A una remilgada vieja,<br />
Y ella piensa allá entre sí:<br />
«Pues tengo la cara tersa.»</p>
<p>Pónese el chato narices,<br />
Otro va y se las cercena,<br />
El gordo se quita carnes,<br />
El que es flaco las aumenta,</p>
<p>Multiplícase el pequeño,<br />
El que es muy alto se resta,<br />
Y, en fin, a ninguno he oído:<br />
«¡Qué feo soy! o «¡qué fea!»</p>
<p>Si algún remedio eficaz<br />
No buscas de esta epidemia,<br />
Teme que tu santo imperio<br />
Del mundo desaparezca.»</p>
<p>«No, respondió la Verdad<br />
Con la faz grave y serena<br />
Mi dominación es justa<br />
Y será por eso eterna.</p>
<p>Si tal vez por excepción<br />
Se sustrae el hombre a ella,<br />
Esta excepción que te irrita<br />
Casos hay en que aprovecha.</p>
<p>Di: ¿si sordo el amor propio<br />
A tus verdades no fuera,<br />
Cómo se consolarían<br />
Los horribles y las feas?</p>
<p>¿Qué mal hay si va una joven,<br />
Muy erguida y satisfecha,<br />
Su fealdad ostentando<br />
Como si fuera belleza?</p>
<p>¡Es ridícula! ¿Qué importa<br />
Siempre que dichosa sea?<br />
Abunda la vanidad<br />
Porque el mérito escasea,<br />
Y en paz vive cada cual<br />
Ignorando su miseria.»</p>
<p>Al ver un ente risible<br />
Que hueco se pavonea,<br />
Más vano por sus defectos<br />
Que otros hay con sus bellezas,</p>
<p>Los sabios de brocha gorda<br />
El absurdo cacarean,<br />
Y el hombre bueno y prudente<br />
Bendice a la Providencia.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>LOS DOS CABALLOS</title>
		<link>http://www.recitando.com/autores/concepcion-arenal/los-dos-caballos/</link>
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		<pubDate>Wed, 14 May 2008 09:21:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Concepción Arenal]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuidaba mucho un francés Dos caballos por su mano; Era el uno jerezano Y era el otro cordobés. Ambos de ardiente mirada, Ambos de fuerte resuello, Grueso y encorvado el cuello, La cabeza descarnada. Era tanta su apostura Que yo afirmo sin recelo Pudieran ser el modelo De Pablo en la fiel pintura. Tenía el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuidaba mucho un francés<br />
Dos caballos por su mano;<br />
Era el uno jerezano<br />
Y era el otro cordobés.</p>
<p>Ambos de ardiente mirada,<br />
Ambos de fuerte resuello,<br />
Grueso y encorvado el cuello,<br />
La cabeza descarnada.</p>
<p>Era tanta su apostura<br />
Que yo afirmo sin recelo<br />
Pudieran ser el modelo<br />
De Pablo en la fiel pintura.</p>
<p>Tenía el cordobés ya<br />
Dada, y con bastante esmero,<br />
La instrucción de picadero<br />
Que a un buen caballo se da.</p>
<p>Corbetas, saltos atrás,<br />
Con soltura bracear,<br />
Paso de posta, trotar,<br />
Gran galope y nada más.</p>
<p>Educado el jerezano<br />
Con destreza y tino raro<br />
Bailaba, saltaba un aro,<br />
Respondía con la mano.</p>
<p>Y no con poca sorpresa<br />
Justo el público aplaudió<br />
Cuando la polca bailó<br />
Y cuando comió a la mesa.</p>
<p>Otras mil habilidades<br />
Hacía que no refiero,<br />
Ganando muy buen dinero<br />
Por villas y por ciudades.</p>
<p>En una (su nombre ignoro)<br />
Quísole un inglés comprar<br />
Y por él llegaba a dar<br />
Cantidad, y grande, de oro.</p>
<p>Hizo instancias el inglés<br />
Pero el amo resistía<br />
Ofreciendo si quería<br />
Más barato el cordobés.</p>
<p>«Ya podéis dijo el britano ,<br />
Pues de los dos animales<br />
Más que el cordobés reales<br />
Duros vale el jerezano».</p>
<p>«¡Pardiez, singular ajuste!<br />
Dijo al verlo un mozalbete<br />
Boquirrubio y regordete,<br />
De pocos años y fuste .</p>
<p>¡Linda idea! Padre mío,<br />
Si son estos animales<br />
Absolutamente iguales<br />
En hermosura y en brío,</p>
<p>¿Será cuerdo y oportuno<br />
O una solemne sandez<br />
Por llevarse el de Jerez<br />
Ofrecer veinte por uno?</p>
<p>El mismo pelo y alzada,<br />
El mismo cuello encorvado&#8230;»<br />
«Hijo, el uno está educado<br />
Y el otro no sabe nada.</p>
<p>Al hacer la tasación<br />
Del valor de cada cual<br />
Olvídaste, y haces mal,<br />
De apreciar la educación.</p>
<p>Parangón apenas cabe,<br />
De escucharlo no te asombres<br />
En caballos como en hombres<br />
Entre quien ignora y sabe.</p>
<p>La proporción que has oído<br />
No es ni con mucho bastante,<br />
Si vale uno el ignorante<br />
Vale mil el instruido.»</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>EL PERRO Y EL GATO</title>
		<link>http://www.recitando.com/autores/concepcion-arenal/el-perro-y-el-gato/</link>
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		<pubDate>Wed, 14 May 2008 09:21:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Concepción Arenal]]></category>

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		<description><![CDATA[Si no hubo malicia o yerro De la historia en el relato, Estábase cierto gato Mano a mano con un perro. Ponderaba entusiasmado De su maña en recompensa, Sus asaltos de despensa Sus victorias de tejado: «Ya descuelgo una morcilla Aunque esté lejos del suelo, Ya en el sótano me cuelo, Ya sorprendo una guardilla. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si no hubo malicia o yerro<br />
De la historia en el relato,<br />
Estábase cierto gato<br />
Mano a mano con un perro.</p>
<p>Ponderaba entusiasmado<br />
De su maña en recompensa,<br />
Sus asaltos de despensa<br />
Sus victorias de tejado:</p>
<p>«Ya descuelgo una morcilla<br />
Aunque esté lejos del suelo,<br />
Ya en el sótano me cuelo,<br />
Ya sorprendo una guardilla.</p>
<p>Si es lerda la fregatriz<br />
¡Ay qué almuerzos!: una polla<br />
O la carne de la olla<br />
Y el besugo y la perdiz.</p>
<p>Aunque me dicen ¡maldito!<br />
La maldición no me alcanza;<br />
Tenga yo llena la panza,<br />
Lo demás importa un pito.</p>
<p>No se yo por qué aprensión<br />
Estás siempre con tu tema,<br />
Es muy sencillo el dilema:<br />
Comer mal o ser ladrón.</p>
<p>No sabes lo que es buen queso,<br />
Ni buen pescado, ni flan,<br />
Ni otra cosa que mal pan<br />
O algún descarnado hueso.</p>
<p>Y en vez de la libertad<br />
Que en mi tejado poseo,<br />
Ir con tu amo de paseo<br />
Sujeto a su voluntad.</p>
<p>¿Y cuál es de esa virtud<br />
El gran premio, las delicias?:<br />
Cuatro inútiles caricias,<br />
El hambre y la esclavitud.<br />
Te luces por San Martín,<br />
si tal galardón pretendes.»</p>
<p>«Hablas de lo que no entiendes,<br />
Respondió grave el mastín ,<br />
No tengo grandes regalos<br />
Como te sucede a ti;<br />
Mas tampoco andan tras mí<br />
A maldiciones y a palos.</p>
<p>Dirás que entre veces mil<br />
Diez apenas te darán,<br />
Más vale cariño y pan<br />
Que odio con dulce y pernil.</p>
<p>¿Te sonríes con malicia?<br />
Te sonríes y no lloras,<br />
¡Miserable!, porque ignoras<br />
Lo que vale una caricia.</p>
<p>Gustárasla una vez sola,<br />
Esta que ventura llamo,<br />
Cuando me acaricia el amo<br />
Y yo meneo la cola.</p>
<p>Cuando alguno me hace mal<br />
O si hacérmelo pretende,<br />
Mi defensa al punto emprende<br />
Aun con riesgo personal.</p>
<p>Con el afán y el ahínco<br />
Que me abalanzo a su cuello,<br />
Y el placer que tengo en ello<br />
Y (a su) alrededor corro y brinco.</p>
<p>Entonces no esclavitud<br />
En la mansedumbre vieras,<br />
Ni tonterías dijeras<br />
Que es la dulce gratitud.</p>
<p>¡Que no tengo libertad!<br />
¡Que la tienes tú mayor!<br />
¿No sigo a mi bienhechor<br />
Por cariño y voluntad?</p>
<p>¿De que no puedes gozar<br />
Que gozar no debo infieres?<br />
¡Miserable! Hay más placeres<br />
Que el de comer y robar;</p>
<p>Hay más&#8230; pero fuera yerro<br />
Decírselo al mentecato<br />
Que&#8230; ¿puede entender un gato<br />
La felicidad de un perro?</p>
<p>¿Sabe el goloso ruín<br />
La dicha exenta de hiel<br />
Que en ser querido y ser fiel<br />
Puede tener un mastín?»</p>
<p>Y del perro entusiasmado<br />
Era el razonar tan grave<br />
Que responderle no sabe<br />
El gato, y vase cortado.</p>
<p>Consejo encierra y profundo<br />
Del perro y gato la historia,<br />
Trayendo a nuestra memoria<br />
Lo que sucede en el mundo.</p>
<p>El bien que a todos excede<br />
Suele no llamarse bien,<br />
Y aun le mira con desdén<br />
El que alcanzarle no puede.</p>
<p>Mas el juego y la carroza<br />
Y la alfombrada escalera,<br />
Eso lo entiende cualquiera<br />
Porque cualquiera lo goza.</p>
<p>Y la común medianía<br />
Ni muy buena ni muy mala,<br />
Ve del perverso la gala<br />
Sin comprender su agonía.</p>
<p>Que juzgando por sí mismo<br />
Juzga el vulgo siempre mal<br />
El dolor del criminal<br />
Y el placer del heroísmo,</p>
<p>Y si penetrar pudiera<br />
De entrambos el corazón,<br />
Que ha envidiado sin razón<br />
Y que ha desdeñado viera.</p>
<p>Extraviada multitud,<br />
No creas en la ventura<br />
De la indigna criatura<br />
Que escarnece la virtud.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>LA VERDAD EN LA FERIA</title>
		<link>http://www.recitando.com/autores/concepcion-arenal/la-verdad-en-la-feria/</link>
		<comments>http://www.recitando.com/autores/concepcion-arenal/la-verdad-en-la-feria/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 14 May 2008 09:20:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Concepción Arenal]]></category>

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		<description><![CDATA[Polvos de no envejecer Pregonaba en una feria Un hombre de mejor traza Que tienen por común regla Los que a explotar se dedican La credulidad ajena. Unos por ver cómo miente, Otros por ver qué revela, Los más sin saber por qué, En gran número le cercan. El repite su pregón Diciendo que la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Polvos de no envejecer<br />
Pregonaba en una feria<br />
Un hombre de mejor traza<br />
Que tienen por común regla<br />
Los que a explotar se dedican<br />
La credulidad ajena.</p>
<p>Unos por ver cómo miente,<br />
Otros por ver qué revela,<br />
Los más sin saber por qué,<br />
En gran número le cercan.<br />
El repite su pregón<br />
Diciendo que la experiencia<br />
Excepción no ha presentado<br />
Ninguna, grande o pequeña,<br />
Que la admirable eficacia<br />
De aquellos polvos desmienta.</p>
<p>Crece la curiosidad,<br />
Crece la bulla y la gresca,<br />
Unos empujan y ríen<br />
En tanto que otros reniegan;</p>
<p>En fin, otros impacientes<br />
Sacan algunas monedas<br />
Y al punto en cambio reciben<br />
De los polvos la receta.</p>
<p>Desdobláronla curiosos<br />
E impacientes de leerla.</p>
<p>Decía así: «Corporal<br />
La gallardía y la fuerza,<br />
Los atractivos y encantos<br />
De eso que llaman belleza</p>
<p>Gócese mientras se tiene,<br />
Mas siempre en poco se tenga,<br />
Que en breve el tiempo la arrastra<br />
Como el viento una hoja seca.</p>
<p>Mas la hermosura del alma<br />
El tiempo no se la lleva.</p>
<p>Quien aprende lo que es útil<br />
Y lo que sabe aprovecha,<br />
Quien conforme a su aptitud<br />
Cultiva el arte o la ciencia,</p>
<p>Quien de las malas pasiones<br />
El perverso instinto enfrena,<br />
La felicidad buscando<br />
Donde estar puede, en las buenas,</p>
<p>Sus atractivos hará<br />
Que estén del tiempo a la prueba,<br />
Y aquí de no envejecer<br />
El gran secreto se encierra.»</p>
<p>La gente que se esperaba<br />
Hallar cosas estupendas<br />
Grita del chasco corrida:<br />
«¡Pues trae noticias frescas!<br />
¿Y por esto el gran bribón<br />
Nuestro dinero nos lleva?»</p>
<p>Enarbolan los garrotes,<br />
Amenázanle con piedras,<br />
El hombre ya intimidado<br />
Les devuelve las monedas<br />
Y huyendo la silba y grita<br />
Vase a la casa más cerca.</p>
<p>Era el amo hombre discreto<br />
De buen juicio y alma recta,<br />
Y acogiéndole benigno<br />
Le dijo de esta manera:</p>
<p>«¡Pero hombre de mis pecados!<br />
¿Habéis tenido la idea<br />
De dar al pueblo razones<br />
Cuando prodigios desea<br />
Y creído que a pagarlas<br />
Iba en corriente moneda?</p>
<p>Dijérais que vuestros polvos<br />
Se hacían con unas yerbas<br />
Que crecen en las orillas<br />
De un río que corre en Persia,</p>
<p>Mezclando el asta de un ciervo<br />
Que viene de Filadelfia,<br />
El pico de un avestruz,<br />
El diente de una culebra,</p>
<p>Y una lava portentosa<br />
Que de Islandia se acarrea,<br />
Cogida con grave riesgo<br />
De los cráteres del Yecla.</p>
<p>Con estos y otros dislates<br />
Quedara muy satisfecha<br />
La gente, buscara luego<br />
El pico, el diente, las yerbas</p>
<p>Y el mineral, por boticas,<br />
Por droguerías y tiendas,<br />
Y vos quedarais pagado<br />
Dejándola así contenta.»</p>
<p>«¿Y después?. «Se iban a casa».<br />
«¿Y yo?». «Ibais a otra feria».<br />
«¿Que debe mentirse al vulgo<br />
Sacáis en consecuencia?»</p>
<p>«No lo digo hablando en serio<br />
Aunque tal vez lo merezca,<br />
Ya que aplaude al que le engaña<br />
Y escarnece al que le enseña.</p>
<p>Mas digo que la razón,<br />
Y esto propio afirma ella,<br />
Es género poco usado<br />
Que no halla en la plaza venta,<br />
Y reservarle es cordura<br />
Para alguno que le quiera.»</p>
<p>«¿Y vivir oscurecido<br />
Y tal vez en la miseria?»<br />
«Es posible». «¿Y presenciar<br />
De un impostor la opulencia?»</p>
<p>Posible también». «¿Y ver<br />
Cómo una inmoral leyenda<br />
En que el misterio del crimen<br />
Con cinismo se revela,</p>
<p>Una historia monstruosa<br />
De insulsas fábulas llena,<br />
Un drama que ni el pudor<br />
Ni el buen sentido respeta,</p>
<p>Otro que acordarnos hace<br />
Del gran cerco de Viena<br />
A sus autores procuran<br />
Honores, fama y hacienda,<br />
Mientras oscuro y hambriento<br />
Sucumbe un hombre de ciencia?</p>
<p>Yo creí que la excepción<br />
Esa que decís fuera<br />
Y lo juzgo todavía.»<br />
«Pues amigo, no, es la regla.»</p>
<p>«¿Y pensáis que tal desorden<br />
Mucho tiempo durar pueda?»<br />
«No sólo temo que dure.»<br />
«¿Pues qué teméis?» «Que crezca.</p>
<p>¿Por ventura se estimula<br />
Con honores ni riquezas<br />
Al que en útiles estudios<br />
Consume su vida entera?</p>
<p>¿Por ventura se persigue,<br />
Ni aun en la forma indirecta,<br />
Al que especula en decir<br />
Lo que ignorarse debiera,</p>
<p>Y del crimen al formar<br />
La escandalosa epopeya,<br />
No bastándole copiar<br />
Fecundo en maldad inventa?</p>
<p>¿Por ventura en este siglo<br />
Son tan vivas las creencias<br />
Que se haga el bien por el bien<br />
Sin esperar recompensa,<br />
Y se rehúse del mal<br />
La lucrativa carrera?</p>
<p>Mientras los hombres de estado,<br />
Los que dicen que gobiernan,<br />
De lo que es gobierno y orden<br />
No se formen otra idea;</p>
<p>Mientras juzgue inapreciable<br />
A todo escritor la venta<br />
Que desdeña lo que instruye<br />
Y busca lo que deleita;</p>
<p>Mientras triunfe la ignorancia<br />
Y trocadas las ideas<br />
La libertad de hacer mal<br />
Llamada libertad sea,</p>
<p>No faltará quien explote<br />
Mina de tan rica vena,<br />
Ni quien verdades se calle,<br />
Ni quien por dinero mienta,<br />
Ni quien tome la lección<br />
Que a usted le han dado en la feria.»</p>
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		<title>LA PERA VERDE Y PODRIDA</title>
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		<pubDate>Wed, 14 May 2008 09:20:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Concepción Arenal]]></category>

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		<description><![CDATA[Iba un día con su abuelo Paseando un colegial, Y debajo de un peral Halló una pera en el suelo. Mírala, cógela, muerde, Mas presto arroja el bocado Que muy podrido de un lado Estaba, y del otro verde. «Abuelo, ¿cómo será Decía el chico escupiendo Que esta pera que estoy viendo Podrida aunque verde [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Iba un día con su abuelo<br />
Paseando un colegial,<br />
Y debajo de un peral<br />
Halló una pera en el suelo.</p>
<p>Mírala, cógela, muerde,<br />
Mas presto arroja el bocado<br />
Que muy podrido de un lado<br />
Estaba, y del otro verde.</p>
<p>«Abuelo, ¿cómo será<br />
Decía el chico escupiendo<br />
Que esta pera que estoy viendo<br />
Podrida aunque verde está?.»</p>
<p>El anciano con dulzura<br />
Dijo: «Vínole ese mal<br />
Por caerse del peral<br />
Sin que estuviera madura.»</p>
<p>Lo propio sucede al necio<br />
Que estando en la adolescencia<br />
Desatiende la prudencia<br />
De sus padres con desprecio.</p>
<p>Al que en sí propio confía<br />
Como en recurso fecundo<br />
E ignorando lo que es inundo<br />
Engólfase en él sin guía.</p>
<p>Quien así intenta negar<br />
La veneración debida<br />
En el campo de la vida<br />
Se pudre sin madurar.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>EL LEÓN ENFERMO</title>
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		<pubDate>Wed, 14 May 2008 09:19:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Concepción Arenal]]></category>

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		<description><![CDATA[Enfermo y gravemente De los bosques hallóse el soberano LEON, como decimos vulgarmente. Su estómago, hasta allí cual pocos sano, Ni el más leve sustento digería Sin dolor infinito, Aunque su majestad sólo comía Lechón, tierno cordero, algún cabrito. Si era efecto del tiempo esta dolencia, Si de grave pesar, de incontinencia O del rudo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Enfermo y gravemente<br />
De los bosques hallóse el soberano<br />
LEON, como decimos vulgarmente.</p>
<p>Su estómago, hasta allí cual pocos sano,<br />
Ni el más leve sustento digería<br />
Sin dolor infinito,<br />
Aunque su majestad sólo comía<br />
Lechón, tierno cordero, algún cabrito.</p>
<p>Si era efecto del tiempo esta dolencia,<br />
Si de grave pesar, de incontinencia<br />
O del rudo trabajo y los desvelos<br />
Con que, grato a los dioses, se afanaba<br />
El cetro a sostener de sus abuelos<br />
Para el público bien y por su gloria,<br />
Es un punto dudoso de la historia.</p>
<p>Mas lo que está probado<br />
De un modo positivo y concluyente<br />
Es que, al verse doliente,<br />
Tuvo su majestad la extraña idea<br />
De reunir al punto una asamblea<br />
Y en ella discutir de cuál sustento<br />
A su estómago débil convendría,<br />
Y de cuál se abstendría<br />
Por nocivo e indigesto.</p>
<p>La turba cortesana, por supuesto,<br />
Al escuchar del rey el pensamiento<br />
Le pareció muy bien, según costumbre.<br />
Envíanse correos<br />
Que veloces recorran los estados<br />
Para que diputados<br />
Envíe cada especie al gran congreso.</p>
<p>Reunida por fin la muchedumbre<br />
Jura dar en conciencia<br />
Su humilde parecer, de cuyo peso<br />
Será juez el monarca; y él primero<br />
Expone con voz débil su dolencia.<br />
Hablar le toca, y habla un carnicero<br />
Diciendo que el enfermo se alimente<br />
Con abundante carne ensangrentada.</p>
<p>Levántase otro que de aquel disiente,<br />
Pues aunque sea cierto<br />
Que es la carne alimento grato y sano,<br />
Más saludable fuera al soberano<br />
De animal que ya días lleve muerto.<br />
Un herbívoro en turno estaba luego,<br />
El cual, con voz sonora y mucho fuego,<br />
Dijo que el rey en breve moriría<br />
Si obstinado seguía<br />
Cubriendo de cadáveres su mesa.</p>
<p>«La verde yerba, la sabrosa fruta,<br />
El rubio grano y el panal dorado,<br />
Que la vista recrea y embelesa,<br />
Decía el oso le darán la vida.»<br />
Fue su idea aplaudida<br />
Pero trabóse en breve una disputa<br />
Entre los pitagóricos señores.</p>
<p>El maíz, la cebada y el centeno,<br />
La uva, la castaña, la bellota,<br />
El regaliz, el heno<br />
Y cuantos vegetales<br />
Alimenta la tierra en su ancho seno,<br />
Tuvieron, entre aquellos animales,<br />
Fieles, si no ilustrados defensores.</p>
<p>Y cada cual al rey le recetaba<br />
El alimento mismo que él usaba.<br />
Después de mucho tiempo y gran ruido,<br />
El punto dio su majestad leonesa<br />
Por suficientemente discutido:<br />
Le puso a votación y con gran priesa<br />
En lugar de pesar, los votos cuenta.</p>
<p>La Prudencia (aunque extraña cosa sea<br />
Verla en una asamblea)<br />
Estaba allí (de paso, por supuesto),<br />
Que en tales reuniones no se sienta.<br />
E imponiendo silencio con un gesto:<br />
«Rey infeliz, le dijo eres perdido<br />
Si en recibir consejo así consientes<br />
De seres que de ti son diferentes;<br />
Y una vez que consejo hayas pedido<br />
Tienes tan poco seso<br />
Que el número calculas y no el peso.»</p>
<p>El monarca la oyó sin hacer caso<br />
Y, viendo que de aquellos animales<br />
El número menor por carne estaba,<br />
Resolvióse a vivir de vegetales.</p>
<p>Pero el nuevo alimento<br />
De tal modo al monarca repugnaba<br />
Que muy poco tragaba<br />
Y eso con asco mucho y gran tormento.<br />
A poco que este plan hubo entablado<br />
Murió de inanición el desdichado.</p>
<p>Cuando muchos votos son<br />
Como eran en esta historia,<br />
No cuentes con la memoria<br />
Pésalos con la razón;</p>
<p>Ni busques jamás consejo<br />
En hombre que no es tu igual,<br />
Aconsejarate mal<br />
Aunque bueno, sabio y viejo,</p>
<p>Cada cual juzga por sí;<br />
Dirate la verdad fiel,<br />
Pero ¿qué verdad? La de él,<br />
Que no es verdad para ti.</p>
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		<title>EL OSO Y EL LOBO</title>
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		<pubDate>Wed, 14 May 2008 09:19:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Concepción Arenal]]></category>

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		<description><![CDATA[En la cristalina fuente Que tan pura el agua lleva En su rápida corriente, Y se llama río Deva Cuando llega al mar potente. Y de Julio caluroso Como a las doce del día, Llegó a beber presuroso De un lobo en la compañía Grande y corpulento un oso. El aura suave y pura, la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la cristalina fuente<br />
Que tan pura el agua lleva<br />
En su rápida corriente,<br />
Y se llama río Deva<br />
Cuando llega al mar potente.</p>
<p>Y de Julio caluroso<br />
Como a las doce del día,<br />
Llegó a beber presuroso<br />
De un lobo en la compañía<br />
Grande y corpulento un oso.</p>
<p>El aura suave y pura,<br />
la pradera florida,<br />
la fuente que murmura,<br />
Todo a descansar convida<br />
Y paz ofrece y ventura.</p>
<p>Sentáronse a descansar<br />
El lobo y el oso juntos<br />
No viendo a nadie llegar,<br />
Y después de otros asuntos<br />
Pónense de éste a tratar:</p>
<p>«Ya me acerco a la vejez,<br />
Dijo el lobo y por más traza<br />
Que en ello pongo, ¡pardiez!,<br />
Cada día hay menos caza<br />
Y más hambre cada vez.</p>
<p>Pasan del Abril las flores,<br />
Pasan las nieves de Enero<br />
Sin que en estos alredores<br />
Logre atrapar un cordero<br />
A los malditos pastores.»</p>
<p>«Te está muy bien empleado,<br />
Respondióle grave el oso ,<br />
¿Por qué, del hambre acosado,<br />
no has de tragar, melindroso,<br />
De yerba un solo bocado?</p>
<p>¿Por qué no comes manzanas<br />
Ni peras, ni moscatel,<br />
Que de nombrarle entro en ganas,<br />
Ni maíz, ni rica miel,<br />
ni cerezas, ni avellanas?</p>
<p>¿Tiene de razón asomo<br />
Tu carnicera manía?<br />
Come de todo, cual como,<br />
Que si no, por vida mía,<br />
Flaco has de tener el lomo.</p>
<p>Si acaso de hambre te mueres<br />
De mi cariño leal<br />
Ni el menor auxilio esperes;<br />
No es lo que te pasa un mal<br />
Sino porque tú lo quieres».</p>
<p>Mas el lobo replicó:<br />
«Si comer frutas no puedo.»<br />
«Pues qué, ¿no las como yo?<br />
No auxiliaré, no haya miedo,<br />
al que la razón no oyó.»</p>
<p>Así hallamos en la vida<br />
Moralistas como el oso<br />
Que intentan, cosa es sabida,<br />
Con aire majestuoso<br />
Cortarnos a su medida.</p>
<p>Poco es que la humanidad<br />
Contra sus dogmas arguya;<br />
No hay otra felicidad<br />
Ni otra razón que la suya,<br />
Ni tampoco otra verdad.</p>
<p>Si de un pecho dolorido<br />
No comprenden la amargura<br />
Exclaman: ¡dolor fingido!<br />
Y es necedad o locura<br />
La pasión que no han sentido.</p>
<p>Por no sé qué facultad<br />
Del mundo se juzgan dueños,<br />
Y su grave necedad<br />
creced, dice a los pequeños,<br />
y a los grandes, acortad.</p>
<p>Años hace que le oí<br />
Decir como regla a un viejo<br />
Y la guardé para mí,<br />
Que el sabio al dar un consejo<br />
Se acuerda poco de sí.</p>
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