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	<title>Recitando &#187; Fray Luis de León</title>
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	<description>Poemas, poesías, rimas y versos</description>
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		<title>ODA XIX &#8211; A TODOS LOS SANTOS</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Sep 2008 08:57:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fray Luis de León]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Qué santo o qué gloriosa virtud, qué deidad que el cielo admira, oh Musa poderosa en la cristiana lira, diremos entretanto que retira el sol con presto vuelo el rayo fugitivo en este día, que hace alarde el cielo de su caballería? ¿qué nombre entre estas breñas a porfía repetirá sonando la imagen de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué santo o qué gloriosa<br />
virtud, qué deidad que el cielo admira,<br />
oh Musa poderosa<br />
en la cristiana lira,<br />
diremos entretanto que retira </p>
<p>el sol con presto vuelo<br />
el rayo fugitivo en este día,<br />
que hace alarde el cielo<br />
de su caballería?<br />
¿qué nombre entre estas breñas a porfía </p>
<p>repetirá sonando<br />
la imagen de la voz, en la manera<br />
el aire deleitando<br />
que el Efrateo hiciera<br />
del sacro y fresco Hermón por la ladera?; </p>
<p>a do, ceñido el oro<br />
crespo con verde hiedra, la montaña<br />
condujo con sonoro<br />
laúd, con fuerza y maña<br />
del oso y del león domó la saña. </p>
<p>Pues, ¿quién diré primero,<br />
que el Alto y que el Humilde?, y que, la vida<br />
por el manjar grosero<br />
restituyó perdida,<br />
que al cielo levantó nuestra caída, </p>
<p>igual al Padre Eterno,<br />
igual al que en la tierra nace y mora,<br />
de quien tiembla el infierno,<br />
a quien el sol adora,<br />
en quien todo el ser vive y se mejora. </p>
<p>Después el vientre entero,<br />
la Madre desta Luz será cantada,<br />
clarísimo Lucero<br />
en esta mar turbada,<br />
del linaje humanal fiel abogada. </p>
<p>Espíritu divino,<br />
no callaré tu voz, tu pecho opuesto<br />
contra el dragón malino;<br />
ni tú en olvido puesto<br />
que a defender mi vida estás dispuesto. </p>
<p>Osado en la promesa,<br />
barquero de la barca no sumida,<br />
y a ti que la lucida<br />
noche te traspasó de muerte a vida. </p>
<p>¿Quién no dirá tu lloro,<br />
tu bien trocado amor, oh Magdalena;<br />
de tu nardo el tesoro,<br />
de cuyo olor la ajena<br />
casa, la redondez del mundo es llena? </p>
<p>Del Nilo moradora,<br />
tierna flor del saber y de pureza,<br />
de ti yo canto agora;<br />
que en la desierta alteza,<br />
muerta, luce tu vida y fortaleza. </p>
<p>¿Diré el rayo Africano?<br />
¿diré el Stridonés sabio, elocuente?<br />
¿o el panal Romano?<br />
¿o del que justamente<br />
nombraron Boca de oro entre la gente? </p>
<p>Columna ardiente en fuego,<br />
el firme y gran Basilio al cielo toca,<br />
mayor que el miedo y ruego;<br />
y ante su rica boca<br />
la lengua de Demóstenes se apoca. </p>
<p>Cual árbol con los años<br />
la gloria de Francisco sube y crece;<br />
y entre mil ermitaños<br />
el claro Antón parece<br />
luna que en las estrellas resplandece. </p>
<p>¡Ay, Padre! ¿y dó se ha ido<br />
aquel raro valor? ¡Oh!, ¿qué malvado<br />
el oro ha destruido<br />
de tu templo sagrado?<br />
¿quién cizañó tan mal tu buen sembrado? </p>
<p>Adonde la azucena<br />
lucía, y el clavel, do el rojo trigo,<br />
reina agora la avena,<br />
la grama, el enemigo<br />
cardo, la sinjusticia, el falso amigo. </p>
<p>Convierte piadoso<br />
tus ojos y nos mira, y con tu mano<br />
arranca poderoso<br />
lo malo y lo tirano,<br />
y planta aquello antiguo, humilde y llano. </p>
<p>Da paz a aqueste pecho,<br />
que hierve con dolor en noche escura;<br />
que fuera deste estrecho<br />
diré con más dulzura<br />
tu nombre, tu grandeza y hermosura. </p>
<p>No niego, dulce amparo<br />
del alma, que mis males son mayores<br />
que aqueste desamparo;<br />
mas, cuanto son peores,<br />
tanto resonarán más tus loores.</p>
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		<title>ODA IX &#8211; LAS SERENAS</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Sep 2008 08:56:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fray Luis de León]]></category>

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		<description><![CDATA[A Cherinto No te engañe el dorado vaso ni, de la puesta al bebedero sabrosa miel, cebado; dentro al pecho ligero, Cherinto, no traspases el postrero asensio; ten dudosa la mano liberal, que esa azucena, esa purpúrea rosa, que el sentido enajena, tocada, pasa al alma y la envenena. Retira el pie; que asconde sierpe [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>A Cherinto </em></p>
<p>No te engañe el dorado<br />
vaso ni, de la puesta al bebedero<br />
sabrosa miel, cebado;<br />
dentro al pecho ligero,<br />
Cherinto, no traspases el postrero </p>
<p>asensio; ten dudosa<br />
la mano liberal, que esa azucena,<br />
esa purpúrea rosa,<br />
que el sentido enajena,<br />
tocada, pasa al alma y la envenena. </p>
<p>Retira el pie; que asconde<br />
sierpe mortal el prado, aunque florido<br />
los ojos roba; adonde<br />
aplace más, metido<br />
el peligroso lazo está, y tendido. </p>
<p>Pasó tu primavera;<br />
ya la madura edad te pide el fruto<br />
de gloria verdadera;<br />
¡ay! pon del cieno bruto<br />
los pasos en lugar firme y enjuto, </p>
<p>antes que la engañosa<br />
Circe, del corazón apoderada,<br />
con copa ponzoñosa<br />
el alma trasformada,<br />
te ajunte nueva fiera a su manada. </p>
<p>No es dado al que allí asienta,<br />
si ya el cielo dichoso no le mira,<br />
huir la torpe afrenta;<br />
o arde oso en ira<br />
o, hecho jabalí, gime y suspira. </p>
<p>No fíes en viveza:<br />
atiende al sabio rey Solimitano;<br />
no vale fortaleza:<br />
que al vencedor Gazano<br />
condujo a triste fin femenil mano; </p>
<p>imita al alto Griego,<br />
que sabio no aplicó la noble antena<br />
al enemigo ruego<br />
de la blanda Serena,<br />
por do por siglos mil su fama suena; </p>
<p>decía comoviendo<br />
el aire en dulce son: «La vela inclina,<br />
que, del viento huyendo,<br />
por los mares camina,<br />
Ulises, de los Griegos luz divina; </p>
<p>allega y da reposo<br />
al inmortal cuidado, y entretanto<br />
conocerás curioso<br />
mil historias que canto,<br />
que todo navegante hace otro tanto; </p>
<p>Todos de su camino<br />
tuercen a nuestra voz y, satisfecho<br />
con el cantar divino<br />
el deseoso pecho,<br />
a sus tierras se van con más provecho. </p>
<p>Que todo lo sabemos<br />
cuanto contiene el suelo, y la reñida<br />
guerra te cantaremos<br />
de Troya, y su caída,<br />
por Grecia y por los dioses destruida.» </p>
<p>Ansí falsa cantaba<br />
ardiendo en crueldad; mas él prudente<br />
a la voz atajaba<br />
el camino en su gente<br />
con la aplicada cera suavemente. </p>
<p>Si a ti se presentare,<br />
los ojos sabio cierra; firme atapa<br />
la oreja, si llamare;<br />
si prendiere la capa,<br />
huye, que sólo aquel que huye escapa.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>ODA XVII &#8211; EN UNA ESPERANZA QUE SALIÓ VANA</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Sep 2008 08:55:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fray Luis de León]]></category>

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		<description><![CDATA[Huid, contentos, de mi triste pecho; ¿qué engaño os vuelve a do nunca pudistes tener reposo ni hacer provecho? Tened en la memoria cuando fuistes con público pregón, ¡ay!, desterrados de toda mi comarca y reinos tristes, a do ya no veréis sino nublados, y viento, y torbellino, y lluvia fiera, suspiros encendidos y cuidados. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Huid, contentos, de mi triste pecho;<br />
¿qué engaño os vuelve a do nunca pudistes<br />
tener reposo ni hacer provecho? </p>
<p>Tened en la memoria cuando fuistes<br />
con público pregón, ¡ay!, desterrados<br />
de toda mi comarca y reinos tristes, </p>
<p>a do ya no veréis sino nublados,<br />
y viento, y torbellino, y lluvia fiera,<br />
suspiros encendidos y cuidados. </p>
<p>No pinta el prado aquí la primavera,<br />
ni nuevo sol jamás las nubes dora,<br />
ni canta el ruiseñor lo que antes era. </p>
<p>La noche aquí se vela, aquí se llora<br />
el dia miserable sin consuelo<br />
y vence el mal de ayer el mal de agora. </p>
<p>Guardad vuestro destierro, que ya el suelo<br />
no puede dar contento al alma mía,<br />
si ya mil vueltas diere andando el cielo. </p>
<p>Guardad vuestro destierro, si alegría,<br />
si gozo, y si descanso andáis sembrando,<br />
que aqueste campo abrojos solo cría. </p>
<p>Guardad vuestro destierro, si tornando<br />
de nuevo no queréis ser castigados<br />
con crudo azote y con infame bando. </p>
<p>Guardad vuestro destierro que, olvidados<br />
de vuestro ser, en mí seréis dolores:<br />
¡tal es la fuerza de mis duros hados! </p>
<p>Los bienes más queridos y mayores<br />
se mudan, y en mi daño se conjuran,<br />
y son, por ofenderme, a sí traidores. </p>
<p>Mancíllanse mis manos, si se apuran;<br />
la paz y la amistad, que es cruda guerra;<br />
las culpas faltan, más las penas duran. </p>
<p>Quien mis cadenas más estrecha y cierra<br />
es la inocencia mía y la pureza;<br />
cuando ella sube, entonces vengo a tierra. </p>
<p>Mudó su ley en mí naturaleza,<br />
y pudo en mí el dolor lo que no entiende<br />
ni seso humano ni mayor viveza. </p>
<p>Cuanto desenlazarse más pretende<br />
el pájaro captivo, más se enliga,<br />
y la defensa mía más me ofende. </p>
<p>En mí la culpa ajena se castiga<br />
y soy del malhechor, ¡ay!, prisionero,<br />
y quieren que de mí la Fama diga: </p>
<p>«Dichoso el que jamás ni ley ni fuero,<br />
ni el alto tribunal, ni las ciudades,<br />
ni conoció del mundo el trato fiero. </p>
<p>Que por las inocentes soledades,<br />
recoge el pobre cuerpo en vil cabaña,<br />
y el ánimo enriquece con verdades. </p>
<p>Cuando la luz el aire y tierras baña,<br />
levanta al puro sol las manos puras,<br />
sin que se las aplomen odio y saña. </p>
<p>Sus noches son sabrosas y seguras,<br />
la mesa le bastece alegremente<br />
el campo, que no rompen rejas duras. </p>
<p>Lo justo le acompaña, y la luciente<br />
verdad, la sencillez en pechos de oro,<br />
la fee no colorada falsamente. </p>
<p>De ricas esperanzas almo coro,<br />
y paz con su descuido le rodean,<br />
y el gozo, cuyos ojos huye el lloro.» </p>
<p>Allí, contento, tus moradas sean;<br />
allí te lograrás, y a cada uno<br />
de aquellos que de mi saber desean,<br />
les di que no me viste en tiempo alguno.</p>
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		<title>ODA XII &#8211; A FELIPE RUIZ</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Sep 2008 08:55:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fray Luis de León]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Qué vale cuanto vee, do nace y do se pone, el sol luciente, lo que el Indio posee, lo que da el claro Oriente con todo lo que afana la vil gente? El uno, mientras cura dejar rico descanso a su heredero, vive en pobreza dura y perdona al dinero y contra sí se muestra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué vale cuanto vee,<br />
do nace y do se pone, el sol luciente,<br />
lo que el Indio posee,<br />
lo que da el claro Oriente<br />
con todo lo que afana la vil gente? </p>
<p>El uno, mientras cura<br />
dejar rico descanso a su heredero,<br />
vive en pobreza dura<br />
y perdona al dinero<br />
y contra sí se muestra crudo y fiero; </p>
<p>el otro, que sediento<br />
anhela al señorío, sirve ciego<br />
y, por subir su asiento,<br />
abájase a vil ruego<br />
y de la libertad va haciendo entrego. </p>
<p>Quien de dos claros ojos<br />
y de un cabello de oro se enamora,<br />
compra con mil enojos<br />
una menguada hora,<br />
un gozo breve que sin fin se llora. </p>
<p>Dichoso el que se mide,<br />
Felipe, y de la vida el gozo bueno<br />
a sí solo lo pide,<br />
y mira como ajeno<br />
aquello que no está dentro en su seno. </p>
<p>Si resplandece el día,<br />
si Éolo su reino turba, ensaña,<br />
el rostro no varía<br />
y, si la alta montaña<br />
encima le viniere, no le daña. </p>
<p>Bien como la ñudosa<br />
carrasca, en alto risco desmochada<br />
con hacha poderosa,<br />
del ser despedazada<br />
del hierro torna rica y esforzada; </p>
<p>querrás hundille y crece<br />
mayor que de primero y, si porfía<br />
la lucha, más florece<br />
y firme al suelo invía<br />
al que por vencedor ya se tenía. </p>
<p>Esento a todo cuanto<br />
presume la fortuna, sosegado<br />
está y libre de espanto<br />
ante el tirano airado,<br />
de hierro, de crueza y fuego armado; </p>
<p>«El fuego —dice— enciende;<br />
aguza el hierro crudo, rompe y llega<br />
y, si me hallares, prende<br />
y da a tu hambre ciega<br />
su cebo deseado, y la sosiega; </p>
<p>¿qué estás? ¿no ves el pecho<br />
desnudo, flaco, abierto? ¿Oh, no te cabe<br />
en puño tan estrecho<br />
el corazón, que sabe<br />
cerrar cielos y tierra con su llave?; </p>
<p>ahonda más adentro;<br />
desvuelva las entrañas el insano<br />
puñal; penetra al centro;<br />
mas es trabajo vano,<br />
jamás me alcanzará tu corta mano. </p>
<p>Rompiste mi cadena,<br />
ardiendo por prenderme: al gran consuelo<br />
subido he por tu pena;<br />
ya suelto encumbro el vuelo,<br />
traspaso sobre el aire, huello el cielo.»</p>
]]></content:encoded>
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		<title>ODA XXI &#8211; A NUESTRA SEÑORA</title>
		<link>http://www.recitando.com/autores/fray-luis-de-leon/oda-xxi-a-nuestra-senora/</link>
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		<pubDate>Mon, 22 Sep 2008 08:54:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fray Luis de León]]></category>

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		<description><![CDATA[Virgen, que el sol más pura, gloria de los mortales, luz del cielo, en quien la piedad es cual la alteza: los ojos vuelve al suelo y mira un miserable en cárcel dura, cercado de tinieblas y tristeza. Y si mayor bajeza no conoce, ni igual, juicio humano, que el estado en que estoy por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Virgen, que el sol más pura,<br />
gloria de los mortales, luz del cielo,<br />
en quien la piedad es cual la alteza:<br />
los ojos vuelve al suelo<br />
y mira un miserable en cárcel dura,<br />
cercado de tinieblas y tristeza.<br />
Y si mayor bajeza<br />
no conoce, ni igual, juicio humano,<br />
que el estado en que estoy por culpa ajena,<br />
con poderosa mano<br />
quiebra, Reina del cielo, esta cadena. </p>
<p>Virgen, en cuyo seno<br />
halló la deidad digno reposo,<br />
do fue el rigor en dulce amor trocado:<br />
si blando al riguroso<br />
volviste, bien podrás volver sereno<br />
un corazón de nubes rodeado.<br />
Descubre el deseado<br />
rostro, que admira el cielo, el suelo adora:<br />
las nubes huirán, lucirá el día;<br />
tu luz, alta Señora,<br />
venza esta ciega y triste noche mía. </p>
<p>Virgen y madre junto,<br />
de tu Hacedor dichosa engendradora,<br />
a cuyos pechos floreció la vida:<br />
mira cómo empeora<br />
y crece mí dolor más cada punto;<br />
el odio cunde, la amistad se olvida;<br />
si no es de ti valida<br />
la justicia y verdad, que tú engendraste,<br />
¿adónde hallará seguro amparo?<br />
Y pues madre eres, baste<br />
para contigo el ver mi desamparo. </p>
<p>Virgen, del sol vestida,<br />
de luces eternales coronada,<br />
que huellas con divinos pies la Luna;<br />
envidia emponzoñada,<br />
engaño agudo, lengua fementida,<br />
odio crüel, poder sin ley ninguna,<br />
me hacen guerra a una;<br />
pues, contra un tal ejército maldito,<br />
¿cuál pobre y desarmado será parte,<br />
si tu nombre bendito,<br />
María, no se muestra por mi parte? </p>
<p>Virgen, por quien vencida<br />
llora su perdición la sierpe fiera,<br />
su daño eterno, su burlado intento;<br />
miran de la ribera<br />
seguras muchas gentes mi caída,<br />
el agua violenta, el flaco aliento:<br />
los unos con contento,<br />
los otros con espanto; el más piadoso<br />
con lástima la inútil voz fatiga;<br />
yo, puesto en ti el lloroso<br />
rostro, cortando voy onda enemiga. </p>
<p>Virgen, del Padre Esposa,<br />
dulce Madre del Hijo, templo santo<br />
del inmortal Amor, del hombre escudo:<br />
no veo sino espanto;<br />
si miro la morada, es peligrosa;<br />
si la salida, incierta; el favor mudo,<br />
el enemigo crudo,<br />
desnuda, la verdad, muy proveída<br />
de armas y valedores la mentira.<br />
La miserable vida,<br />
sólo cuando me vuelvo a ti, respira. </p>
<p>Virgen, que al alto ruego<br />
no más humilde sí diste que honesto,<br />
en quien los cielos contemplar desean;<br />
como terrero puesto—<br />
los brazos presos, de los ojos ciego—<br />
a cien flechas estoy que me rodean,<br />
que en herirme se emplean;<br />
siento el dolor, mas no veo la mano;<br />
ni me es dado el huir ni el escudarme.<br />
Quiera tu soberano<br />
Hijo, Madre de amor, por ti librarme. </p>
<p>Virgen, lucero amado,<br />
en mar tempestuoso clara guía,<br />
a cuvo santo rayo calla el viento;<br />
mil olas a porfía<br />
hunden en el abismo un desarmado<br />
leño de vela y remo, que sin tiento<br />
el húmedo elemento<br />
corre; la noche carga, el aire truena;<br />
ya por el cielo va, ya el suelo toca;<br />
gime la rota antena;<br />
socorre, antes que emviste en dura roca. </p>
<p>Virgen, no enficionada<br />
de la común mancilla y mal primero,<br />
que al humano linaje contamina;<br />
bien sabes que en ti espero<br />
dende mi tierna edad; y, si malvada<br />
fuerza que me venció ha hecho indina<br />
de tu guarda divina<br />
mi vida pecadora, tu clemencia<br />
tanto mostrará más su bien crecido,<br />
cuanto es más la dolencia,<br />
y yo merezco menos ser valido. </p>
<p>Virgen, el dolor fiero<br />
añuda ya la lengua, y no consiente<br />
que publique la voz cuanto desea;<br />
mas oye tú al doliente<br />
ánimo, que contino a ti vocea.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>ODA II &#8211; A DON PEDRO PORTOCARRERO</title>
		<link>http://www.recitando.com/autores/fray-luis-de-leon/oda-ii-a-don-pedro-portocarrero/</link>
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		<pubDate>Mon, 22 Sep 2008 08:53:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fray Luis de León]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.recitando.com/?p=384</guid>
		<description><![CDATA[Virtud, hija del cielo, la más ilustre empresa de la vida, en el escuro suelo luz tarde conocida, senda que guía al bien, poco seguida; tú dende la hoguera al cielo levantaste al fuerte Alcides, tú en la más alta esfera con las estrellas mides al Cid, clara victoria de mil lides. Por ti el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Virtud, hija del cielo,<br />
la más ilustre empresa de la vida,<br />
en el escuro suelo<br />
luz tarde conocida,<br />
senda que guía al bien, poco seguida; </p>
<p>tú dende la hoguera<br />
al cielo levantaste al fuerte Alcides,<br />
tú en la más alta esfera<br />
con las estrellas mides<br />
al Cid, clara victoria de mil lides. </p>
<p>Por ti el paso desvía<br />
de la profunda noche, y resplandece<br />
muy más que el claro día<br />
de Leda el parto, y crece<br />
el Córdoba a las nubes, y florece; </p>
<p>y por su senda agora<br />
traspasa luengo espacio con ligero<br />
pie y ala voladora<br />
el gran Portocarrero,<br />
osado de ocupar el bien primero. </p>
<p>Del vulgo se descuesta,<br />
hollando sobre el oro; firme aspira<br />
a lo alto de la cuesta;<br />
ni violencia de ira,<br />
ni blando y dulce engaño le retira. </p>
<p>Ni mueve más ligera,<br />
ni más igual divide por derecha<br />
el aire, y fiel carrera,<br />
o la traciana flecha<br />
o la bola tudesca un fuego hecha. </p>
<p>En pueblo inculto y duro<br />
induce poderoso igual costumbre<br />
y, do se muestra escuro<br />
el cielo, enciende lumbre,<br />
valiente a ilustrar más alta cumbre. </p>
<p>Dichosos los que baña<br />
el Miño, los que el mar monstruoso cierra,<br />
dende la fiel montaña<br />
hasta el fin de la tierra,<br />
los que desprecia de Eume la alta sierra.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>ODA XVIII &#8211; EN LA ASCENSIÓN</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Sep 2008 08:53:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fray Luis de León]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Y dejas, Pastor santo, tu grey en este valle hondo, escuro, con soledad y llanto; y tú, rompiendo el puro aire, ¿te vas al inmortal seguro? Los antes bienhadados, y los agora tristes y afligidos, a tus pechos criados, de ti desposeídos, ¿a dó convertirán ya sus sentidos? ¿Qué mirarán los ojos que vieron de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Y dejas, Pastor santo,<br />
tu grey en este valle hondo, escuro,<br />
con soledad y llanto;<br />
y tú, rompiendo el puro<br />
aire, ¿te vas al inmortal seguro? </p>
<p>Los antes bienhadados,<br />
y los agora tristes y afligidos,<br />
a tus pechos criados,<br />
de ti desposeídos,<br />
¿a dó convertirán ya sus sentidos? </p>
<p>¿Qué mirarán los ojos<br />
que vieron de tu rostro la hermosura,<br />
que no les sea enojos?<br />
Quien oyó tu dulzura,<br />
¿qué no tendrá por sordo y desventura? </p>
<p>Aqueste mar turbado,<br />
¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto<br />
al viento fiero, airado?<br />
Estando tú encubierto,<br />
¿qué norte guiará la nave al puerto? </p>
<p>¡Ay!, nube, envidiosa<br />
aun deste breve gozo, ¿qué te aquejas?<br />
¿Dó vuelas presurosa?<br />
¡Cuán rica tú te alejas!<br />
¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!</p>
]]></content:encoded>
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		<title>ODA VI &#8211; DE LA MAGDALENA</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Sep 2008 08:52:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fray Luis de León]]></category>

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		<description><![CDATA[Elisa, ya el preciado cabello, que del oro escarnio hacía, la nieve ha variado; ¡ay! ¿yo no te decía: —Recoge, Elisa, el pie, que vuela el día? Ya los que prometían durar en tu servicio eternamente, ingratos se desvían por no mirar la frente con rugas afeada, el negro diente. ¿Qué tienes del pasado tiempo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Elisa, ya el preciado<br />
cabello, que del oro escarnio hacía,<br />
la nieve ha variado;<br />
¡ay! ¿yo no te decía:<br />
—Recoge, Elisa, el pie, que vuela el día? </p>
<p>Ya los que prometían<br />
durar en tu servicio eternamente,<br />
ingratos se desvían<br />
por no mirar la frente<br />
con rugas afeada, el negro diente. </p>
<p>¿Qué tienes del pasado<br />
tiempo sino dolor? ¿cuál es el fruto<br />
que tu labor te ha dado,<br />
si no es tristeza y luto,<br />
y el alma hecha sierva a vicio bruto? </p>
<p>¿Qué fe te guarda el vano,<br />
por quien tú no guardaste la debida<br />
a tu bien soberano,<br />
por quien mal proveída<br />
perdiste de tu seno la querida </p>
<p>prenda, por quien velaste,<br />
por quien ardiste en celos, por quien uno<br />
el cielo fatigaste<br />
con gemido importuno,<br />
por quien nunca tuviste acuerdo alguno </p>
<p>de ti mesma? Y agora,<br />
rico de tus despojos, más ligero<br />
que el ave, huye, adora<br />
a Lida el lisonjero;<br />
tú quedas entregada al dolor fiero. </p>
<p>¡Oh cuánto mejor fuera<br />
el don de hermosura, que del cielo<br />
te vino, a cuyo era<br />
habello dado en velo<br />
santo, guardado bien del polvo y suelo! </p>
<p>Mas hora no hay tardía,<br />
tanto nos es el cielo piadoso,<br />
mientras que dura el día;<br />
el pecho hervoroso<br />
en breve del dolor saca reposo; </p>
<p>que la gentil señora<br />
de Mágdalo, bien que perdidamente<br />
dañada, en breve hora<br />
con el amor ferviente<br />
las llamas apagó del fuego ardiente, </p>
<p>las llamas del malvado<br />
amor con otro amor más encendido;<br />
y consiguió el estado,<br />
que no fue concedido<br />
al huésped arrogante en bien fingido. </p>
<p>De amor guiada, y pena,<br />
penetra el techo estraño, y atrevida<br />
ofrécese a la ajena<br />
presencia, y sabia olvida<br />
el ojo mofador; buscó la vida; </p>
<p>y, toda derrocada<br />
a los divinos pies que la traían,<br />
lo que la en sí fiada<br />
gente olvidado habían,<br />
sus manos, boca y ojos lo hacían. </p>
<p>Lavaba larga en lloro<br />
al que su torpe mal lavando estaba;<br />
limpiaba con el oro,<br />
que la cabeza ornaba,<br />
a su limpieza, y paz a su paz daba. </p>
<p>Decía: «Solo amparo<br />
de la miseria extrema, medicina<br />
de mi salud, reparo<br />
de tanto mal, inclina<br />
aqueste cieno tu piedad divina. </p>
<p>¡Ay! ¿Qué podrá ofrecerte<br />
quien todo lo perdió? aquestas manos<br />
osadas de ofenderte,<br />
aquestos ojos vanos<br />
te ofrezco, y estos labios tan profanos. </p>
<p>Lo que sudó en tu ofensa<br />
trabaje en tu servicio, y de mis males<br />
proceda mi defensa;<br />
mis ojos, dos mortales<br />
fraguas, dos fuentes sean manantiales. </p>
<p>Bañen tus pies mis ojos,<br />
límpienlos mis cabellos; de tormento<br />
mi boca, y red de enojos,<br />
les dé besos sin cuento;<br />
y lo que me condena te presento: </p>
<p>preséntate un sujeto<br />
tan mortalmente herido, cual conviene,<br />
do un médico perfeto<br />
de cuanto saber tiene<br />
dé muestra, que por siglos mil resuene.»</p>
]]></content:encoded>
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		<title>ODA XIII &#8211; DE LA VIDA DEL CIELO</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Sep 2008 08:51:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fray Luis de León]]></category>

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		<description><![CDATA[Alma región luciente, prado de bienandanza, que ni al hielo ni con el rayo ardiente fallece; fértil suelo, producidor eterno de consuelo: de púrpura y de nieve florida, la cabeza coronado, y dulces pastos mueve, sin honda ni cayado, el Buen Pastor en ti su hato amado. Él va, y en pos dichosas le siguen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Alma región luciente,<br />
prado de bienandanza, que ni al hielo<br />
ni con el rayo ardiente<br />
fallece; fértil suelo,<br />
producidor eterno de consuelo: </p>
<p>de púrpura y de nieve<br />
florida, la cabeza coronado,<br />
y dulces pastos mueve,<br />
sin honda ni cayado,<br />
el Buen Pastor en ti su hato amado. </p>
<p>Él va, y en pos dichosas<br />
le siguen sus ovejas, do las pace<br />
con inmortales rosas,<br />
con flor que siempre nace<br />
y cuanto más se goza más renace. </p>
<p>Y dentro a la montaña<br />
del alto bien las guía; ya en la vena<br />
del gozo fiel las baña,<br />
y les da mesa llena,<br />
pastor y pasto él solo, y suerte buena. </p>
<p>Y de su esfera, cuando<br />
la cumbre toca, altísimo subido,<br />
el sol, él sesteando,<br />
de su hato ceñido,<br />
con dulce son deleita el santo oído. </p>
<p>Toca el rabel sonoro,<br />
y el inmortal dulzor al alma pasa,<br />
con que envilece el oro,<br />
y ardiendo se traspasa<br />
y lanza en aquel bien libre de tasa. </p>
<p>¡Oh, son! ¡Oh, voz! Siquiera<br />
pequeña parte alguna decendiese<br />
en mi sentido, y fuera<br />
de sí la alma pusiese<br />
y toda en ti, ¡oh, Amor!, la convirtiese, </p>
<p>conocería dónde<br />
sesteas, dulce Esposo, y, desatada<br />
de esta prisión adonde<br />
padece, a tu manada<br />
viviera junta, sin vagar errada.</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>ODA VIII &#8211; NOCHE SERENA</title>
		<link>http://www.recitando.com/autores/fray-luis-de-leon/oda-viii-noche-serena/</link>
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		<pubDate>Mon, 22 Sep 2008 08:51:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fray Luis de León]]></category>

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		<description><![CDATA[A Don Loarte Cuando contemplo el cielo de innumerables luces adornado, y miro hacia el suelo de noche rodeado, en sueño y en olvido sepultado, el amor y la pena despiertan en mi pecho un ansia ardiente; despiden larga vena los ojos hechos fuente; Loarte y digo al fin con voz doliente: «Morada de grandeza, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>A Don Loarte </em></p>
<p>Cuando contemplo el cielo<br />
de innumerables luces adornado,<br />
y miro hacia el suelo<br />
de noche rodeado,<br />
en sueño y en olvido sepultado, </p>
<p>el amor y la pena<br />
despiertan en mi pecho un ansia ardiente;<br />
despiden larga vena<br />
los ojos hechos fuente;<br />
Loarte y digo al fin con voz doliente: </p>
<p>«Morada de grandeza,<br />
templo de claridad y hermosura,<br />
el alma, que a tu alteza<br />
nació, ¿qué desventura<br />
la tiene en esta cárcel baja, escura? </p>
<p>¿Qué mortal desatino<br />
de la verdad aleja así el sentido,<br />
que, de tu bien divino<br />
olvidado, perdido<br />
sigue la vana sombra, el bien fingido? </p>
<p>El hombre está entregado<br />
al sueño, de su suerte no cuidando;<br />
y, con paso callado,<br />
el cielo, vueltas dando,<br />
las horas del vivir le va hurtando. </p>
<p>¡Oh, despertad, mortales!<br />
Mirad con atención en vuestro daño.<br />
Las almas inmortales,<br />
hechas a bien tamaño,<br />
¿podrán vivir de sombra y de engaño? </p>
<p>¡Ay, levantad los ojos<br />
aquesta celestial eterna esfera!<br />
burlaréis los antojos<br />
de aquesa lisonjera<br />
vida, con cuanto teme y cuanto espera. </p>
<p>¿Es más que un breve punto<br />
el bajo y torpe suelo, comparado<br />
con ese gran trasunto,<br />
do vive mejorado<br />
lo que es, lo que será, lo que ha pasado? </p>
<p>Quien mira el gran concierto<br />
de aquestos resplandores eternales,<br />
su movimiento cierto<br />
sus pasos desiguales<br />
y en proporción concorde tan iguales; </p>
<p>la luna cómo mueve<br />
la plateada rueda, y va en pos della<br />
la luz do el saber llueve,<br />
y la graciosa estrella<br />
de amor la sigue reluciente y bella; </p>
<p>y cómo otro camino<br />
prosigue el sanguinoso Marte airado,<br />
y el Júpiter benino,<br />
de bienes mil cercado,<br />
serena el cielo con su rayo amado; </p>
<p>—rodéase en la cumbre<br />
Saturno, padre de los siglos de oro;<br />
tras él la muchedumbre<br />
del reluciente coro<br />
su luz va repartiendo y su tesoro—: </p>
<p>¿quién es el que esto mira<br />
y precia la bajeza de la tierra,<br />
y no gime y suspira<br />
y rompe lo que encierra<br />
el alma y destos bienes la destierra? </p>
<p>Aquí vive el contento,<br />
aquí reina la paz; aquí, asentado<br />
en rico y alto asiento,<br />
está el Amor sagrado,<br />
de glorias y deleites rodeado. </p>
<p>Inmensa hermosura<br />
aquí se muestra toda, y resplandece<br />
clarísima luz pura,<br />
que jamás anochece;<br />
eterna primavera aquí florece. </p>
<p>¡Oh campos verdaderos!<br />
¡Oh prados con verdad frescos y amenos!<br />
¡Riquísimos mineros!<br />
¡Oh deleitosos senos!<br />
¡Repuestos valles, de mil bienes llenos!»</p>
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