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	<title>Recitando &#187; Lope de Vega</title>
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	<description>Poemas, poesías, rimas y versos</description>
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		<title>RIMAS SAGRADAS</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Apr 2008 23:34:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lope de Vega]]></category>

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		<description><![CDATA[1 Cuando me paro a contemplar mi estado, y a ver los pasos por donde he venido, me espanto de que un hombre tan perdido a conocer su error haya llegado. Cuando miro los años que he pasado, la divina razón puesta en olvido, conozco que piedad del cielo ha sido no haberme en tanto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1</strong></p>
<p>Cuando me paro a contemplar mi estado,<br />
y a ver los pasos por donde he venido,<br />
me espanto de que un hombre tan perdido<br />
a conocer su error haya llegado.</p>
<p>Cuando miro los años que he pasado,<br />
la divina razón puesta en olvido,<br />
conozco que piedad del cielo ha sido<br />
no haberme en tanto mal precipitado.</p>
<p>Entré por laberinto tan extraño,<br />
fiando al débil hilo de la vida<br />
el tarde conocido desengaño;</p>
<p>mas de tu luz mi escuridad vencida,<br />
el monstro muerto de mi ciego engaño,<br />
vuelve a la patria, la razón perdida.</p>
<p><strong>2</strong></p>
<p>Pasos de mi primera edad que fuistes<br />
por el camino fácil de la muerte,<br />
hasta llegarme al tránsito más fuerte<br />
que por la senda de mi error pudistes;</p>
<p>¿qué basilisco entre las flores vistes<br />
que de su engaño a la razón advierte?<br />
Volved atrás, porque el temor concierte<br />
las breves horas de mis años tristes.</p>
<p>¡Oh pasos esparcidos vanamente!<br />
¿qué furia os incitó, que habéis seguido<br />
la senda vil de la ignorante gente?</p>
<p>Mas ya que es hecho, que volváis os pido,<br />
que quien de lo perdido se arrepiente<br />
aun no puede decir que lo ha perdido.</p>
<p><strong>3</strong></p>
<p>Entro en mí mismo para verme, y dentro<br />
hallo, ¡ay de mí!, con la razón postrada,<br />
una loca república alterada,<br />
tanto que apenas los umbrales entro.</p>
<p>Al apetito sensitivo encuentro,<br />
de quien la voluntad mal respetada<br />
se queja al cielo, y de su fuerza armada<br />
conduce el alma al verdadero centro.</p>
<p>La virtud, como el arte, hallarse suele<br />
cerca de lo difícil, y así pienso<br />
que el cuerpo en el castigo se desvele.</p>
<p>Muera el ardor del apetito intenso,<br />
porque la voluntad al centro vuele,<br />
capaz potencia de su bien inmenso.</p>
<p><strong>4</strong></p>
<p>¿Qué ceguedaz me trujo a tantos daños?<br />
¿Por dónde me llevaron desvaríos,<br />
que no traté mis años como míos,<br />
y traté como propios sus engaños?</p>
<p>¡Oh puerto de mis blancos desengaños,<br />
por donde ya mis juveniles bríos<br />
pasaron como el curso de los ríos,<br />
que no los vuelve atrás el de los años!</p>
<p>Hicieron fin mis locos pensamientos,<br />
acomodóse al tiempo la edad mía,<br />
por ventura en ajenos escarmientos.</p>
<p>Que no temer el fin no es valentía,<br />
donde acaban los gustos en tormentos,<br />
y el curso de los años en un día.</p>
<p><strong>5</strong></p>
<p>Pastor que con tus silbos amorosos<br />
me despertaste del profundo sueño,<br />
Tú que hiciste cayado de ese leño,<br />
en que tiendes los brazos poderosos,</p>
<p>vuelve los ojos a mi fe piadosos,<br />
pues te confieso por mi amor y dueño,<br />
y la palabra de seguirte empeño,<br />
tus dulces silbos y tus pies hermosos.</p>
<p>Oye, pastor, pues por amores mueres,<br />
no te espante el rigor de mis pecados,<br />
pues tan amigo de rendidos eres.</p>
<p>Espera, pues, y escucha mis cuidados,<br />
pero ¿cómo te digo que me esperes,<br />
si estás para esperar los pies clavados?</p>
<p><strong>6</strong></p>
<p>¡Cuántas veces, Señor, me habéis llamado,<br />
y cuántas con vergüenza he respondido,<br />
desnudo como Adán, aunque vestido<br />
de las hojas del árbol del pecado!</p>
<p>Seguí mil veces vuestro pie sagrado,<br />
fácil de asir, en una cruz asido,<br />
y atrás volví otras tantas, atrevido,<br />
al mismo precio en que me habéis comprado.</p>
<p>Besos de paz os di para ofenderos,<br />
pero si fugitivos de su dueño<br />
hierran cuando los hallan los esclavos,</p>
<p>hoy que vuelvo con lágrimas a veros,<br />
clavadme vos a vos en vuestro leño,<br />
y tendréisme seguro con tres clavos.</p>
<p><strong>7</strong></p>
<p>Muere la vida, y vivo yo sin vida,<br />
ofendiendo la vida de mi muerte,<br />
sangre divina de las venas vierte,<br />
y mi diamante su dureza olvida.</p>
<p>Está la majestad de Dios tendida<br />
en una dura cruz, y yo de suerte<br />
que soy de sus dolores el más fuerte,<br />
y de su cuerpo la mayor herida.</p>
<p>¡Oh duro corazón de mármol frío!,<br />
¿tiene tu Dios abierto el lado izquierdo,<br />
y no te vuelves un copioso río?</p>
<p>Morir por él será divino acuerdo,<br />
mas eres tú mi vida, Cristo mío,<br />
y como no la tengo, no la pierdo.</p>
<p><strong>8</strong></p>
<p>¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?<br />
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,<br />
que a mi puerta cubierto de rocío<br />
pasas las noches del invierno escuras?</p>
<p>¡Oh cuánto fueron mis entrañas duras,<br />
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,<br />
si de mi ingratitud el hielo frío<br />
secó las llagas de tus plantas puras!</p>
<p>¡Cuántas veces el Ángel me decía:<br />
&#8220;Alma, asómate agora a la ventana,<br />
verás con cuánto amor llamar porfía&#8221;!</p>
<p>¡Y cuántas, hermosura[s] soberana,<br />
&#8220;Mañana le abriremos&#8221;, respondía,<br />
para lo mismo responder mañana!</p>
<p><strong>9</strong></p>
<p>Yo me muero de amor, que no sabía,<br />
aunque diestro en amar cosas del suelo,<br />
que no pensaba yo que amor del cielo<br />
con tal rigor las almas encendía.</p>
<p>Si llama la moral filosofía<br />
deseo de hermosura a amor, recelo<br />
que con mayores ansias me desvelo<br />
cuanto es más alta la belleza mía.</p>
<p>Amé en la tierra vil, ¡qué necio amante!<br />
¡Oh luz del alma, habiendo de buscaros,<br />
qué tiempo que perdí como ignorante!</p>
<p>Mas yo os prometo agora de pagaros<br />
con mil siglos de amor cualquiera instante<br />
que por amarme a mí dejé de amaros.</p>
<p><strong>10</strong></p>
<p>¡Con qué artificio tan divino sales<br />
de esa camisa de esmeralda fina,<br />
oh rosa celestial alejandrina,<br />
coronada de granos orientales!</p>
<p>Ya en rubíes te enciendes, ya en corales,<br />
ya tu color a púrpura se inclina<br />
sentada en esa basa peregrina<br />
que forman cinco puntas desiguales.</p>
<p>Bien haya tu divino autor, pues mueves<br />
a su contemplación el pensamiento,<br />
a aun a pensar en nuestros años breves.</p>
<p>Así la verde edad se esparce al viento,<br />
y así las esperanzas son aleves<br />
que tienen en la tierra el fundamento&#8230;</p>
<p><strong>11</strong></p>
<p>Esta cabeza, cuando viva, tuvo<br />
sobre la arquitectura destos huesos<br />
carne y cabellos, por quien fueron presos<br />
los ojos que mirándola detuvo.</p>
<p>Aquí la rosa de la boca estuvo,<br />
marchita ya con tan helados besos,<br />
aquí los ojos de esmeralda impresos,<br />
color que tantas almas entretuvo.</p>
<p>Aquí la estimativa en que tenía<br />
el principio de todo el movimiento,<br />
aquí de las potencias la armonía.</p>
<p>¡Oh hermosura mortal, cometa al viento!,<br />
¿dónde tan alta presunción vivía,<br />
desprecian los gusanos aposento?</p>
<p><strong>12</strong></p>
<p>Hombre mortal mis padres me engendraron,<br />
aire común y luz de los cielos dieron,<br />
y mi primera voz lágrimas fueron,<br />
que así los reyes en el mundo entraron.</p>
<p>La tierra y la miseria me abrazaron,<br />
paños, no piel o pluma, me envolvieron,<br />
por huésped de la vida me escribieron,<br />
y las horas y pasos me contaron.</p>
<p>Así voy prosiguiendo la jornada<br />
a la inmortalidad el alma asida,<br />
que el cuerpo es nada, y no pretende nada.</p>
<p>Un principio y un fin tiene la vida,<br />
porque de todos es igual la entrada,<br />
y conforme a la entrada la salida.</p>
<p><strong>13</strong></p>
<p>¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?<br />
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,<br />
que a mi puerta, cubierto de rocío,<br />
pasas las noches del invierno escuras?</p>
<p>¡Oh. cuánto fueron mis entrañas duras,<br />
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío<br />
si de mi ingratitud el hielo frío<br />
secó las llagas de tus plantas puras!</p>
<p>¡Cuántas veces el ángel me decía:<br />
&#8220;Alma, asómate agora a la ventana;<br />
verás con cuánto amor llamar porfía!&#8221;</p>
<p>¡Y cuántas, hermosura soberana,<br />
&#8220;Mañana le abriremos&#8221;, respondía,<br />
para lo mismo responder mañana!</p>
<p><strong>14</strong></p>
<p>Buscaba Madalena pecadora<br />
un hombre, y Dios halló sus pies, y en ellos<br />
perdón, que más la fe que los cabellos<br />
ata sus pies, sus ojos enamora.</p>
<p>De su muerte a su vida se mejora,<br />
efecto en Cristo de sus ojos bellos,<br />
sigue su luz, y al occidente dellos<br />
canta en los cielos y en peñascos llora.</p>
<p>«Si amabas, dijo Cristo, soy tan blando<br />
que con amor a quien amó conquisto,<br />
si amabas, Madalena, vive amando».</p>
<p>Discreta amante, que el peligro visto<br />
súbitamente trasladó llorando<br />
los amores del mundo a los de Cristo.</p>
<p><strong>15</strong></p>
<p>Yo pagaré con lágrimas la risa<br />
que tuve en la verdura de mis años,<br />
pues con tan declarados desengaños<br />
el tiempo, Elisio, de mi error me avisa.</p>
<p>«Hasta la muerte» en la corteza lisa<br />
de un olmo, a quien dio el Tajo eternos baños,<br />
escribí un tiempo, amando los engaños<br />
que mi temor con pies de nieve pisa.</p>
<p>Mas, ¿qué fuera de mí, si me pidiera<br />
esta cédula Dios, y la cobrara,<br />
y el olmo entonces el testigo fuera?</p>
<p>Pero yo con el llanto de mi cara<br />
haré crecer el Tajo de manera<br />
que sólo quede mi vergüenza clara.</p>
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		<title>RIMAS HUMANAS</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Apr 2008 23:32:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lope de Vega]]></category>

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		<description><![CDATA[1 Era la alegre víspera del día que la que sin igual nació en la tierra, de la cárcel mortal y humana guerra para la patria celestial salía; y era la edad en que más viva ardía la nueva sangre que mi pecho encierra, cuando el consejo y la razón destierra la vanidad que el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1</strong></p>
<p>Era la alegre víspera del día<br />
que la que sin igual nació en la tierra,<br />
de la cárcel mortal y humana guerra<br />
para la patria celestial salía;</p>
<p>y era la edad en que más viva ardía<br />
la nueva sangre que mi pecho encierra,<br />
cuando el consejo y la razón destierra<br />
la vanidad que el apetito guía,</p>
<p>cuando Amor me enseñó la vez primera<br />
de Lucinda en su sol los ojos bellos,<br />
y me abrasó como si rayo fuera.</p>
<p>Dulce prisión y dulce arder por ellos;<br />
sin duda que su fuego fue mi esfera,<br />
que con verme morir descanso en ellos.</p>
<p><strong>2</strong></p>
<p>De hoy más las crespas sienes de olorosa<br />
verbena y mirto coronarte puedes,<br />
juncoso Manzanares, pues excedes<br />
del Tajo la corriente caudalosa.</p>
<p>Lucinda en ti bañó su planta hermosa;<br />
bien es que su dorado nombre heredes,<br />
y que con perlas por arenas quedes,<br />
mereciendo besar su nieve y rosa.</p>
<p>Y yo envidiar pudiera tu fortuna,<br />
mas he llorado en ti lágrimas tantas,<br />
(tú, buen testigo de mi amargo lloro),</p>
<p>que mezclada en tus aguas pudo alguna<br />
de Lucinda tocar las tiernas plantas,<br />
y convertirse en tus arenas de oro.</p>
<p><strong>3</strong></p>
<p>Vierte racimos la gloriosa palma,<br />
y sin amor se pone estéril luto;<br />
Dafnes se queja en su laurel sin fruto,<br />
Narciso en blancas hojas se desalma.</p>
<p>Está la tierra sin la lluvia en calma,<br />
viles hierbas produce el campo enjuto,<br />
porque nunca el Amor pagó tributo,<br />
gime en su piedra de Anaxarte el alma.</p>
<p>Oro engendra al amor de agua y de arenas,<br />
porque las conchas aman el rocío,<br />
quedan de perlas orientales llenas.</p>
<p>No desprecies, Lucinda hermosa, el mío,<br />
que al trasponer del sol, las azucenas<br />
pierden el lustre, y nuestra edad el brío.</p>
<p><strong>4</strong></p>
<p>Si culpa el concebir, nacer tormento,<br />
guerra vivir, la muerte fin humano;<br />
si después de hombre, tierra y vil gusano,<br />
y después de gusano, polvo y viento;</p>
<p>si viento nada, y nada el fundamento,<br />
flor la hermosura, la ambición tirano,<br />
la fama y gloria, pensamiento vano,<br />
y vano en cuanto piensa el pensamiento,</p>
<p>¿quién anda en este mar para anegarse?<br />
¿De qué sirve en quimeras consumirse,<br />
ni pensar otra cosa que salvarse?</p>
<p>¿De qué sirve estimarse y preferirse,<br />
buscar memoria habiendo de olvidarse,<br />
y edificar habiendo de partirse?</p>
<p><strong>5</strong></p>
<p>Céfiro blando que mis quejas tristes<br />
tantas veces llevaste, claras fuentes<br />
que con mis tiernas lágrimas ardientes<br />
vuestro dulce licor ponzoña hicistes;</p>
<p>selvas que mis querellas esparcistes,<br />
ásperos montes a mi mal presentes,<br />
ríos que de mis ojos siempre ausentes,<br />
veneno al mar, como a tirano distes;</p>
<p>pues la aspereza de rigor tan fiero<br />
no me permite voz articulada,<br />
decid a mi desdén que por él muero.</p>
<p>Que si la viere el mundo transformada<br />
en el laurel que por dureza espero,<br />
della veréis mi frente coronada.</p>
<p><strong>6</strong></p>
<p>Que otras veces amé negar no puedo,<br />
pero entonces amor tomó conmigo<br />
la espada negra, como diestro amigo,<br />
señalando los golpes en el miedo.</p>
<p>Mas esta vez que batallando quedo,<br />
blanca la espada y cierto el enemigo,<br />
no os espantéis que llore su castigo,<br />
pues al pasado amor amando excedo.</p>
<p>Cuando con armas falsas esgrimía,<br />
de las heridas truje en el vestido<br />
(sin tocarme en el pecho) las señales;</p>
<p>mas en el alma ya, Lucinda mía,<br />
donde mortales en dolor han sido,<br />
y en el remedio heridas inmortales.</p>
<p><strong>7</strong></p>
<p>El pastor que en el monte anduvo al hielo,<br />
al pie del mismo, derribando un pino,<br />
en saliendo el lucero vespertino<br />
enciende lumbre y duerme sin recelo.</p>
<p>Dejan las aves con la noche el vuelo,<br />
el campo el buey, la senda el peregrino,<br />
la hoz el trigo, la guadaña el lino,<br />
que al fin descansa cuando cubre el cielo.</p>
<p>Yo solo, aunque la noche con su manto<br />
esparza sueño y cuanto vive aduerma,<br />
tengo mis ojos de descanso faltos.</p>
<p>Argos los vuelve la ocasión y el llanto,<br />
sin vara de Mercurio que los duerma,<br />
que los ojos del alma están muy altos.</p>
<p><strong>8</strong></p>
<p>Ir y quedarse, y con quedar partirse,<br />
partir sin alma, e ir con alma ajena,<br />
oír la dulce voz de una sirena<br />
y no poder del árbol desasirse;</p>
<p>arder como la vela y consumirse,<br />
haciendo torres sobre tierna arena;<br />
caer de un cielo, y ser demonio en pena,<br />
y de serlo jamás arrepentirse;</p>
<p>hablar entre las mudas soledades,<br />
pedir prestada sobre fe paciencia,<br />
y lo que es temporal llamar eterno;</p>
<p>creer sospechas y negar verdades,<br />
es lo que llaman en el mundo ausencia,<br />
fuego en el alma, y en la vida infierno.</p>
<p><strong>9</strong></p>
<p>Con nuevos lazos, como el mismo Apolo,<br />
hallé en cabello a mi Lucinda un día,<br />
tan hermosa, que al cielo parecía<br />
en la risa del alba, abriendo el polo.</p>
<p>Vino un aire sutil, y desatólo<br />
con blando golpe por la frente mía,<br />
y dije a amor que para qué tejía<br />
mil cuerdas juntas para un arco solo.</p>
<p>Pero él responde: «Fugitivo mío,<br />
que burlaste mis brazos, hoy aguardo<br />
de nuevo echar prisión a tu albedrío».</p>
<p>Yo triste, que por ella muero y ardo,<br />
la red quise romper, ¡qué desvarío!,<br />
pues más me enredo mientras más me guardo.</p>
<p><strong>10</strong></p>
<p>Quiero escribir, y el llanto no me deja,<br />
pruebo a llorar, y no descanso tanto,<br />
vuelvo a tomar la pluma, y vuelve el llanto,<br />
todo me impide el bien, todo me aqueja.</p>
<p>Si el llanto dura, el alma se me queja,<br />
si el escribir, mis ojos, y si en tanto<br />
por muerte o por consuelo me levanto,<br />
de entrambos la esperanza se me aleja.</p>
<p>Ve blanco al fin, papel, y a quien penetra<br />
el centro deste pecho que enciende<br />
le di (si en tanto bien pudieres verte),</p>
<p>que haga de mis lágrimas la letra,<br />
pues ya que no lo siente, bien entiende,<br />
que cuanto escribo y lloro, todo es muerte.</p>
<p><strong>11</strong></p>
<p>Lucinda, yo me siento arder, y sigo<br />
el sol que deste incendio causa el daño,<br />
que porque no me encuentre el desengaño<br />
tengo al engaño por eterno amigo.</p>
<p>Siento el error, no siento lo que digo,<br />
a mí yo propio me parezco extraño;<br />
pasan mis años, sin que llegue un año<br />
que esté seguro yo de mí conmigo.</p>
<p>¡Oh dura ley de amor, que todos huyen<br />
la causa de su mal, y yo la espero<br />
siempre en mi margen, como humilde río!</p>
<p>Pero si las estrellas daño influyen,<br />
y con las de tus ojos nací y muero,<br />
¿cómo las venceré sin albedrío?</p>
<p><strong>12</strong></p>
<p>Cayó la torre que en el viento hacían<br />
mis altos pensamientos castigados,<br />
que yacen por el suelo derribados<br />
cuando con sus extremos competían.</p>
<p>Atrevidos al sol llegar querían,<br />
y morir en sus rayos abrasados,<br />
de cuya luz contentos y engañados,<br />
como la ciega mariposa ardían.</p>
<p>¡Oh, siempre aborrecido desengaño,<br />
amado al procurarte, odioso al verte,<br />
que en lugar de sanar abres la herida!</p>
<p>¡Pluguiera a Dios duraras, dulce engaño,<br />
que si ha de dar un desengaño muerte,<br />
mejor es un engaño que da vida!</p>
<p><strong>13</strong></p>
<p>Desde que viene la rosada Aurora<br />
hasta que el viejo Atlante esconde el día,<br />
lloran mis ojos con igual porfía<br />
su claro sol que otras montañas dora;</p>
<p>y desde que del caos adonde mora<br />
sale la noche perezosa y fría,<br />
hasta que a Venus otra vez envía,<br />
vuelvo a llorar vuestro rigor, señora.</p>
<p>Así que ni la noche me socorre,<br />
ni el día me sosiega y entretiene,<br />
ni hallo medio en extremos tan extraños.</p>
<p>Mi vida va volando, el tiempo corre,<br />
y mientras mi esperanza con vos viene,<br />
callando pasan los ligeros años.</p>
<p><strong>14</strong></p>
<p>Rota barquilla mía, que arrojada<br />
de tanta envidia y amistad fingida,<br />
de mi paciencia por el mar regida<br />
con remos de mi pluma y de mi espada,</p>
<p>una sin corte y otra mal cortada,<br />
conservaste las fuerzas de la vida,<br />
entre los puertos del favor rompida,<br />
y entre las esperanzas quebrantada;</p>
<p>sigue tu estrella en tantos desengaños,<br />
que quien no los creyó sin duda es loco,<br />
ni hay enemigo vil ni amigo cierto.</p>
<p>Pues has pasado los mejores años,<br />
ya para lo que queda, pues es poco,<br />
ni tema a la mar, ni esperes puerto.</p>
<p><strong>15</strong></p>
<p>Esto de imaginar si está en su casa,<br />
si salió, si la hablaron, si fue vista;<br />
temer que se componga, adorne y vista,<br />
andar siempre mirando lo que pasa;</p>
<p>temblar del otro que de amor se abrasa,<br />
y con hacienda y alma la conquista;<br />
querer que al oro y al amor resista,<br />
morirme si se ausenta o si se casa;</p>
<p>celar todo galán rico y mancebo,<br />
pensar que piensa en otro si en mí piensa<br />
rondar la noche y contemplar el día,</p>
<p>obliga, Marcio, a enamorar de nuevo;<br />
pero saber cómo pasó la ofensa,<br />
no sólo desobliga, mas enfría.</p>
<p><strong>16</strong></p>
<p>Daba sustento a un pajarillo un día<br />
Lucinda, y por los hierros del portillo<br />
fuésele de la jaula el pajarillo<br />
al libre viento en que vivir solía.</p>
<p>Con un suspiro a la ocasión tardía<br />
tendió la mano, y no pudiendo asillo,<br />
dijo (y de las mejillas amarillo<br />
volvió el clavel que entre su nieve ardía):</p>
<p>¿Adónde vas por despreciar el nido,<br />
al peligro de ligas y de balas,<br />
y el dueño huyes que tu pico adora?».</p>
<p>Oyóla el pajarillo enternecido,<br />
y a la antigua prisión volvió las alas,<br />
que tanto puede una mujer que llora.</p>
<p><strong>17</strong></p>
<p>Es la mujer del hombre lo más bueno,<br />
y locura decir que lo más malo,<br />
su vida suele ser y su regalo,<br />
su muerte suele ser y su veneno.</p>
<p>Cielo a los ojos, cándido y sereno,<br />
que muchas veces al infierno igualo,<br />
por raro al mundo su valor señalo,<br />
por falso al hombre su rigor condeno.</p>
<p>Ella nos da su sangre, ella nos cría,<br />
no ha hecho el cielo cosa más ingrata:<br />
es un ángel, y a veces una arpía.</p>
<p>Quiere, aborrece, trata bien, maltrata,<br />
y es la mujer al fin como sangría,<br />
que a veces da salud, y a veces mata.</p>
<p><strong>18</strong></p>
<p>Esparcido el cabello por la espalda<br />
que fue del sol desprecio y maravilla,<br />
Silvia cogía por la verde orilla<br />
del mar de Cádiz conchas en su falda.</p>
<p>El agua entre el hinojo de esmeralda,<br />
para que entrase más, su curso humilla;<br />
tejió de mimbre una alta canastilla,<br />
y púsola en su frente por guirnalda.</p>
<p>Mas cuando ya desamparó la playa,<br />
«Mal haya, dijo, el agua, que tan poca<br />
con su sal me abrasó pies y vestidos».</p>
<p>Yo estaba cerca y respondí: «Mal haya<br />
la sal que tiene tu graciosa boca,<br />
que así tiene abrasados mis sentidos».</p>
<p><strong>19</strong></p>
<p>Serrana celestial de esta montaña,<br />
por quien el sol, que sus peñascos dora,<br />
sale más presto a ver la blanca Aurora<br />
que a la noche venció, que el mundo engaña,</p>
<p>a quien aquel Pastor santo acompaña,<br />
que en el cayado de su cruz adora<br />
cuanto ganado en estas sierras mora<br />
y con su marca de su sangre baña.</p>
<p>¿Cómo tenéis, si os llama electro y rosa<br />
el Espejo, a quien dais tiernos abrazos,<br />
color morena, aunque de gracia llena?</p>
<p>Pero aunque sois morena, sois hermosa,<br />
y ¿qué mucho si a Dios tenéis en brazos,<br />
que dándoos tanto sol, estéis morena?</p>
<p><strong>20</strong></p>
<p>Desmayarse, atreverse, estar furioso,<br />
áspero, tierno, liberal, esquivo,<br />
alentado, mortal, difunto, vivo,<br />
leal, traidor, cobarde y animoso;</p>
<p>no hallar fuera del bien centro y reposo,<br />
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,<br />
enojado, valiente, fugitivo,<br />
satisfecho, ofendido, receloso;</p>
<p>huir el rostro al claro desengaño,<br />
beber veneno por licor suave,<br />
olvidar el provecho, amar el daño;</p>
<p>creer que un cielo en un infierno cabe,<br />
dar la vida y el alma a un desengaño;<br />
esto es amor, quien lo probó lo sabe.</p>
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		<title>SERRANA</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Apr 2008 23:29:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lope de Vega]]></category>

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		<description><![CDATA[Serrana hermosa, que de nieve helada fueras como en color en el efecto, si amor no hallara en tu rigor posada; del sol y de mi vista claro objeto, centro del alma, que a tu gloria aspira, y de mi verso altísimo sujeto; alba dichosa, en que mi noche espira, divino basilisco, lince hermoso, nube [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Serrana hermosa, que de nieve helada<br />
fueras como en color en el efecto,<br />
si amor no hallara en tu rigor posada;</p>
<p>del sol y de mi vista claro objeto,<br />
centro del alma, que a tu gloria aspira,<br />
y de mi verso altísimo sujeto;</p>
<p>alba dichosa, en que mi noche espira,<br />
divino basilisco, lince hermoso,<br />
nube de amor, por quien sus rayos tira;</p>
<p>salteadora gentil, monstruo amoroso,<br />
salamandra de nieve y no de fuego,<br />
para que viva con mayor reposo.</p>
<p>Hoy, que a estos montes y a la muerte llego,<br />
donde vine sin ti, sin alma y vida,<br />
te escribo, de llorar cansado y ciego.</p>
<p>Pero dirás que es pena merecida<br />
de quien pudo sufrir mirar tus ojos<br />
con lágrimas de amor en la partida.</p>
<p>Advierte que eres alma en los despojos<br />
desta parte mortal, que a ser la mía,<br />
faltara en tantas lágrimas y enojos;</p>
<p>que no viviera quien de ti partía,<br />
ni ausente ahora, a no esforzarle tanto<br />
las esperanzas de un alegría día.</p>
<p>Aquella noche en su mayor espanto<br />
consideré la pena del perderte,<br />
la duda soledad creciendo el llanto,</p>
<p>y llamando mil veces a la muerte,<br />
otras tantas miré que me quitaba<br />
la dulce gloria de volver a verte.</p>
<p>A la ciudad famosa que dejaba,<br />
la cabeza volvía, que desde lejos<br />
sus muros con sus fuegos me enseñaba,</p>
<p>y dándome en los ojos los reflejos,<br />
gran tiempo hacia la parte en que vivías<br />
los tuvo amor suspensos y perplejos.</p>
<p>Y como imaginaba que tendrías<br />
de lágrimas los bellos ojos llenos,<br />
pensándolas juntar crecí las mías.</p>
<p>Mas como los amigos, desde ajenos,<br />
reparasen en ver que me paraba<br />
en el mayor dolor, fue el llanto menos.</p>
<p>Ya, pues, que el alma y la ciudad dejaba,<br />
y no se oía del famoso río<br />
el claro son que con sus muros lava,</p>
<p>«Adiós, dije mil veces, dueño mío,<br />
hasta que a verme en tu ribera vuelva,<br />
de quien tan tiernamente me desvío».</p>
<p>No suele el ruiseñor en verde selva<br />
llorar el nido de uno en otro ramo<br />
de florido arrayán y madreselva,</p>
<p>con más doliente voz que yo te llamo,<br />
ausente de mis dulces pajarillos,<br />
por quien en llanto el corazón derramo,</p>
<p>ni brama, si le quitan sus novillos,<br />
con más dolor la vaca, atravesando<br />
los campos de agostados amarillos;</p>
<p>ni con arrullo más lloroso y blando<br />
la tórtola se queja, prenda mía,<br />
que yo me estoy de mi dolor quejando.</p>
<p>Lucinda, sin tu dulce compañía,<br />
y sin las prendas de tu hermoso pecho,<br />
todo es llorar desde la noche al día,</p>
<p>que con sólo pensar que está deshecho<br />
mi nido ausente, me atraviesa el alma,<br />
dando mil nudos a mi cuello estrecho;</p>
<p>que con dolor de que le dejo en calma,<br />
y el fruto de mi amor goza otro dueño,<br />
parece que he sembrado ingrata palma».</p>
<p>Llegué, Lucinda, al fin, sin verme el sueño,<br />
en tres veces que el sol me vio tan triste,<br />
a la aspereza de un lugar pequeño,</p>
<p>a quien de murtas y peñascos viste<br />
Sierra Morena, que se pone en medio<br />
del dichoso lugar en que naciste.</p>
<p>Allí me pareció que sin remedio<br />
llegaba el fin de mi mortal camino,<br />
habiendo apenas caminado el medio,</p>
<p>y cuando ya mi pensamiento vino,<br />
dejando atrás la Sierra, a imaginarte,<br />
creció con el dolor el desatino;</p>
<p>que con pensar que estás de la otra parte,<br />
me pareció que me quitó la Sierra<br />
la dulce gloria de poder mirarte.</p>
<p>Bajé a los llanos de esta humilde tierra,<br />
adonde me prendiste y cautivaste,<br />
y yo fui esclavo de tu dulce guerra.</p>
<p>No estaba el Tajo con el verde engaste<br />
de su florida margen cual solía,<br />
cuando con esos pies su orilla honraste;</p>
<p>ni el agua clara a su pesar subía<br />
por las sonoras ruedas ni bajaba,<br />
y en pedazos de plata se rompía;</p>
<p>ni Filomena su dolor cantaba,<br />
ni se enlazaba parra con espino,<br />
ni yedra por los árboles trepaba;</p>
<p>ni pastor extranjero ni vecino<br />
se coronaba del laurel ingrato,<br />
que algunos tienen por laurel divino.</p>
<p>Era su valle imagen y retrato<br />
del lugar que la corte desampara,<br />
del alma de su espléndido aparato.</p>
<p>Yo, como aquel que a contemplar se para<br />
rüinas tristes de pasadas glorias,<br />
en agua de dolor bañé mi cara.</p>
<p>De tropel acudieron las memorias,<br />
los asientos, los gustos, los favores,<br />
que a veces los lugares son historias,</p>
<p>y en más de dos que yo te dije amores,<br />
parece que escuchaba tus respuestas,<br />
y que estaban allí las mismas flores.</p>
<p>Mas como en desventuras manifiestas<br />
suele ser tan costoso el desengaño<br />
y sus veloces alas son tan prestas,</p>
<p>vencido de la fuerza de mi daño,<br />
caí desde mí mismo medio muerto<br />
y conmigo también mi dulce engaño.</p>
<p>Teniendo, pues, mi duro fin por cierto,<br />
las ninfas de las aguas, los pastores<br />
del soto y los vaqueros del desierto,</p>
<p>cubriéndome de yerbas y de flores,<br />
me lloraban, diciendo: «Aquí fenece<br />
el hombre que mejor trató de amores,</p>
<p>y puesto que Lucinda le merece,<br />
que su vida consista en su presencia,<br />
él también con su muerte la engrandece».</p>
<p>Entonces yo, que haciendo resistencia<br />
estaba con tu luz al dolor mío,<br />
abrí los ojos, que cerró tu ausencia.</p>
<p>Luego desamparando el valle frío<br />
las ninfas bellas con sus rubias frentes<br />
rompieron el cristal del manso río,</p>
<p>y en círculos de vidrio transparentes<br />
las divididas aguas resonaron,<br />
y en las peñas los ecos diferentes.</p>
<p>Los pastores también desampararon<br />
el muerto vivo, y en la tibia arena<br />
por sombra de quien era me dejaron.</p>
<p>Yo solo, acompañado de mi pena,<br />
volviste al alma, del dolor quejoso,<br />
que de pensar en ti la tuvo ajena.</p>
<p>Así ha llegado aquel pastor dichoso,<br />
Lucinda, que llamaban dueño tuyo,<br />
del Betis rico al Tajo caudaloso:</p>
<p>éste que miras es retraso suyo,<br />
que así el esclavo que llorando pierdes<br />
a tus divinos ojos restituyo.</p>
<p>O ya me olvides o de mí te acuerdes,<br />
si te olvidares mientras tengo vida,<br />
marchite amor mis esperanzas verdes.</p>
<p>Cosa que al cielo por mi bien le pida<br />
jamás me cumpla, si otra cosa fuere<br />
de aquestos ojos, donde estás, querida.</p>
<p>En tanto que mi espíritu rigiere<br />
el cuerpo que tus brazos estimaron,<br />
nadie los míos ocupar espere;</p>
<p>la memoria que en ellos me dejaron<br />
es alcalde de aquella fortaleza<br />
que tus hermosos ojos conquistaron.</p>
<p>Tú conoces, Lucinda, mi firmeza,<br />
y que es de acero el pensamiento mío<br />
con las pastoras de mayor belleza.</p>
<p>Ya sabes el rigor de mi desvío<br />
con Flora, que te tuvo tan celosa,<br />
a cuyo fuego respondí tan frío;</p>
<p>pues bien conoces tú que es Flora hermosa,<br />
y que con serlo, sin remedio vive,<br />
envidiosa de ti, de mí quejosa.</p>
<p>Bien sabes que habla bien, que bien escribe<br />
y que me solicita y me regala,<br />
por más desprecios que de mí recibe.</p>
<p>Mas yo, que de tu pie, donaire y gala<br />
estimo más la cinta que desecha<br />
que todo el oro con que a Creso iguala,</p>
<p>sólo estimo tenerte sin sospecha,<br />
que no ha nacido ahora quien desate<br />
de tanto amor lazada tan estrecha.</p>
<p>Cuando de yerbas de Tesalia trate,<br />
y discurriendo el monte de la luna<br />
los espíritus ínfimos maltrate,</p>
<p>no hay fuerza en yerba ni en palabra alguna<br />
contra mi voluntad, que hizo el cielo<br />
libre en adversa y próspera fortuna.</p>
<p>Tú sola mereciste mi desvelo,<br />
y yo también después de larga historia<br />
con mi fuego de amor vencer tu hielo.</p>
<p>Viva con esto alegre tu memoria,<br />
que como amar con celos es infierno,<br />
amar sin ellos es descanso y gloria,</p>
<p>que yo, sin atender a mi gobierno,<br />
no he de apartarme de adorarte ausente,<br />
si de ti lo estuviese un siglo eterno.</p>
<p>El sol mil veces discurriendo cuente<br />
del cielo los dorados paralelos,<br />
y de su blanca hermana el rostro aumente,</p>
<p>que los diamantes de sus puros velos,<br />
que viven fijos en su octava esfera,<br />
no han de igualarme aunque me maten celos.</p>
<p>No habrá cosa jamás en la ribera<br />
en que no te contemplen estos ojos,<br />
mientras ausente de los tuyos muera;</p>
<p>en el jazmín tus cándidos despojos;<br />
en la rosa encarnada tus mejillas,<br />
tu bella boca en los claveles rojos;</p>
<p>tu olor en las retamas amarillas,<br />
y en maravillas que mis cabras pacen<br />
contemplaré también tus maravillas.</p>
<p>Y cuando aquellos arroyuelos que hacen<br />
templados, a mis quejas consonancia<br />
desde la sierra, donde juntos nacen,</p>
<p>dejando el sol la furia y arrogancia<br />
de dos tan encendidos animales,<br />
volviere el año a su primera estancia,</p>
<p>a pesar de sus fuentes naturales,<br />
del yelo arrebatadas sus corrientes,<br />
cuelguen por estas peñas sus cristales,</p>
<p>contemplaré tus concertados dientes,<br />
y a veces en carámbanos mayores<br />
los dedos de tus manos transparentes.</p>
<p>Tu voz me acordarán los ruiseñores,<br />
y de estas yedras y olmos los abrazos<br />
nuestros hermafrodíticos amores.</p>
<p>Aquestos nidos de diversos lazos,<br />
donde ahora se besan dos palomas,<br />
por ver mis prendas burlarán mis brazos,</p>
<p>Tú, si mejor tus pensamientos domas,<br />
en tanto que yo quedo sin sentido,<br />
dime el remedio de vivir que tomas,</p>
<p>que aunque todas las aguas del olvido<br />
bebiese yo, por imposible tengo<br />
que me escapase de tu lazo asido,</p>
<p>donde la vida a más dolor prevengo:<br />
¡triste de aquel que por estrellas ama,<br />
si no soy yo, porque a tus manos vengo!</p>
<p>Donde si espero de mis versos fama,<br />
a ti lo debo, que tú sola puedes<br />
dar a mi frente de laurel la rama,<br />
donde muriendo vencedora quedes.</p>
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		<title>VILLANCICOS</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Apr 2008 23:28:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lope de Vega]]></category>

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		<description><![CDATA[1 Nace el alba clara, la noche pisa, del cielo la risa su paz declara; el tiempo se para por sólo vella, desterrando la noche de nuestras penas. Para ser señora del cielo, levanta esta niña santa su luz aurora; él canta, ella llora divinas perlas, desterrando la noche de nuestras penas. Aquella luz pura [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1</strong></p>
<p>Nace el alba clara,<br />
la noche pisa,<br />
del cielo la risa<br />
su paz declara;<br />
el tiempo se para<br />
por sólo vella,<br />
desterrando la noche<br />
de nuestras penas.</p>
<p>Para ser señora<br />
del cielo, levanta<br />
esta niña santa<br />
su luz aurora;<br />
él canta, ella llora<br />
divinas perlas,<br />
desterrando la noche<br />
de nuestras penas.</p>
<p>Aquella luz pura<br />
del Sol procede,<br />
porque cuanto puede<br />
le da hermosura;<br />
el alba segura<br />
que viene cerca,<br />
desterrando la noche<br />
de nuestras penas.</p>
<p><strong>2</strong></p>
<p>Las pajas del pesebre,<br />
niño de Belén,<br />
hoy son flores y rosas,<br />
mañana serán hiel.</p>
<p>Lloráis entre las pajas<br />
de frío que tenéis,<br />
hermoso niño mío,<br />
y de calor también.</p>
<p>Dormid, cordero santo,<br />
mi vida, no lloréis,<br />
que si os escucha el lobo,<br />
vendrá por vos, mi bien.</p>
<p>Dormid entre las pajas,<br />
que aunque frías las veis,<br />
hoy son flores y rosas,<br />
mañana serán hiel.</p>
<p>Las que para abrigaros<br />
tan blandas hoy se ven<br />
serán mañana espinas<br />
en corona cruel.</p>
<p>Mas no quiero deciros,<br />
aunque vos lo sabéis,<br />
palabras de pesar<br />
en días de placer.</p>
<p>Que aunque tan grandes deudas<br />
en paja cobréis,<br />
hoy son flores y rosas,<br />
mañana serán hiel.</p>
<p>Dejad el tierno llanto,<br />
divino Emanüel,<br />
que perlas entre pajas<br />
se pierden sin por qué.</p>
<p>No piense vuestra madre<br />
que ya Jerusalén<br />
previene sus dolores,<br />
y llore con Joseph.</p>
<p>Que aunque pajas no sean<br />
corona para Rey,<br />
hoy son flores y rosas,<br />
mañana serán hiel.</p>
<p><strong>3</strong></p>
<p>De una Virgen hermosa<br />
celos tiene el sol,<br />
porque vio en sus brazos<br />
otro sol mayor.</p>
<p>Cuando del Oriente<br />
salió el sol dorado,<br />
y otro sol helado<br />
miró tan ardiente,<br />
quitó de la frente<br />
la corona bella,<br />
y a los pies de la estrella<br />
su lumbre adoró,<br />
porque vio en sus brazos<br />
otro sol mayor.</p>
<p>«Hermosa María,<br />
dice el sol vencido,<br />
de vos ha nacido<br />
el sol que podía<br />
dar al mundo el día<br />
que ha deseado».<br />
Esto dijo humillado<br />
a María el sol,<br />
porque vio en sus brazos<br />
otro sol mayor.</p>
<p><strong>4</strong></p>
<p>Zagalejo de perlas,<br />
hijo del Alba,<br />
¿dónde vais que hace frío<br />
tan de mañana?</p>
<p>Como sois lucero<br />
del alma mía,<br />
al traer el día<br />
nacéis primero;<br />
pastor y cordero<br />
sin choza y lana,<br />
¿dónde vais que hace frío<br />
tan de mañana?</p>
<p>Perlas en los ojos,<br />
risa en la boca,<br />
las almas provoca<br />
a placer y enojos;<br />
cabellitos rojos,<br />
boca de grana,<br />
¿dónde vais que hace frío<br />
tan de mañana?</p>
<p>Que tenéis que hacer,<br />
pastorcito santo,<br />
madrugando tanto<br />
lo dais a entender;<br />
aunque vais a ver<br />
disfrazado el alma,<br />
¿dónde vais que hace frío<br />
tan de mañana?</p>
<p><strong>5</strong></p>
<p>La Niña a quien dijo el Ángel<br />
que estaba de gracia llena,<br />
cuando de ser de Dios madre<br />
le trujo tan altas nuevas,</p>
<p>ya le mira en un pesebre,<br />
llorando lágrimas tiernas,<br />
que obligándose a ser hombre,<br />
también se obliga a sus penas.</p>
<p>¿Qué tenéis, dulce Jesús?,<br />
le dice la Niña bella;<br />
¿tan presto sentís mis ojos<br />
el dolor de mi pobreza?</p>
<p>Yo no tengo otros palacios<br />
en que recibiros pueda,<br />
sino mis brazos y pechos,<br />
que os regalan y sustentan.</p>
<p>No puedo más, amor mío,<br />
porque si yo más pudiera,<br />
vos sabéis que vuestros cielos<br />
envidiaran mi riqueza.</p>
<p>El niño recién nacido<br />
no mueve la pura lengua,<br />
aunque es la sabiduría<br />
de su eterno Padre inmensa.</p>
<p>Mas revelándole al alma<br />
de la Virgen la respuesta,<br />
cubrió de sueño en sus brazos<br />
blandamente sus estrellas.</p>
<p>Ella entonces desatando<br />
la voz regalada y tierna,<br />
así tuvo a su armonía<br />
la de los cielos suspensa.</p>
<p>Pues andáis en las palmas,<br />
Ángeles santos,<br />
que se duerme mi niño,<br />
tened los ramos.</p>
<p>Palmas de Belén<br />
que mueven airados<br />
los furiosos vientos<br />
que suenan tanto.</p>
<p>No le hagáis ruido,<br />
corred más paso,<br />
que se duerme mi niño,<br />
tened los ramos.</p>
<p>El niño divino,<br />
que está cansado<br />
de llorar en la tierra<br />
por su descanso,</p>
<p>sosegar quiere un poco<br />
del tierno llanto,<br />
que se duerme mi niño,<br />
tened los ramos.</p>
<p>Rigurosos yelos<br />
le están cercando,<br />
ya veis que no tengo<br />
con qué guardarlo.</p>
<p>Ángeles divinos<br />
que vais volando,<br />
que se duerme mi niño,<br />
tened los ramos.</p>
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		<title>CANCIÓN</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Apr 2008 23:27:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lope de Vega]]></category>

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		<description><![CDATA[¡Oh libertad preciosa, no comparada al oro, ni al bien mayor de la espaciosa tierra, más rica y más gozosa que el precioso tesoro que el mar del sur entre su nácar cierra; con armas, sangre y guerra, con las vidas y famas, conquistado en el mundo; paz dulce, amor profundo que el mar aparta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¡Oh libertad preciosa,<br />
no comparada al oro,<br />
ni al bien mayor de la espaciosa tierra,<br />
más rica y más gozosa<br />
que el precioso tesoro<br />
que el mar del sur entre su nácar cierra;<br />
con armas, sangre y guerra,<br />
con las vidas y famas,<br />
conquistado en el mundo;<br />
paz dulce, amor profundo<br />
que el mar aparta y a tu bien nos llamas;<br />
en ti sola se anida<br />
oro, tesoro, paz, bien, gloria y vida!</p>
<p>Cuando de las humanas<br />
tinieblas vi el cielo<br />
la luz, principio de mis dulces días,<br />
aquellas tres hermanas<br />
que nuestro humano velo<br />
tejiendo, llevan por inciertas vías,<br />
las duras penas mías<br />
trocaron en la gloria<br />
que en libertad poseo,<br />
con siempre igual deseo,<br />
donde verá por mi dichosa historia<br />
quien más leyere en ella<br />
que es dulce libertad lo menos della.</p>
<p>Yo, pues, señor exento<br />
desta montaña y prado,<br />
gozo la gloria y libertad que tengo.<br />
Soberbio pensamiento<br />
jamás ha derribado<br />
la vida humilde y pobre que sostengo.<br />
Cuando a las manos vengo<br />
con el muchacho ciego,<br />
haciendo rostro embisto,<br />
venzo, triunfo y resisto<br />
la flecha, el arco, la ponzoña, el fuego,<br />
y con libre albedrío<br />
lloro el ajeno mal y canto el mío.</p>
<p>Cuando la aurora baña<br />
con el rocío<br />
de aljófar celestial el monte y prado,<br />
salgo de mi cabaña,<br />
riberas de este río,<br />
a dar el nuevo pasto a mi ganado,<br />
y cuando el sol dorado<br />
muestra sus fuerzas graves,<br />
al sueño el pecho inclino<br />
debajo un sauce o pino,<br />
oyendo el son de las parleras aves<br />
o ya gozando el aura<br />
donde el perdido aliento se restaura.</p>
<p>Cuando la noche oscura<br />
con su estrellado manto<br />
el claro día en su tiniebla encierra,<br />
y suena en la espesura<br />
el tenebroso canto<br />
de los nocturnos hijos de la tierra,<br />
al pie de aquesta sierra<br />
con rústicas palabras<br />
mi ganadillo cuento<br />
y el corazón contento<br />
del gobierno de ovejas y de cabras,<br />
la temerosa cuenta<br />
del cuidadoso rey me representa.</p>
<p>Aquí la verde pera<br />
con la manzana fermosa,<br />
de gualda y roja sangre matizada,<br />
y de color rosa<br />
la cermeña olorosa<br />
tengo, y la endrina de color morada;<br />
aquí de la enramada<br />
parra que el olmo enlaza,<br />
melosas uvas cojo;<br />
y en cantidad recojo,<br />
al tiempo que las ramas desenlaza<br />
el caluroso estío,<br />
membrillos que coronan este río.</p>
<p>No me da descontento<br />
el hábito costoso<br />
que de lascivo el pecho noble infama;<br />
es mi dulce sustento<br />
del campo generoso<br />
estas silvestres frutas que derrama;<br />
mi regalada cama,<br />
de blanda pieles y hojas,<br />
que algún rey la envidiara,<br />
y de ti, fuente clara,<br />
que, bullendo, el arena y agua arrojas,<br />
estos cristales puros,<br />
sustentos pobres, pero bien seguros.</p>
<p>Estése el cortesano<br />
procurando a su gusto<br />
la blanda cama y el mejor sustento;<br />
bese la ingrata mano<br />
del poderoso injusto,<br />
formando torres de esperanza al viento;<br />
viva y muera sediento<br />
por el honroso oficio,<br />
y goce yo del suelo,<br />
al aire, al sol y al hielo,<br />
ocupado en mi rústico ejercicio;<br />
que más vale pobreza<br />
en paz que en guerra mísera riqueza.</p>
<p>Ni temo al poderoso<br />
ni al rico lisonjero,<br />
ni soy camaleón del que gobierna,<br />
ni me tiene envidioso<br />
la ambición y el deseo<br />
de ajena gloria ni de fama eterna;<br />
carne sabrosa y tierna,<br />
vino aromatizado,<br />
pan blanco de aquel día,<br />
en prado, en fuente fría,<br />
halla un pastor con hambre fatigado,<br />
que el grande y el pequeño<br />
somos iguales lo que dura el sueño.</p>
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		<title>POBRE BARQUILLA MÍA</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Apr 2008 23:26:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lope de Vega]]></category>

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		<description><![CDATA[¡Pobre barquilla mía, entre peñascos rota, sin velas desvela, y entre las olas sola! ¿Adónde vas perdida? ¿Adónde, di, te engolfas? Que no hay deseos cuerdos con esperanzas locas. Como las altas naves, te apartas animosa de la vecina tierra, y al fiero mar te arrojas. Igual en las fortunas, mayor en las congojas, pequeña [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¡Pobre barquilla mía,<br />
entre peñascos rota,<br />
sin velas desvela,<br />
y entre las olas sola!</p>
<p>¿Adónde vas perdida?<br />
¿Adónde, di, te engolfas?<br />
Que no hay deseos cuerdos<br />
con esperanzas locas.</p>
<p>Como las altas naves,<br />
te apartas animosa<br />
de la vecina tierra,<br />
y al fiero mar te arrojas.</p>
<p>Igual en las fortunas,<br />
mayor en las congojas,<br />
pequeña en la defensas,<br />
incitas a las ondas.</p>
<p>Advierte que te llevan<br />
a dar entre las rocas<br />
de la soberbia envidia,<br />
naufragio de las honras.</p>
<p>Cuando por las riberas<br />
andabas costa a costa,<br />
nunca del mar temiste<br />
las ira procelosas.</p>
<p>Segura navegabas,<br />
que por la tierra propia<br />
nunca el peligro es mucho<br />
adonde el agua es poca.</p>
<p>Verdad es que en la patria<br />
no es la virtud dichosa,<br />
ni se estima la perla<br />
hasta dejar la concha.</p>
<p>Dirás que muchas barcas<br />
con el favor en popa,<br />
saliendo desdichadas,<br />
volvieron venturosas.</p>
<p>No mires los ejemplos<br />
de las que van y tornan,<br />
que a muchas ha perdido<br />
la dicha de las otras.</p>
<p>Para los altos mares<br />
no llevas, cautelosa,<br />
ni velas de mentiras,<br />
ni remos de lisonjas.</p>
<p>¿Quién te engañó, barquilla?<br />
Vuelve, vuelve la proa:<br />
que presumir de nave<br />
fortunas ocasiona.</p>
<p>¿Qué jarcias te entretejen?<br />
¿Qué ricas banderolas<br />
azote son del viento<br />
y de las aguas sombra?</p>
<p>¿ en qué gavia descubres,<br />
del árbol alta copa,<br />
la tierra en perspectiva,<br />
del mar incultas orlas?</p>
<p>¿En qué celajes fundas<br />
que es bien echar la sonda,<br />
cuando, perdido el rumbo,<br />
erraste la derrota?</p>
<p>Si te sepulta arena,<br />
¿qué sirve fama heroica?<br />
Que nunca desdichados<br />
sus pensamientos logran.</p>
<p>¿Qué importa que te ciñan<br />
ramas verde o rojas,<br />
que en selvas de corales<br />
salados césped brota?</p>
<p>Laureles de la orilla<br />
solamente coronan<br />
navíos de alto bordo<br />
que jarcias de oro adornan.</p>
<p>No quieras que yo sea,<br />
por tu soberbia pompa,<br />
Faetonte de barqueros<br />
que los laureles lloran.</p>
<p>Pasaron ya los tiempos<br />
cuando, lamiendo rosas,<br />
el céfiro bullía<br />
y suspiraba aromas.</p>
<p>Ya fieros huracanes<br />
tan arrogantes soplan<br />
que, salpicando estrellas,<br />
del sol la frente mojan.</p>
<p>Ya los valientes rayos<br />
de la vulcana forja,<br />
en vez de torres altas,<br />
abrasan pobres chozas.</p>
<p>Contenta con tus redes,<br />
a la playa arenosa<br />
mojado me sacabas;<br />
pero vivo,¿qué importa?</p>
<p>Cuando de rojo nácar<br />
se afeitaba la aurora,<br />
más peces te llenaban<br />
que ella lloraba aljófar.</p>
<p>Al bello sol que adoro<br />
enjuta ya la ropa,<br />
nos daba una cabaña<br />
la cama de sus hojas.</p>
<p>Esposo me llamaba,<br />
yo la llamaba esposa,<br />
parándose de envidia<br />
la celestial antorcha.</p>
<p>Sin pleito, sin disgusto,<br />
la muerte nos divorcia;<br />
¡ay de la pobre barca<br />
que en lágrima se ahoga!</p>
<p>Quedad sobre la arena,<br />
inútiles escotas,<br />
que no ha menester velas<br />
quien a su bien torna.</p>
<p>Si con eternas plantas<br />
las fijas luces doras,<br />
¡oh dueño de mi barca!,<br />
y en dulce paz reposas.</p>
<p>Merezca que le pidas<br />
al bien que eterno gozas<br />
que adonde estás me lleve,<br />
más pura y más hermosa.</p>
<p>Mi honesto amor te obligue,<br />
que no es digna victoria<br />
para quejas humanas<br />
ser las deidades sordas.</p>
<p>Mas, ¡ay!, que no me escuchas.<br />
pero la vida es corta:<br />
viviendo, todo falta;<br />
muriendo, todo sobra.</p>
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		<title>A MIS SOLEDADES VOY</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Apr 2008 23:25:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lope de Vega]]></category>

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		<description><![CDATA[A mis soledades voy, de mis soledades vengo, porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos. ¡No sé qué tiene la aldea donde vivo y donde muero, que con venir de mí mismo no puedo venir más lejos! Ni estoy bien ni mal conmigo; mas dice mi entendimiento que un hombre que todo es alma [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A mis soledades voy,<br />
de mis soledades vengo,<br />
porque para andar conmigo<br />
me bastan mis pensamientos.</p>
<p>¡No sé qué tiene la aldea<br />
donde vivo y donde muero,<br />
que con venir de mí mismo<br />
no puedo venir más lejos!</p>
<p>Ni estoy bien ni mal conmigo;<br />
mas dice mi entendimiento<br />
que un hombre que todo es alma<br />
está cautivo en su cuerpo.</p>
<p>Entiendo lo que me basta,<br />
y solamente no entiendo<br />
cómo se sufre a sí mismo<br />
un ignorante soberbio.</p>
<p>De cuantas cosas me cansan,<br />
fácilmente me defiendo;<br />
pero no puedo guardarme<br />
de los peligros de un necio.</p>
<p>El dirá que yo lo soy,<br />
pero con falso argumento,<br />
que humildad y necedad<br />
no caben en un sujeto.</p>
<p>La diferencia conozco,<br />
porque en él y en mí contemplo,<br />
su locura en su arrogancia,<br />
mi humildad en su desprecio.</p>
<p>O sabe naturaleza<br />
más que supo en otro tiempo,<br />
o tantos que nacen sabios<br />
es porque lo dicen ellos.</p>
<p>Sólo sé que no sé nada,<br />
dijo un filósofo, haciendo<br />
la cuenta con su humildad,<br />
adonde lo más es menos.</p>
<p>No me precio de entendido,<br />
de desdichado me precio,<br />
que los que no son dichosos,<br />
¿cómo pueden ser discretos?</p>
<p>No puede durar el mundo,<br />
porque dicen, y lo creo,<br />
que suena a vidrio quebrado<br />
y que ha de romperse presto.</p>
<p>Señales son del jüicio<br />
ver que todos le perdemos,<br />
unos por carta de más<br />
otros por cartas de menos.</p>
<p>Dijeron que antiguamente<br />
se fue la verdad al cielo;<br />
tal la pusieron los hombres<br />
que desde entonces no ha vuelto.</p>
<p>En dos edades vivimos<br />
los propios y los ajenos:<br />
la de plata los extraños<br />
y la de cobre los nuestros.</p>
<p>¿A quién no dará cuidado,<br />
si es español verdadero,<br />
ver los hombres a lo antiguo<br />
y el valor a lo moderno?</p>
<p>Dijo Dios que comería<br />
su pan el hombre primero<br />
con el sudor de su cara<br />
por quebrar su mandamiento,</p>
<p>y algunos inobedientes<br />
a la vergüenza y al miedo,<br />
con las prendas de su honor<br />
han trocado los efectos.</p>
<p>Virtud y filosofía<br />
peregrina como ciegos;<br />
el uno se lleva al otro,<br />
llorando van y pidiendo.</p>
<p>Dos polos tiene la tierra,<br />
universal movimiento;<br />
la mejor vida el favor,<br />
la mejor sangre el dinero.</p>
<p>Oigo tañer las campanas,<br />
y no me espanto, aunque puedo,<br />
que en lugar de tantas cruces<br />
haya tantos hombres muertos.</p>
<p>Mirando estoy los sepulcros<br />
cuyos mármoles eternos<br />
están diciendo sin lengua<br />
que no lo fueron sus dueños.</p>
<p>¡Oh, bien haya quien los hizo,<br />
porque solamente en ellos<br />
de los poderosos grandes<br />
se vengaron los pequeños!</p>
<p>Fea pintan a la envidia,<br />
yo confieso que la tengo<br />
de unos hombres que no saben<br />
quién vive pared en medio.</p>
<p>Sin libros y sin papeles,<br />
sin tratos, cuentas ni cuentos,<br />
cuando quieren escribir<br />
piden prestado el tintero.</p>
<p>Sin ser pobres ni ser ricos,<br />
tienen chimenea y huerto;<br />
no los despiertan cuidados,<br />
ni pretensiones, ni pleitos.</p>
<p>Ni murmuraron del grande,<br />
ni ofendieron al pequeño;<br />
nunca, como yo, afirmaron<br />
parabién, ni pascua dieron.</p>
<p>Con esta envidia que digo<br />
y lo que paso en silencio,<br />
a mis soledades voy,<br />
de mis soledades vengo.</p>
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