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	<title>Recitando &#187; Pedro Calderón de la Barca</title>
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	<description>Poemas, poesías, rimas y versos</description>
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		<title>SOLILOQUIO De &#8220;La Vida es Sueño&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Apr 2008 00:23:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pedro Calderón de la Barca]]></category>

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		<description><![CDATA[Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe, y en cenizas le convierte la muerte, ¡desdicha fuerte! ¿Que hay quien intente reinar, viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte? Sueña el rico en su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sueña el rey que es rey, y vive<br />
con este engaño mandando,<br />
disponiendo y gobernando;<br />
y este aplauso, que recibe<br />
prestado, en el viento escribe,<br />
y en cenizas le convierte<br />
la muerte, ¡desdicha fuerte!<br />
¿Que hay quien intente reinar,<br />
viendo que ha de despertar<br />
en el sueño de la muerte?</p>
<p>Sueña el rico en su riqueza,<br />
que más cuidados le ofrece;<br />
sueña el pobre que padece<br />
su miseria y su pobreza;<br />
sueña el que a medrar empieza,<br />
sueña el que afana y pretende,<br />
sueña el que agravia y ofende,<br />
y en el mundo, en conclusión,<br />
todos sueñan lo que son,<br />
aunque ninguno lo entiende.</p>
<p>Yo sueño que estoy aquí<br />
destas prisiones cargado,<br />
y soñé que en otro estado<br />
más lisonjero me vi.<br />
¿Qué es la vida? Un frenesí.<br />
¿Qué es la vida? Una ilusión,<br />
una sombra, una ficción,<br />
y el mayor bien es pequeño:<br />
que toda la vida es sueño,<br />
y los sueños, sueños son.</p>
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		<title>SOLILOQUIO De Segismundo</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Apr 2008 00:23:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pedro Calderón de la Barca]]></category>

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		<description><![CDATA[Apurar, cielos, pretendo, ya que me tratáis así, qué delito cometí contra vosotros naciendo; aunque si nací, ya entiendo qué delito he cometido; bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor, pues el delito mayor del hombre es haber nacido. Sólo quisiera saber, para apurar mis desvelos (dejando a una parte, cielos, el delito de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Apurar, cielos, pretendo,<br />
ya que me tratáis así,<br />
qué delito cometí<br />
contra vosotros naciendo;<br />
aunque si nací, ya entiendo<br />
qué delito he cometido;<br />
bastante causa ha tenido<br />
vuestra justicia y rigor,<br />
pues el delito mayor<br />
del hombre es haber nacido.</p>
<p>Sólo quisiera saber,<br />
para apurar mis desvelos<br />
(dejando a una parte, cielos,<br />
el delito de nacer),<br />
¿qué más os pude ofender<br />
para castigarme más?<br />
¿No nacieron los demás?<br />
Pues si los demás nacieron<br />
¿qué privilegios tuvieron<br />
que yo no gocé jamás?</p>
<p>Nace el ave, y con las galas<br />
que le dan belleza suma,<br />
apenas es flor de pluma<br />
o ramillete con alas,<br />
cuando las etéreas salas<br />
corta con velocidad,<br />
negándose a la piedad<br />
del nido que deja en calma;<br />
y teniendo yo más alma<br />
¿tengo menos libertad?</p>
<p>Nace el bruto, y con la piel<br />
que dibujan manchas bellas,<br />
apenas signo es de estrellas<br />
-gracias al docto pincel-,<br />
cuando atrevido y cruel,<br />
la humana necesidad<br />
le enseña a tener crueldad,<br />
monstruo de su laberinto:<br />
¿y yo, con mejor instinto,<br />
tengo menos libertad?</p>
<p>Nace el pez, que no respira,<br />
aborto de ovas y lamas,<br />
y apenas bajel de escamas<br />
sobre las ondas se mira,<br />
cuando a todas partes gira,<br />
midiendo la inmensidad<br />
de tanta capacidad<br />
como le da el centro frío;<br />
¿y yo, con más albedrío,<br />
tengo menos libertad?</p>
<p>Nace el arroyo, culebra<br />
que entre flores se desata,<br />
y apenas, sierpe de plata,<br />
entre las flores se quiebra,<br />
cuando músico celebra<br />
de las flores la piedad<br />
que le da la majestad<br />
del campo abierto a su huida;<br />
¿y teniendo yo más vida,<br />
tengo menos libertad?</p>
<p>En llegando a esta pasión,<br />
un volcán, un Etna hecho,<br />
quisiera arrancar del pecho<br />
pedazos del corazón:<br />
¿qué ley, justicia o razón<br />
negar a los hombres sabe<br />
privilegio tan suave,<br />
exención tan principal,<br />
que Dios le ha dado a un cristal,<br />
a un pez, a un bruto y a un ave?</p>
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		<title>A San Isidro [Décima]</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Apr 2008 00:22:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pedro Calderón de la Barca]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya el trono de luz regía el luminoso farol, el fénix del cielo, el sol, cuya edad es sólo un día. Ya desde la tumba fría en su fuego vuelve a ser hoy lo mismo que era ayer; que, si en todo es de sentir que nace para morir, él muere para nacer. Veloz la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ya el trono de luz regía<br />
el luminoso farol,<br />
el fénix del cielo, el sol,<br />
cuya edad es sólo un día.<br />
Ya desde la tumba fría<br />
en su fuego vuelve a ser<br />
hoy lo mismo que era ayer;<br />
que, si en todo es de sentir<br />
que nace para morir,<br />
él muere para nacer.</p>
<p>Veloz la vida se quita,<br />
con que más gloria se adquiere,<br />
pues cuando en el agua muere,<br />
en el fuego resucita.<br />
Las aves, a quien incita<br />
la luz de sus resplandores,<br />
cantando dulces amores,<br />
eran, con belleza suma,<br />
al campo flores de pluma<br />
cuando al viento aves de flores.</p>
<p>Entre las rosas cantaban<br />
y el aura que las movía<br />
solamente conocía<br />
por aves las que las volaban.<br />
Todas a Isidro esperaban,<br />
cuando el labrador dichoso<br />
se quedaba perezoso<br />
de su trabajo olvidado:<br />
¿quién vio vicioso al cuidado<br />
y al descuido virtuoso?</p>
<p>Antes de labrar el suelo<br />
(¡oh tardanza de amor llena!)<br />
en la Virgen de Almudena<br />
labraba piadoso el cielo;<br />
y como su santo celo<br />
en el sol le suspendía<br />
de la celestial María,<br />
divertido, no pensaba;<br />
como siempre, al sol miraba,<br />
que pudo pasarse el día.</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>A Lope de Vega Carpio</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Apr 2008 00:21:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pedro Calderón de la Barca]]></category>

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		<description><![CDATA[Aunque la persecución de la envidia tema el sabio, no reciba della agravio, que es de serlo aprobación. Los que más presumen son, Lope, a los que envidia das, y en su presunción verás lo que tus glorias merecen; pues los que más te engrandecen son los que te envidian más.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aunque la persecución<br />
de la envidia tema el sabio,<br />
no reciba della agravio,<br />
que es de serlo aprobación.<br />
Los que más presumen son,<br />
Lope, a los que envidia das,<br />
y en su presunción verás<br />
lo que tus glorias merecen;<br />
pues los que más te engrandecen<br />
son los que te envidian más.</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>A la Muerte</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Apr 2008 00:20:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pedro Calderón de la Barca]]></category>

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		<description><![CDATA[¡Oh tú, que estás sepultado en el sueño del olvido, si para tu bien dormido, pata tu mal desvelado! Deja el letargo pesado, despierta un poco, y advierte que no es bien que desa suerte duerma, y haga lo que hace quien está desde que nace en los brazos de la muerte. Da lugar al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¡Oh tú, que estás sepultado<br />
en el sueño del olvido,<br />
si para tu bien dormido,<br />
pata tu mal desvelado!<br />
Deja el letargo pesado,<br />
despierta un poco, y advierte<br />
que no es bien que desa suerte<br />
duerma, y haga lo que hace<br />
quien está desde que nace<br />
en los brazos de la muerte.</p>
<p>Da lugar al pensamiento<br />
para que discurra, y veas<br />
y que lo más que tú deseas<br />
no es más que soplo de viento.<br />
No labres sin fundamento<br />
máquinas de vanidad,<br />
pues la mayor majestad<br />
en un sepulcro se encierra,<br />
donde dice, siendo tierra:<br />
«Aquí vive la verdad…».</p>
<p>Mira cómo pasó ayer,<br />
veloz como tantos años:<br />
evidentes desengaños<br />
del limitado poder.<br />
Lo que fue dejó de ser,<br />
y no quedó dello más<br />
del ha sido: tú, que vas<br />
por este mundo inconstante,<br />
mira que el que va adelante<br />
avisa al que va detrás.</p>
<p>La corona y la tiara<br />
que tanto el mundo estimó<br />
¿qué se hizo?, ¿en qué paró<br />
sino en lo que todo para?<br />
¡Oh mano del mundo avara!<br />
Si tanto bien nos limitas,<br />
¿para qué, di, nos incitas<br />
a aspirar a más y más,<br />
si lo que despacio das<br />
tan de prisa nos lo quitas?</p>
<p>Si te engaña el propio amor<br />
para que no veas el daño,<br />
la muerte, que es desengaño,<br />
sirva de despertador.<br />
Hoy nace la tierna flor<br />
y hoy su curso se termina;<br />
todo a la muerte camina:<br />
la estatua del más bizarro,<br />
como está fundada en barro,<br />
la deshace cualquier china.</p>
<p>¿En qué piensas o a qué aspiras<br />
cuando tras tu gusto vas,<br />
pues dél no te queda más<br />
que enemigos que conspiras?<br />
Si es que adelante no miras,<br />
mira la vida pasada,<br />
que si en tan corta jornada<br />
lo más pasa desa suerte,<br />
hasta llegar a la muerte,<br />
¿qué te queda? Poco o nada.</p>
<p>Desde el nacer al morir<br />
casi se puede dudar<br />
si el partir es el parar,<br />
o el parar es el partir.<br />
Tu carrera has de seguir:<br />
y pues con tal brevedad<br />
pasa la más larga edad,<br />
¿cómo duermes y no ves<br />
que lo que aquí un soplo es<br />
es allá una eternidad?</p>
<p>Mira el tiempo volador<br />
cómo pasa, y considera<br />
cómo va tras la carrera<br />
desde el menor al mayor.<br />
El esclavo y el señor<br />
corren parejas iguales,<br />
que como nacen mortales,<br />
iguales van a la hoya,<br />
de cuya deshecha Troya<br />
aún no quedan la señales.</p>
<p>La juventud más lozana<br />
¿en qué paró?, ¿qué se hizo?<br />
Todo el tiempo lo deshizo<br />
y anocheció su mañana,<br />
la muerte siempre es temprana<br />
y no perdona a ninguno:<br />
goza del tiempo oportuno,<br />
granjea con tu talento,<br />
que aquí dan uno por ciento<br />
y allí dan ciento por uno.</p>
<p>¿Qué eternidades te ofrece<br />
la más dilatada vida,<br />
pues que apenas es venida<br />
cuando se desaparece?<br />
Hoy piensas que te amanece<br />
y es el día de tu ocaso.<br />
¡Término breve y escaso!<br />
Mas ¿qué mucho, si volando<br />
te va la muerte buscando<br />
cuando tú vas paso a paso?</p>
<p>La dama más celebrada,<br />
lazo en que todos cayeron,<br />
ella y ellos, di, ¿qué fueron<br />
sino tierra, polvo y nada?<br />
¡Oh limitada jornada,<br />
oh frágil naturaleza!<br />
La humildad y la grandeza<br />
todo en nada se resuelve:<br />
es de tierra y a ella vuelve,<br />
y así, acaba en lo que empieza.</p>
<p>¿De qué te sirve anhelar,<br />
por tener y más tener,<br />
si eso en tu muerte ha de ser<br />
fiscal que te ha de acusar?<br />
Todo acá se ha de quedar;<br />
y pues no hay más que adquirir<br />
en la vida que el morir,<br />
la tuya rige de modo,<br />
pues está en tu mano todo,<br />
que mueras para vivir.</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>PANEGÍRICO</title>
		<link>http://www.recitando.com/autores/pedro-calderon-de-la-barca/panegirico/</link>
		<comments>http://www.recitando.com/autores/pedro-calderon-de-la-barca/panegirico/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 06 Apr 2008 00:19:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pedro Calderón de la Barca]]></category>

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		<description><![CDATA[Al Excelentísimo Señor Almirante de Castilla Mil veces sea repetido el día, Señor Excelentísimo, en que vea quieta España su heroica Monarquía. Repetida la luz mil veces sea, Señor Excelentísimo, en que Francia los desengaños de su orgullo crea. De una y otra fortuna la distancia fausta y infausta piedra la señale, blanca al valor, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Al Excelentísimo Señor Almirante de Castilla</em></p>
<p>Mil veces sea repetido el día,<br />
Señor Excelentísimo, en que vea<br />
quieta España su heroica Monarquía.</p>
<p>Repetida la luz mil veces sea,<br />
Señor Excelentísimo, en que Francia<br />
los desengaños de su orgullo crea.</p>
<p>De una y otra fortuna la distancia<br />
fausta y infausta piedra la señale,<br />
blanca al valor, y negra a la arrogancia.</p>
<p>¿Qué aplauso habrá que tanto triunfo iguale?,<br />
¿qué triunfo habrá que iguale tanta gloria<br />
si una sola por todos juntos vale?</p>
<p>Roma lo diga, acuérdenos la historia<br />
la variedad de honores que tenía<br />
para quien la añadía una victoria.</p>
<p>Mural corona ufana prevenía<br />
al que contrarios muros asaltaba<br />
por las brechas que abrió la batería.</p>
<p>Cívica aquella era que se daba<br />
al que en la lid tanto valor mostrase<br />
que socorriese al que en peligro estaba.</p>
<p>Vallar se concedía al que ganase<br />
las trincheras y fosos que tuviese<br />
el enemigo donde se amparase.</p>
<p>Triunfal la antigüedad quiso que fuese<br />
la que ilustrase al que morir expuesto<br />
en campal lid a cinco mil venciese.</p>
<p>Obsidional la que al peligro opuesto<br />
hiciese levantar al enemigo<br />
sitio que ya una vez tuviese puesto.</p>
<p>Pues siendo así, señor, que hoy es testigo<br />
el mundo de que todo lo habéis hecho,<br />
todos los triunfos que os aclaman digo.</p>
<p>Todos os apellidan, satisfecho<br />
cada cual de que él es el conseguido<br />
del real valor, de vuestro ilustro pecho.</p>
<p>Mural facción vuestra facción ha sido,<br />
puesto que al enemigo habéis hallado<br />
en regulares muros defendido.</p>
<p>Por asalto fue dellos arrojado,<br />
luego ganado por asalto el muro,<br />
mural corona de oro habéis ganado.</p>
<p>Cívica también es de roble duro,<br />
puesto que a otro socorristeis cuando<br />
aun de si mismo no vivía seguro.</p>
<p>Can la hambre, el tiempo y el francés lidiando,<br />
ya desahuciada de su valentía,<br />
en brazos de la muerte agonizando</p>
<p>estaba la leal Fuenterrabía<br />
el día que feliz la socorristeis,<br />
que aun fue con el valor preciso el día;</p>
<p>luego si vida al casi muerto disteis,<br />
la invasión de la patria asegurada,<br />
la cívica corona conseguisteis.</p>
<p>No menos la vallar, apellidada<br />
así de los vallados en que se hacen<br />
el foso, la trinchera y la estacada;</p>
<p>si éstas a vuestro impulso se deshacen,<br />
y llenas de despojos justamente<br />
animo hoy y codicia satisfacen,</p>
<p>más gloriosa, señor, más dignamente<br />
el esplendor de la vallar corona<br />
los rayos ceñirá de vuestra frente.</p>
<p>Pero en vano sus méritos abona<br />
a preferir atenta cada una.<br />
Si la triunfal de su laurel blasona,</p>
<p>mejor derecho tiene que ninguna,<br />
mejor acción por ser en sus empleos<br />
la dádiva mayor de la fortuna.</p>
<p>Sólo aquel que ceñido de trofeos<br />
de cinco mil triunfó en campal batalla,<br />
con ella satisfizo sus deseos.</p>
<p>Luego en vos, gran señor, para logralla,<br />
no solamente el número cumplido<br />
pero excedido el número se halla.</p>
<p>Diez y ocho mil son los que habéis vencido<br />
de poder a poder en la campaña<br />
que tumba de cadáveres ha sido.</p>
<p>¡Oh! mire el sol con novedad extraña<br />
triunfales pompas en España el día<br />
que entre en su corte el defensor de España.</p>
<p>Mas no, que tanta pública alegría<br />
aun es bastarda voz de vuestra fama,<br />
mudo clarín de vuestra bizarría.</p>
<p>La obsidional corona es la que os llama,<br />
quien desciñó por el laurel el oro,<br />
ahora el laurel desciña por la grama.</p>
<p>Rústica plante es, pero no ignoro<br />
que fue de humana púrpura teñida,<br />
de los Césares último decoro.</p>
<p>Esta diadema a todas preferida<br />
(de muchos con afecto deseada,<br />
de pocos con efecto conseguida)</p>
<p>para vos, héroe invicto, está guardada<br />
en el templo de Marte, donde yace<br />
más verde cuanto más ensangrentada.</p>
<p>De las ruinas en quien silvestre nace<br />
para don, el sitiado la tejía,<br />
(que al don el celo, y no el valor le hace)</p>
<p>al que le desitiaba la ofrecía,<br />
siendo el mayor blasón de todos cuantos<br />
la premiadora antigüedad tenía.</p>
<p>Entre los dioses colocaba santos<br />
al que entre el sitio y sitiador entraba,<br />
noble despreciador de riesgos tantos,</p>
<p>si un ejército pues desalojaba<br />
y si un pueblo dejaba asegurado,<br />
semidiós uno y otro le aclamaba.</p>
<p>A tanta dignidad habéis llegado,<br />
puesto en huida el sitiador lo diga,<br />
dígalo en libertad puesto el sitiado.</p>
<p>Pero no un premio a otro contradiga,<br />
que quien todos a un tiempo los merece,<br />
todos a un tiempo es bien que los consiga.</p>
<p>Y así cuantas guirnaldas os ofrece<br />
hoy la inmortalidad de vuestra fama,<br />
que a nunca ser mayor por puntos crece,</p>
<p>ceñid iguales y una y otra rama,<br />
a vislumbres descubra entretejida<br />
el oro entre el laurel, el roble y grama.</p>
<p>No es modestia la gloria conseguida<br />
recatarla, demás que siempre ha sido<br />
la modestia virtud no agradecida.</p>
<p>Pues habéis cinco glorias conseguido,<br />
cinco triunfos lograd; no se nos quede<br />
por pereza con ellos el olvido.</p>
<p>Fiscalice la envidia que no puede<br />
un hombre merecer, por más que un hombre<br />
verá que sí, él mismo a sí se excede.</p>
<p>¿Qué virtudes le dan alto renombre<br />
a un general para vencer glorioso<br />
antes que con la espada con el nombre?</p>
<p>¿Ilustre sangre? ¿Espíritu brioso?<br />
¿Feliz fortuna? ¿Prevención prudente?,<br />
¿pródiga mano y celo religioso?</p>
<p>Pues si tantas virtudes igualmente<br />
caben en un sujeto, en un sujeto<br />
tantos lauros cabrán precisamente.</p>
<p>Perdonalde, señor, hoy a mi afecto<br />
la ociosidad de ver que a cargo toma<br />
haceros ejemplar deste concepto.</p>
<p>Si ilustre sangre ¿qué cerviz no doma<br />
lo Enríquez en los Reyes de Castilla<br />
lo Colona en los Césares de Roma?</p>
<p>Si ánimo invicto, ¿qué poder no humilla<br />
ardimiento que en todas ocasiones<br />
desenvaina el primero la cuchilla?</p>
<p>Si prudente gobierno, ¿qué blasones<br />
no adquiere desvelada una cordura<br />
que obra tantos aciertos como acciones?</p>
<p>Si fortuna feliz, ¿qué más segura<br />
que aquella que a pesar trae de los hados<br />
obediente a su arbitrio la ventura?</p>
<p>Si generosidad, ¿qué más probados<br />
argumentos que ver entre despojos<br />
vos volvéis pobre y ricos los soldados?</p>
<p>Y si celo católico, ¿qué enojos<br />
no os cuesta algún insulto, desatando<br />
iras el pecho y lágrimas los ojos?</p>
<p>¡Oh! enmudezca la envidia, confesando<br />
silogismos que ya negar no puede<br />
porque está la verdad argumentando,</p>
<p>y pues la misma envidia los concede,<br />
vivid, venced, triunfad, sin que ninguna<br />
acción al tiempo contra vos le quede.</p>
<p>Y si por dicha se volviere de una,<br />
que es decir que en el mar no habéis tenido,<br />
Señor, de vuestra parte a la fortuna,</p>
<p>estad de la respuesta prevenido,<br />
y no la general de que el acaso<br />
siempre avisa después de acontecido.</p>
<p>Particular razón en este caso<br />
hay, sin aquella de que no amancilla<br />
al valor la violencia del fracaso.</p>
<p>Y es que siendo desde una hasta otra orilla<br />
vos general del mar, por la gloriosa<br />
dignidad de Almirante de Castilla,</p>
<p>celoso el mar de ver vanagloriosa<br />
con ejércitos vuestros a la tierra<br />
amotinó su saña procelosa.</p>
<p>Y desatando cuanta furia encierra<br />
ningún socorro que os llegase quiso<br />
por medio suyo para hacer la guerra.</p>
<p>Venganza sin cordura y sin aviso,<br />
pues hizo más osado el vencimiento<br />
cuanto el número hizo más remiso.</p>
<p>No advirtió que sobraba vuestro aliento<br />
aun para conseguir mayores glorias<br />
a despecho de mar, de fuego y viento.</p>
<p>Ni es la primera vez que las historias<br />
acordarán que en el cantabrio suelo<br />
deben a vuestra casa sus victorias.</p>
<p>Esa plaza, esa misma al desconsuelo<br />
rendida de otra gálica violencia,<br />
empresa fue de vuestro invicto abuelo.</p>
<p>Su libertad os viene por herencia,<br />
y hoy con mayor ventaja, cuanto ha sido<br />
la mejor redención la providencia.</p>
<p>Más tiene que estimar el socorrido<br />
antes de verse padecer el daño<br />
que no después del daño padecido.</p>
<p>Luego claro probó este desengaño<br />
que os debe más a vos, hoy defendida<br />
la plaza, antes de riesgo tan extraño,</p>
<p>que al que después la vio restituida.<br />
pues la habéis socorrido vos sitiada<br />
si vuestro abuelo la cobró perdida.</p>
<p>Tanta victoria pues, tan señalada<br />
facción, tan grande hazaña, tan altiva<br />
empresa, gloria al fin tan celebrada,</p>
<p>siempre inmortal a par del tiempo viva.<br />
Con voz la fama de metal la cante<br />
y con letras de oro el sol la escriba.</p>
<p>Siendo para que dure más constante<br />
un bronce repetido cada acento,<br />
cada lámina un libro de diamante,</p>
<p>que yo, muda la voz, torpe el aliento,<br />
ya reconozco, gran Señor, que en suma<br />
ha menester tan generoso intento,<br />
mejor voz, mejor plectro y mejor pluma.</p>
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		<title>A la muerte del Príncipe Don Carlos</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Apr 2008 00:17:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pedro Calderón de la Barca]]></category>

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		<description><![CDATA[¡Oh! rompa ya el silencio el dolor mío, y en lágrimas y quejas desatado, al mar corra y al viento, que bien fío del mar hoy y del viento mi cuidado, pues patrimonio son del mar y el viento, a un tiempo, lo gemido y lo llorado. ¡Oh! rompa ya mi pena el sufrimiento y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¡Oh! rompa ya el silencio el dolor mío,<br />
y en lágrimas y quejas desatado,<br />
al mar corra y al viento, que bien fío</p>
<p>del mar hoy y del viento mi cuidado,<br />
pues patrimonio son del mar y el viento,<br />
a un tiempo, lo gemido y lo llorado.</p>
<p>¡Oh! rompa ya mi pena el sufrimiento<br />
y en lágrimas y quejas dividido,<br />
dignísimo Fernando, mi lamento</p>
<p>llegue (o bien de las ondas repetido<br />
o mal restituido de las peñas)<br />
piadosamente a merecer tu oído.</p>
<p>Lisonjas, y lisonjas no pequeñas,<br />
hace al dolor el que al dolor engaña<br />
con voces, con suspiros o con señas.</p>
<p>Tú, de la gran metrópoli de España<br />
que con arenas y átomos de oro<br />
pródigo dora el Tajo y el sol baña,</p>
<p>purpúreo Atlante; tú, cuyo decoro<br />
desde lejos saludan dulcemente<br />
dos cisnes, éste mudo, aquél canoro.</p>
<p>Ya que al Cuarto Planeta en otro oriente<br />
sustituyes la luz, suples el día,<br />
lucero habilitado dignamente,</p>
<p>bien como en la celeste monarquía<br />
virrey del sol es el mejor lucero<br />
de quien el alma de sus rayos fía,</p>
<p>engaña tu dolor (no porque espero<br />
que rústica mi voz te obligue a tanto)<br />
sino porque mi llanto lisonjero,</p>
<p>las lágrimas mezclando con el canto<br />
en destempladas cláusulas, ignora<br />
aun él mismo si fue música o llanto.</p>
<p>No por vencer tu sentimiento agora<br />
mi acento sulca ni mi pluma vuela<br />
(si bien harto le vence quien le llora).</p>
<p>Con inútil retórica consuela<br />
al triste el que su mal le facilita;<br />
pues al son que le aduerme, le desvela.</p>
<p>Llore el que de su llanto necesita,<br />
que en su principio a un accidente extraño<br />
fuerzas le da quien lágrimas le quita.</p>
<p>Una pena dorada de un engaño<br />
o cobra la razón o pierde el brío<br />
y aquél es sólo repetirle el daño.</p>
<p>Así quejas y lágrimas te envío,<br />
¡Oh, rompa ya mi pena el sufrimiento!<br />
¡Oh, rompa ya el silencio el dolor mío!</p>
<p>Aunque mejor la fuerza de un tormento<br />
sabe sentirse que decirse sabe,<br />
porque en la voz no cabe el sentimiento,</p>
<p>que en el silencio solamente cabe.<br />
Mas ya que a tanto la pasión me obliga,<br />
quejas escucha (o con acento grave</p>
<p>la voz las calle o el callar las diga).<br />
De aquella son, y con razón de aquella<br />
dos veces, y de todos enemiga</p>
<p>fatal deidad, cuya triunfante huella,<br />
sin que el respeto ni el temor la impida,<br />
alcáceres supremos atropella.</p>
<p>A cuyo carro la ambición asida<br />
arrastra las coronas que antes fueron<br />
los ídolos humanos de la vida.</p>
<p>Aquella a quien en vano previnieron<br />
defensa, ni la pluma ni la espada,<br />
que el valor y el ingenio se rindieron.</p>
<p>Alcaide de la vida, que a su entrada<br />
registro es nuestro el libro de la muerte,<br />
partida por partida señalada.</p>
<p>Con condición que ha de morir advierte,<br />
que entra a vivir el que nacer procura<br />
echado a los umbrales de la suerte.</p>
<p>No el poder la venció, no la hermosura;<br />
que ésta ni aquél pasó sin que primero<br />
con llanto no firmase la escritura.</p>
<p>Luego, ¡oh rigor! (iba a decir) severo,<br />
por cuenta le da el aire con que vive,<br />
que aun no es suyo este soplo más ligero.</p>
<p>¿Quién vive, pues, sabiendo que recibe<br />
tan contado el vivir, que siempre atenta<br />
la muerte por los márgenes escribe</p>
<p>una vez que respira, otra que alienta,<br />
y vez ninguna alienta ni respira<br />
que no adelgace el número a la cuenta?</p>
<p>¿Quién no se pasma aquí, quién no se admira<br />
y quién sin miedo en desventura tanta<br />
de que se cumple el número suspira?</p>
<p>¡Oh, cuánta es hoy nuestra miseria, cuánta!<br />
Que aunque siempre lo fue, considerando<br />
que hoy la muerte los plazos adelanta,</p>
<p>parece que es mayor porque antes, cuando<br />
bozal y torpe en su principio estaba<br />
de sí misma ella misma hería temblando.</p>
<p>Un siglo entonces en poner tardaba<br />
la flecha; un siglo entonces prevenía<br />
el golpe; y tras dos siglos aún le erraba.</p>
<p>Mas hoy, que diestra la hizo la porfía,<br />
ni un instante el vivir deja seguro,<br />
que el día menos cierto es cualquier día.</p>
<p>No el sagrado dosel, no el fuerte muro,<br />
la edad florida, ingenio el más perfecto,<br />
la generosa sangre, el lustre puro,</p>
<p>la heroica majestad, el real sujeto,<br />
todo adornado de gallardo brío,<br />
temor la causan ni la dan respeto.</p>
<p>Todo lo postra, todo a su albedrío,<br />
Carlos lo diga (y cuando a Carlos nombra<br />
¡oh, rompa ya el silencio el dolor mío!).</p>
<p>Dígalo pues su voz, que muda asombra,<br />
y débale suspiros a la muerte<br />
ver tanta luz desvanecida en sombra.</p>
<p>¿Si sagrado dosel?, ¿si muro fuerte?<br />
¿Qué muro fuerte, qué dosel sagrado<br />
el sol ciñe, el mar cerca, el cielo advierte</p>
<p>ya luciente, ya nuboso, ya estrellado,<br />
aquél vuele, aquél corra y éste ande,<br />
que mirarse merezca reservado</p>
<p>como el Alcázar de Felipe el Grande,<br />
cuando piadoso el hado un edificio<br />
privilegiar de sus rigores mande?</p>
<p>Si lustre puro ¿qué mayor indicio<br />
de esplendor y de lustre que ser rayo<br />
de tanto sol? (No aquí delire el juicio</p>
<p>porque un rayo de sol sienta un desmayo,<br />
que no deja de ser rey de las flores<br />
porque una flor se le malogre al mayo.)</p>
<p>¿Si majestad heroica? Sus mayores<br />
triunfan hoy en las lides del olvido,<br />
nunca vencidos, siempre vencedores.</p>
<p>El águila alemana les dio nido,<br />
el león de España albergue, que absoluto<br />
término fue a su vuelo y su bramido.</p>
<p>Todo el orbe pagándoles tributo,<br />
de una cuna del sol hasta otra cuna,<br />
Emperatriz el ave y Rey el bruto.</p>
<p>¿Si real sujeto? Aun siendo siempre una,<br />
su fama se excedió tal vez, pues sella<br />
ésta con más aplausos la fortuna.</p>
<p>Felipe santo y Margarita bella<br />
sus padres fueron de tan alta planta,<br />
que humana flor no es hoy divina estrella.</p>
<p>¿Si claro ingenio? Manzanares canta<br />
conceptos suyos y conceptos llora:<br />
tanta en la fuerza de un afecto, tanta,</p>
<p>que con la voz que al gusto hoy se enamora,<br />
quizá el pesar se llorará mañana,<br />
que aun una voz a lo que nace ignora.</p>
<p>¿Si edad florida y juventud lozana?<br />
Apenas cinco veces, cinco, era<br />
cumplido el curso en que veloz devana</p>
<p>con hilos de oro el sol nuestra carrera,<br />
cuando por medio enmarañando el hilo,<br />
le cortó inexorable la tijera.</p>
<p>No llegó al fin su fin; con nuevo estilo<br />
hoy se acabó y hoy se quedó pendiente.<br />
¡Oh!, ¿para cuándo era embotarse el filo?</p>
<p>¿Si brío gallardo y ánimo valiente?<br />
Dígalo el mar que le rindió oportuno<br />
en pequeño bajel más diligente.</p>
<p>Por Príncipe los reinos de Neptuno<br />
y en cortes de agua Príncipe jurado<br />
votaron todos y faltó ninguno.</p>
<p>De esperanzas entonces coronado<br />
le vio la paz y le aclamó la guerra;<br />
sólo a la tierra le costó cuidado,</p>
<p>pues celosa de ver que se destierra<br />
del centro natural al centro frío,<br />
en sus entrañas le escondió la tierra.</p>
<p>¡Oh sacrílego amor! ¡Oh amor impío,<br />
que a tu costa tus celos has vengado!<br />
¡Oh, rompa ya el silencio el dolor mío!</p>
<p>Y ya que tanto mérito postrado,<br />
humano al fin reparo no previno<br />
a la infalible indignación del hado,</p>
<p>al enojo infalible del destino,<br />
vamos a ver si le previene el celo<br />
en la piedad del mérito divino.</p>
<p>Iba pues de la noche el negro velo<br />
borrando los matices con que había<br />
al temple bosquejado tierra y cielo</p>
<p>el doctísimo artífice del día,<br />
y el sol, depositado en luces bellas<br />
espejo hecho pedazos parecía,</p>
<p>que pedazos del sol son las estrellas;<br />
y así, cuando su luz se quiebra hermosa,<br />
es un pequeño sol cada una dellas.</p>
<p>Declarose la noche temerosa,<br />
y tropezando perezoso el sueño<br />
en la que iba arrastrando falda umbrosa,</p>
<p>salió mostrando el arrugado ceño,<br />
que más horrores que cabellos vierte<br />
de ciprés coronado y de beleño.</p>
<p>Y como medio hermano de la muerte<br />
al mundo medio muerto sepultaba<br />
cuando aun al sueño hicieron que despierte.</p>
<p>Voces que sólo el eco articulaba,<br />
porque todas a un ¡ay! las reducía<br />
y errando el pueblo (si por dicha erraba,</p>
<p>aunque confusamente discurría)<br />
al Monte de piedad llegó, al Erario<br />
en uno y otro templo de María.</p>
<p>No perdonó devoto santuario<br />
que no solicitase a aquella hora,<br />
uno en la fe y en el efecto vario;</p>
<p>pues aunque dos imágenes adora,<br />
es sola una deidad: y así, en lo oculto,<br />
de noche en dos orientes vio una aurora.</p>
<p>Con poca pompa, el venerado bulto<br />
(si ya no fueran pompas las querellas,<br />
que querellas de fe también son culto)</p>
<p>llegó a palacio; y mudas las estrellas,<br />
con muestras de dolor extraordinarias<br />
(quizá por ser de Carlos una dellas)</p>
<p>acompañaron, aunque en luz contrarias,<br />
las antorchas conformes en belleza,<br />
unas y otras nocturnas luminarias.</p>
<p>Madrid, viendo que plebe y que nobleza<br />
igualmente se inclina, igual se mueve<br />
al llanto, a la piedad y a la tristeza,</p>
<p>quiere que suyos dos mensajes lleve:<br />
por la nobleza un Duque de Gandía<br />
y un labrador humilde por la plebe.</p>
<p>Francisco, pues, y Isidro ante María,<br />
a un tiempo en cielo y tierra están postrados<br />
alma y cuerpo gloriosos aquel día.</p>
<p>¡Oh! ¿No parece aquí que con candados<br />
están los cielos? Pues abridlos, cielos:<br />
mirad qué implican cielos y cerrados.</p>
<p>¿Tantos suspiros? ¿Tantos desconsuelos?<br />
¿Tan sincero clamor? ¿Llanto tan pío?<br />
¿Tantas penas, Señor, tantos desvelos,</p>
<p>solamente os merecen un desvío?<br />
¿Cuándo la voz no fue del cielo llave?<br />
¡Oh! rompa ya el silencio el dolor mío.</p>
<p>Mas ¡ay! que en la mayor, en la más grave<br />
pena, aunque sabe el que afligido llega<br />
que ha de pedir, qué ha de pedir no sabe,</p>
<p>que el hombre es liberal con quien le ruega,<br />
por lo que a quién le ruega le concede,<br />
y Dios es liberal por lo que niega.</p>
<p>Tanto con él la voz o el llanto puede,<br />
que por agradecer la voz o el llanto,<br />
tal vez negando su poder excede.</p>
<p>Luego tanto retiro, enojo tanto,<br />
pareciendo rigor, será clemencia,<br />
pues siempre es liberal el cielo santo.</p>
<p>¡Oh, quién de parte de la providencia<br />
hoy estos dos extremos careara,<br />
aquí el dolor y allí la conveniencia!</p>
<p>Porque al mundo el examen consolara<br />
cuando en sombras y lejos percibiera<br />
el daño que otro daño le repara.</p>
<p>Qué alegre entonces, si la piedad viera<br />
disfrazada en rigor del mismo cielo,<br />
otra vez sus desdichas le pidiera.</p>
<p>Pues si ignorante pide nuestro celo,<br />
y docto él nos mejora la fortuna,<br />
sírvanos el castigo de consuelo.</p>
<p>Y pues del ataúd y de la cuna,<br />
líneas en que nacemos y morimos,<br />
una es la forma y la materia es una,</p>
<p>y de un sepulcro a otro sepulcro fuimos<br />
(polos en que el pequeño mundo estriba),<br />
muriendo desde el punto en que nacimos,</p>
<p>dichoso aquél que de vivir se priva;<br />
pues si a morir viviendo el hombre nace,<br />
muriendo bien no hay más para qué viva.</p>
<p>Ninguna acción al dueño satisface<br />
tanto, que la atención escrupulosa<br />
no la enmiende después, con que se hace</p>
<p>más perfecta, más noble o más hermosa:<br />
sólo el morir esta elección no tiene,<br />
siendo el morir la más dificultosa.</p>
<p>Luego a aquél que la muerte le previene<br />
con avisos de un día y otro día,<br />
no llorarle, envidiarle nos conviene.</p>
<p>Suceda, pues, al llanto la alegría,<br />
pues para que al morir perfeccionase,<br />
murió Carlos sabiendo que moría.</p>
<p>Y ya que el cielo quiere que hoy abrase<br />
las plumas, siendo pira el monumento<br />
de quien su luz entre cenizas pase</p>
<p>a otro centro, a otra esfera y a otro asiento,<br />
y dejando a la tierra sus despojos<br />
es ya estrella añadida al firmamento,</p>
<p>pasen también nuestros turbados ojos<br />
de un objeto a otro objeto su sentido,<br />
que dichas podrán ver quien pudo enojos.</p>
<p>Vean que en prendas hoy de un bien perdido<br />
dos los cielos eternos aperciben<br />
que aun mal está el consuelo repetido.</p>
<p>Felipe y Baltasar felices viven,<br />
cuyo nombre los hados respetando,<br />
con letras de oro en láminas escriben.</p>
<p>Que nunca el tiempo alcanzará volando,<br />
porque aun el tiempo parará primero.<br />
¡Oh! vivan pues; y tú, noble Fernando,</p>
<p>ya Marte religioso, ya guerrero<br />
Apolo, con la espada y con la pluma,<br />
de tantas esperanzas heredero,</p>
<p>al mar sujeta la rizada espuma,<br />
postra a la tierra la cerviz altiva<br />
y haz que el mar y la tierra te presuma</p>
<p>luz que del Sol Felipe se deriva;<br />
y pues de ti tantos aplausos fío,<br />
mientras tu nombre, ¡oh gran Fernando!, viva,<br />
no rompa ya el silencio el dolor mío.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>A la muerte de la señora doña Inés Zapata</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Apr 2008 00:16:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pedro Calderón de la Barca]]></category>

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		<description><![CDATA[Sola esta vez quisiera, bellísima Amarili, me escucharas, no por ser la postrera que he de cantar afectos suspendidos, sino porque mi voz de ti confía que esta vez se merezca a tus oídos por lastimosa, ya que no por mía. No tanto liras hoy, endechas canto; no celebro hermosuras, porque hermosuras lloro; quien tanto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sola esta vez quisiera,<br />
bellísima Amarili, me escucharas,<br />
no por ser la postrera<br />
que he de cantar afectos suspendidos,<br />
sino porque mi voz de ti confía<br />
que esta vez se merezca a tus oídos<br />
por lastimosa, ya que no por mía.</p>
<p>No tanto liras hoy, endechas canto;<br />
no celebro hermosuras,<br />
porque hermosuras lloro;<br />
quien tanto siente que se atreva a tanto,<br />
si hay alas mal seguras<br />
que deban a su vuelo esferas de oro<br />
sin pagar a su vuelo ondas de llanto.</p>
<p>¡Ay, Amarili!, a cuánto<br />
se dispuso el afecto enternecido,<br />
mas si el afecto ha sido<br />
dueño de tanto efecto,<br />
enmudezca el dolor, hable el afecto;<br />
si pudo enmudecer o si hablar pudo<br />
retórico dolor y afecto mudo.</p>
<p>¿Diré que el cierzo airado,<br />
verde ladrón del prado,<br />
robó el clavel y mal logró la rosa?<br />
Mas no, porque era Nise más hermosa.<br />
¿Diré que obscura nube,<br />
nocturna garza que a los cielos sube,<br />
borró el lucero, deslució la estrella?<br />
No, porque era más bella.</p>
<p>¿Diré que niebla parda<br />
la vanidad del sol tanto acobarda<br />
que muere al primer paso<br />
y el oriente tropieza en el ocaso<br />
mintiéndonos el día?<br />
No, porque Nise más que sol ardía.</p>
<p>¿Diré que el mar violento<br />
hidrópico bebió, bebió sediento,<br />
la fuentecilla fría<br />
que en su orilla nacía,<br />
siendo cuna y sepulcro, vida y muerte?<br />
Mas no, que en Nise más beldad se advierte.</p>
<p>¿Diré que rayo libre,<br />
ya fleche sierpes, ya culebras vibre,<br />
en cenizas desate el edificio<br />
que en los brazos del viento nos da indicio<br />
de que en sus hombros el zafir estriba?<br />
Mas no, que aún era Nise más altiva.</p>
<p>¿Pues qué diré que mi dolor avise?<br />
Diré que murió Nise.<br />
Sí, pues murió con ella<br />
deshecha flor, desvanecida estrella,<br />
día abortado, mal lograda fuente,<br />
y torre antes caduca que eminente,<br />
fingiéndose la muerte en un desmayo<br />
el cierzo, niebla, nube, mar y rayo.</p>
<p>Nise murió. Dura pensión del hado<br />
que no tenga en el mundo la belleza,<br />
por belleza siquiera, algún sagrado.<br />
Nise murió. ¡Qué asombro! ¡Qué tristeza!<br />
¡Oh ley del hado dura,<br />
decretado rigor, fatal violencia,<br />
que no tenga en el mundo la hermosura,<br />
por hermosura, alguna preeminencia!</p>
<p>Nise murió. ¡Qué extraña desventura<br />
que no goce el ingenio por divino<br />
privilegio en las cortes del destino!<br />
Todos a su despecho,<br />
a mayor majestad rindan el pecho;<br />
el pecho, en esta ley determinado,<br />
tercera vez dura pensión del hado.</p>
<p>A tres Gracias tres Parcas combatieron,<br />
y las Gracias vencieron,<br />
que su rigor a profanar no atreve<br />
tanta luz, tanta rosa, tanta nieve.</p>
<p>Y aunque Nise quedó muerta y rendida,<br />
dejó despierta en su beldad la vida;<br />
y así las Parcas lágrimas lloraron,<br />
las Parcas su sepulcro acompañaron,<br />
esfera breve donde<br />
la luz se eclipsa, el esplendor se esconde.</p>
<p>A cuya sepultura<br />
un mármol consagraron que dijera:<br />
«Aquí debajo de esta losa dura<br />
la hermosura naciera,<br />
si naciera sembrada la hermosura».</p>
<p>Pero siga el consuelo<br />
al llanto, a la tristeza, a la alegría;<br />
corra la niebla el velo<br />
y a la noche suceda alegre el día.</p>
<p>La noche muestre ya la estrella hermosa,<br />
llama el Aura el clavel, bebe la rosa,<br />
pues Nise coronada<br />
de nueva luz, la Nise laureada,<br />
la adama el sol, y en trono de diamante<br />
está pisando estrellas,<br />
imagen ya de aquellas luces bellas,<br />
carácter ya de aquellos otros puros<br />
que bordan paralelos y coluros.</p>
<p>Y tú, hermosa Amarili, el sentimiento<br />
trueca en gusto, en invidia el escarmiento,<br />
pues la tierra sabiendo que tenía<br />
dos soles, y uno apenas merecía,<br />
liberal con el cielo<br />
quiso partir y te dejó en el suelo<br />
a ti, porque más bella<br />
fénix ya del amor, venzas aquella<br />
competencia dichosa,<br />
pues ya sola en el mundo eres hermosa.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>A una dama que deseaba saber su estado, persona y vida</title>
		<link>http://www.recitando.com/autores/pedro-calderon-de-la-barca/a-una-dama-que-deseaba-saber-su-estado-persona-y-vida/</link>
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		<pubDate>Sun, 06 Apr 2008 00:15:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pedro Calderón de la Barca]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.recitando.com/?p=185</guid>
		<description><![CDATA[Curiosísima señora, tú, que mi estado preguntas, y de moribus et vita examinarme procuras; quienquiera que eres, atiende, y en cómico estilo escucha; que he de decirte un romance para quitarte la duda. Va de retrato primero; luego, si quieres la musa, irá de costumbres, bien que habré de callar alguna. Sea lámina el papel, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Curiosísima señora,<br />
tú, que mi estado preguntas,<br />
y de moribus et vita<br />
examinarme procuras;</p>
<p>quienquiera que eres, atiende,<br />
y en cómico estilo escucha;<br />
que he de decirte un romance<br />
para quitarte la duda.</p>
<p>Va de retrato primero;<br />
luego, si quieres la musa,<br />
irá de costumbres, bien<br />
que habré de callar alguna.</p>
<p>Sea lámina el papel,<br />
matiz la tinta, la pluma<br />
pincel; quiera Dios que salga<br />
parecida mi pintura.</p>
<p>Yo soy un hombre de tan<br />
desconversable estatura<br />
que entre los grandes es poca<br />
y entre los chicos es mucha.</p>
<p>Montañés soy; algo deudo<br />
allá, por chismes de Asturias,<br />
de dos jueces de Castilla,<br />
Laín Calvo y Nuño Rasura;</p>
<p>hablen mollera y copete:<br />
mira qué de cosas juntas<br />
te he dicho en cuatro palabras,<br />
pues dicen calva y alcurnia.</p>
<p>Preñada tengo la frente<br />
sin llegar al parto nunca,<br />
teniendo dolores todos<br />
los crecientes de la luna.</p>
<p>En la sien izquierda tengo<br />
cierta descalabradura;<br />
que al encaje de unos celos<br />
vino pegada esta punta.</p>
<p>Las cejas van luego, a quien<br />
desaliñadas arrugas<br />
de un capote mal doblado<br />
suele tener cejijuntas.</p>
<p>No me hallan los ojos todos,<br />
si atentos no me los buscan<br />
(que allá, en dos cuencas, si lloran<br />
una es Huéscar y otra es Júcar);</p>
<p>a ellos suben los bigotes<br />
por el tronco hasta la altura,<br />
cuervos que los he criado<br />
y sacármelos procuran.</p>
<p>Pálido tengo el color,<br />
la tez macilenta y mustia<br />
desde que me aconteció<br />
el espanto de unas bubas.</p>
<p>En su lugar la nariz<br />
ni bien es necia ni aguda,<br />
mas tan callada que ya<br />
ni con tabaco estornuda.</p>
<p>La boca es de espuerta, rota,<br />
que vierte por las roturas<br />
cuanto sabe; sólo guarda<br />
la herramienta de la gula.</p>
<p>Mis manos son pies de puerco<br />
con su vello y con sus uñas;<br />
que, a comérmelas tras algo,<br />
el algo fuera grosura.</p>
<p>El talle, si gusta el sastre,<br />
es largo; mas si no gusta<br />
es corto; que él manda desde<br />
mi golilla a mi cintura;</p>
<p>de aquí a la liga no hay<br />
cosa ni estéril ni oculta,<br />
sino cuatro faltriqueras<br />
que no tienen plus ni ultra.</p>
<p>La pierna es pierna y no más,<br />
ni jarifa ni robusta<br />
algún tanto cuanto zamba<br />
pero no zambacatuña.</p>
<p>Sólo el pie de mi te alabo,<br />
salvo que es de mala hechura,<br />
salvo que es muy ancho, y salvo<br />
que es largo y salvo que suda.</p>
<p>Este soy pintiparado,<br />
sin lisonja hacerme alguna;<br />
y, si así soy a mi vista,<br />
¡ay, Dios, cuál seré a la tuya!</p>
<p>Dejemos en este estado<br />
mi levantada figura<br />
y vamos, de mis progresos,<br />
a la innumerable chusma;</p>
<p>que hoy, en tu servicio, tengo<br />
de cejar hasta la cuna<br />
la memoria de mis años;<br />
¡oh, no me aflige, entre burlas!</p>
<p>Nací en Madrid, y nací<br />
con suerte tan importuna<br />
que hasta un Ventura de Tal<br />
conocí (¡no más ventura…!).</p>
<p>Crecí, y mi señora madre,<br />
religiosamente astuta,<br />
como dando en otra cosa<br />
dio en que me había de ser cura.</p>
<p>El de Troya me ordenó<br />
de la primera tonsura,<br />
de cuyas órdenes sólo<br />
la coronilla me dura.</p>
<p>Bachiller por Salamanca<br />
también me hice luego, cuya<br />
bachillería es licencia<br />
que en mil actos me disculpa.</p>
<p>La codicia de un bolsico<br />
en la literaria justa<br />
de Isidro me hizo poeta;<br />
¿quién no ha pecado en pecunia?</p>
<p>Con lo cual, Bártulo y Baldo<br />
se me quedaron a escuras,<br />
pues en vez de decir leyes<br />
hice coplas en ayunas.</p>
<p>La cómica inclinación<br />
me llevó a la farandula:<br />
comedias hice; si malas<br />
o buenas, tú te las juzga.</p>
<p>Desde letrado a poeta<br />
pasé; y viendo cuánto acusan<br />
a la poesía unos viejos<br />
de impertinencia machucha,</p>
<p>traté de mudar estado;<br />
y, por más estrecha y justa<br />
religión, la de escudero<br />
me recibió en su clausura.</p>
<p>Aquí discurra el lector<br />
(si es que hay lector que discurra)<br />
cuáles son, para seguidos,<br />
los pasos de mi fortuna:</p>
<p>Gorrón, poeta, escudero<br />
he sido y seré. ¡Oh suma<br />
paciencia de Job!, ¿tuviste<br />
más calamidades juntas?</p>
<p>Con estas tres profesiones,<br />
¿quién imagina, quién duda<br />
que habré sido el «no en mis días»<br />
de cualquier suegra futura?</p>
<p>Y así, soltero hasta hoy<br />
me quedé; y hoy más que nunca<br />
por razones de que el duque,<br />
mi señor, tiene la culpa;</p>
<p>que, como caballerizo<br />
me hizo su excelencia augusta,<br />
huyen todas, por no ser<br />
caballeriza ninguna.</p>
<p>De este desaire de todas<br />
me despico con algunas<br />
que me sufren mis defectos<br />
porque los suyos les sufra,</p>
<p>si bien el día de hoy<br />
está, con las grandes lluvias,<br />
el tiempo tan apurado<br />
que hasta amor pena penuria;</p>
<p>más, como ajustarse al tiempo<br />
dice un sabio que es cordura,<br />
siendo congrua de mi amor<br />
tres damas, con dos se ajusta:</p>
<p>dos damas tengo, no más;<br />
que en la compañía más zurda<br />
por fuerza ha de haber quien haga<br />
primera dama y segunda;</p>
<p>y, como al fin, por el troppo<br />
variar bella es la natura,<br />
de las dos con que me hallo,<br />
una es morena, otra rubia;</p>
<p>una es dama de alta guisa<br />
con su poco de aventura;<br />
de baja guisa es la otra,<br />
que una es clara y otra culta;</p>
<p>una es fea, y otra, y todo;<br />
que en esto sólo se aúnan<br />
porque yo más quiero dos<br />
fealdades que una hermosura.</p>
<p>A entrambas las quiero bien;<br />
que aunque allá Platón murmura<br />
que el que quiere a un tiempo a dos<br />
no quiere bien a ninguna,</p>
<p>miente Platón; porque ¿qué es<br />
querer bien a una criatura<br />
sino querer su salud,<br />
sus galas y sus holguras?</p>
<p>Pues si yo quiero que tengan<br />
mucha salud, fiestas muchas<br />
y muchas galas, aunque…</p>
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		<title>Penitencia de San Ignacio</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Apr 2008 00:14:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pedro Calderón de la Barca]]></category>

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		<description><![CDATA[Con el cabello erizado, pálido el color del rostro, bañado en un sudor frío, vueltos al cielo los ojos, más muerto que vivo, haciendo de gemidos y sollozos los suspiros una esfera, las lágrimas dos arroyos, a Ignacio su mismo cuerpo, helado, sangriento y roto, desta manera le dice con voz baja y pecho ronco: [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con el cabello erizado,<br />
pálido el color del rostro,<br />
bañado en un sudor frío,<br />
vueltos al cielo los ojos,</p>
<p>más muerto que vivo, haciendo<br />
de gemidos y sollozos<br />
los suspiros una esfera,<br />
las lágrimas dos arroyos,</p>
<p>a Ignacio su mismo cuerpo,<br />
helado, sangriento y roto,<br />
desta manera le dice<br />
con voz baja y pecho ronco:</p>
<p>-No te espantes si te trato,<br />
como ajeno de ti propio,<br />
que es bien que como otro hable,<br />
pues ya contigo soy otro,</p>
<p>no es mucho ignore quién eres,<br />
si el mismo que soy ignoro;<br />
que tal tu rigor me ha puesto,<br />
que aún a mi no me conozco.</p>
<p>Siete días ha que muero,<br />
pues vivo sin saber cómo,<br />
y a mi torpe natural<br />
forzosas leyes le rompo.</p>
<p>Negando lo que te pido,<br />
siete días ha que sólo<br />
agua de lágrimas bebo<br />
y pan de dolores como.</p>
<p>Duros abrojos tres veces<br />
castigan mis perezosos<br />
miembros: tan estéril tierra<br />
¿qué ha de tener sino abrojos?</p>
<p>Gastadas tengo las piedras<br />
donde las rodillas pongo,<br />
y porque cabales vivan<br />
cubro de sangre los hoyos.</p>
<p>Vivo cadáver me dejas,<br />
y en tu espíritu dichoso<br />
vas a gozar dulces gustos,<br />
a gustar süaves gozos.</p>
<p>Todo en amor te transformas,<br />
porque vivas en Dios todo,<br />
con una gloria amorosa,<br />
y con un amor glorioso.</p>
<p>Al alma sólo regalas:<br />
quejas justamente formo,<br />
pues a tus gustos mis penas<br />
son manjar dulce y sabroso.</p>
<p>Dueño soy de los sentidos:<br />
¿qué importa si no los gozo?<br />
Pues sin alma ¿qué me sirven<br />
boca, manos, oídos ni ojos?</p>
<p>Yo sus contentos no gusto,<br />
yo sus gustos no los toco,<br />
sus regalos no los veo,<br />
sus dulzuras no las oigo.</p>
<p>Mira no se ofenda Dios,<br />
que cargues sobre mis hombros<br />
murallas de penitencia,<br />
siendo el cimiento tan poco.</p>
<p>Una llama soy que vivo<br />
obediente a un fácil soplo,<br />
humilde barro, y al fin<br />
fuego y humo, tierra y polvo.</p>
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