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	<title>Recitando &#187; Tirso de Molina</title>
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	<description>Poemas, poesías, rimas y versos</description>
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		<title>SONETOS</title>
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		<pubDate>Tue, 06 May 2008 10:47:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tirso de Molina]]></category>

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		<description><![CDATA[1 Sale el sol por el cielo luminoso las nubes pardas de oro perfilando, y con su luz los montes matizando ilustra el campo su zafir hermoso. Veloz pasa su curso muy furioso y cuando la quietud solicitando halla otro mundo que voceando al sol le pide su esplendor hermoso, a la campaña salgo defendido [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>1</strong></em></p>
<p>Sale el sol por el cielo luminoso<br />
las nubes pardas de oro perfilando,<br />
y con su luz los montes matizando<br />
ilustra el campo su zafir hermoso.</p>
<p>Veloz pasa su curso muy furioso<br />
y cuando la quietud solicitando<br />
halla otro mundo que voceando<br />
al sol le pide su esplendor hermoso,</p>
<p>a la campaña salgo defendido<br />
de fuertes rayos de mi estoque ardiente<br />
a quien se rinde el bárbaro vencido.</p>
<p>Y cuando del descanso solamente<br />
busco un instante, torpe mi sentido<br />
me acomete el amor eternamente.</p>
<p>(de <em>La joya de las montañas</em>, I, 7)</p>
<p><em><strong>2</strong></em></p>
<p>Del castizo caballo descuidado<br />
el hambre y apetito satisface<br />
la verde hierba que en el campo nace,<br />
el freno duro del arzón colgado;</p>
<p>mas luego que el jaez de oro esmaltado<br />
le pone el dueño, cuando fiestas hace,<br />
argenta espuma, céspedes deshace,<br />
con el pretal sonoro alborozado.</p>
<p>Del mismo modo entre la encina y roble,<br />
criado con el rústico lenguaje,<br />
y vistiendo sayal tosco he vivido;</p>
<p>mas despertó mi pensamiento noble,<br />
como al caballo, el cortesano traje:<br />
que aumenta la soberbia el buen vestido.</p>
<p>(de <em>El vergonzoso en palacio</em>, I, 11)</p>
<p><em><strong>3</strong></em></p>
<p>El tardo buey atado a la coyunda<br />
la noche espera y la cerviz levanta,<br />
y el que tiene el cuchillo a la garganta<br />
en alguna esperanza el vivir funda.</p>
<p>Espera la bonanza, aunque se hunda,<br />
la nave a quien el mar bate y quebranta.<br />
Sólo el infierno causa pena tanta<br />
porque de él la esperanza no redunda.</p>
<p>Es común este bien a los mortales,<br />
pues quien más ha alcanzado, más espera,<br />
y a veces el que espera, el fin alcanza.</p>
<p>Mas a mí la esperanza de mis males<br />
de tal modo me aflige y desespera,<br />
que no puedo esperar ni aun esperanza.</p>
<p>(de <em>Marta la piadosa</em>, I, 1)</p>
<p><em><strong>4</strong></em></p>
<p>Un año, cielos, ha que amor me obliga<br />
a la dicha mayor que darme pudo;<br />
que, en fin, de puro dar, anda desnudo,<br />
y por tener que dar, pide y mendiga.</p>
<p>A Sirena me dio, porque le siga,<br />
en amoroso e indisoluble nudo;<br />
mas con tal condición, que siendo mudo,<br />
goce callando: ¡viose tal fatiga!</p>
<p>Callar y poseer sin competencia,<br />
aunque el bien es mayor comunicado,<br />
posible cosa es, pero terrible;</p>
<p>mas que tanto aquilaten la paciencia<br />
que obliguen, si el honor anda acosado,<br />
a que calle un celoso, es imposible.</p>
<p>(de <em>El pretendiente al revés</em>, I, 9)</p>
<p><em><strong>5</strong></em></p>
<p>Yo os prometí mi libertad querida,<br />
no cautivaros más, ni daros pena;<br />
pero promesa en potestad ajena,<br />
¿cómo puede obligar a ser cumplida?</p>
<p>Quien promete no amar toda la vida,<br />
y en la ocasión la voluntad enfrena,<br />
seque el agua del mar, sume su arena,<br />
los vientos pare, lo infinito mida.</p>
<p>Hasta ahora con noble resistencia<br />
las plumas corto a leves pensamientos,<br />
por más que la ocasión su vuelo ampare.</p>
<p>Pupila soy de amor; sin su licencia<br />
no pueden obligarme juramentos.<br />
Perdonad, voluntad, si los quebrare.</p>
<p>(de <em>El castigo del penséque</em>, II, 1)</p>
<p><em><strong>6</strong></em></p>
<p>Amor, hoy como astuto me aconsejas<br />
que a pesar de tus celos y favores,<br />
cogiendo de tus gustos verdes flores,<br />
labre la miel que en mi esperanza dejas.</p>
<p>Yo sé que los amantes son abejas,<br />
que en el jardín que aumentan sus amores<br />
labran panales dulces, sin temores<br />
no mezclan el acíbar de sus quejas.</p>
<p>Abeja, soy, amor; dame palabra<br />
de darme miel sabrosa de consuelos,<br />
que la esperanza entre sus flores labra.</p>
<p>No sequen mi ventura tus desvelos;<br />
que si es abeja amor, y el panal labra,<br />
los zánganos la comen, que son celos.</p>
<p>(de <em>La villana de la Sagra</em>, III, 1)</p>
<p><em><strong>7</strong></em></p>
<p>No en balde, niño amor, te pintan ciego.<br />
Pues tus efectos son de ciego vano:<br />
un guante diste a un bárbaro villano,<br />
y a mí me dejas abrasado en fuego.</p>
<p>A tener ojos, conocieras luego<br />
que soy digno de un bien tan soberano,<br />
dejándome besar aquella mano,<br />
que un labrador ganó, ¡costoso juego!</p>
<p>La falta de tu vista me lastima.<br />
Amor, pues eres ciego, ponte antojos;<br />
verás mi mal, mi desdichado clima.</p>
<p>Diérasme tú aquel guante por despojos,<br />
que el labrador le tiene en poca estima;<br />
guardaréle en las niñas de mis ojos.</p>
<p>(de <em>La villana de la Sagra</em>, III, 6)</p>
<p><em><strong>8</strong></em></p>
<p>Movido de mis ruegos, Febo el paso<br />
alargó de su carro rubicundo.<br />
Espantado de velle todo el mundo<br />
tan presto madrugando de su ocaso.</p>
<p>Vino la noche, y con el negro raso<br />
de sus ropas, causó sueño profundo,<br />
muerte que da a la vida ser segundo,<br />
sino es a mí, que velo y que me abraso.</p>
<p>Amor me manda que velando aguarde<br />
a quien sin haber visto, me enamora.<br />
¡Extraña fuerza! ¡Grave desatino!</p>
<p>Temor me hiela porque me acobarde;<br />
mas llega tarde ya, que en mi alma mora<br />
por quien pienso seguir este camino.</p>
<p>(de <em>La villana de la Sagra</em>, III, 11)</p>
<p><em><strong>9</strong></em></p>
<p>Quiere hacer un tapiz la industria humana<br />
en donde el arte a la materia exceda,<br />
y con su adorno componer se pueda<br />
la pared de la cuadra más profana.</p>
<p>Matiza en el telar la mano ufana<br />
y mezcla hilos con que hermoso queda;<br />
pero entre el oro ilustre y noble seda<br />
entreteje también la humilde lana.</p>
<p>Lo propio hace el amor, que mezcla y teje<br />
con la lana la seda, aunque más valga,<br />
igualando al villano con el noble.</p>
<p>Noble yerno me da, no es bien que deje,<br />
que con mi lana y con su seda hidalga<br />
saldrá el tapiz de amor curioso al doble.</p>
<p>(de la <em>Primera Parte de la Santa Juana</em>, I, 11)</p>
<p><em><strong>10</strong></em></p>
<p>Todo es temor, amor, todo es recelos,<br />
pues ¿cómo puede ser el amor gloria,<br />
si está siempre luchando la memoria<br />
con tantos sobresaltos y desvelos?</p>
<p>Estas penas del alma son sus cielos;<br />
estas guerras y asaltos, su victoria,<br />
y es bien todo este mal, cuando a su historia<br />
no encuaderna capítulo de celos.</p>
<p>Amor, en popa voy con mi esperanza,<br />
haciendo espejo tus azules mares;<br />
no trueques en tormenta la bonanza.</p>
<p>No se me niegue puerto en que me ampares,<br />
que si el que el alma ha deseado alcanza,<br />
daré perpetuo asiento a tus altares.</p>
<p>(de <em>Los amantes de Teruel</em>, I, 5)</p>
<p><em><strong>11</strong></em></p>
<p>La cerviz indomable del toro ata<br />
con las coyundas de su yugo grave<br />
el labrador, y brama, porque sabe<br />
que su preciosa libertad maltrata.</p>
<p>Al pájaro, que en plumas se dilata,<br />
el cazador cautiva, del suave<br />
acento enamorado, y llora el ave,<br />
aunque honren su prisión rejas de plata.</p>
<p>No en los jardines la florida hierba<br />
medra del modo que en el monte y prado,<br />
patria y solar de su morada verde.</p>
<p>Dichoso, libertad, el que os conserva,<br />
pues es prisión el solio sublimado<br />
de quien por reinos, vuestro reino pierde.</p>
<p>(de <em>El árbol del mejor fruto</em>, I, 10)</p>
<p><em><strong>12</strong></em></p>
<p>Dulce Señor, enamorado mío,<br />
¿adónde vais con esa cruz pesada?<br />
Volved el rostro a una alma lastimada<br />
de que os pusiese tal su desvarío.</p>
<p>De sangre y llanto entre los dos un río<br />
formemos hoy; y si a la vuestra agrada,<br />
partamos el dolor, y la jornada,<br />
que de morir por Vos, en Vos confío.</p>
<p>¡Ay, divino Señor del alma mía!<br />
No permitáis que otro nuevo esposo<br />
me reconozca suya en este día;</p>
<p>bajad de vuestros cielos amoroso,<br />
y si merece quien con Vos porfía,<br />
dadme estos brazos, soberano Esposo.</p>
<p>(de <em>La joya de las montañas</em>, II, 7)</p>
<p><em><strong>13</strong></em></p>
<p>Virgen, paloma cándida que al suelo<br />
trajo la verde paz, arco divino,<br />
pues en los tres colores a dar vino<br />
fe del concierto entre la tierra y cielo,</p>
<p>dadme remedio, pues sabéis mi celo;<br />
no case con Fortunio, que imagino<br />
que más dichosa soy, si más me inclino<br />
a conservarme pura en blanco velo.</p>
<p>No me dejéis, cristífera María;<br />
favoreced mi intento puro y santo<br />
hasta que llegue de mi muerte el día.</p>
<p>Mi pureza guardad, pues podéis tanto,<br />
si mereciere la esperanza mía<br />
que del sol que pisáis pase mi llanto.</p>
<p>(de <em>La joya de las montañas</em>, II, 7)</p>
<p><em><strong>14</strong></em></p>
<p>Estaba melancólico yo, cielos,<br />
por ver que un imposible apetecía,<br />
¿qué haréis agora, pues, desdicha mía,<br />
si sobre un imposible os cargan celos?</p>
<p>Corales dan al corazón consuelos,<br />
y en mí corales son melancolía:<br />
vuélvase a un desdichado en noche el día;<br />
lo que a otros da quietud, a mí desvelos.</p>
<p>Sabio dicen que soy, mas si lo fuera,<br />
tuviera en mis pasiones sufrimiento;<br />
pero, ¿quién le tendrá con tanto agravio?</p>
<p>Siempre el entendimiento fue su esfera,<br />
y contra injurias del entendimiento<br />
jamás supo tener prudencia el sabio.</p>
<p>(de <em>El Melancólico</em>, III, 1)</p>
<p><em><strong>15</strong></em></p>
<p>Si Cleantes de noche agua sacaba<br />
para vender, por estudiar de día,<br />
y en la atahona donde el pan molía<br />
nombre a sus letras y virtudes daba;</p>
<p>si Plauto, por ser sabio mendigaba,<br />
y a un pastelero mísero servía;<br />
si Euménides en huesos escribía<br />
a falta de papel, que no alcanzaba;</p>
<p>si ha habido quien en el imperio altivo<br />
por el cetro trocando el aguijada<br />
a célebres historias dio motivo;</p>
<p>si a Pedro pescador Roma agradaba,<br />
no será mucho, aunque pobre vivo,<br />
por letras venga a ser&#8230; o Papa o nada.</p>
<p>(de <em>La elección por la virtud</em>, I, 6)</p>
<p><em><strong>16</strong></em></p>
<p>Acuérdome una vez haber oído<br />
una fábula en que ejemplos toco,<br />
notables de un ciprés, que en tiempo poco<br />
hasta el cielo creció desvanecido.</p>
<p>Burlábase de un junco, que vencido,<br />
su segura humildad juzgaba en poco;<br />
mas con un viento recio al ciprés loco,<br />
quedando el junco en pie, se vio abatido.</p>
<p>Su humilde estado y pobres ejercicios<br />
estime mi Sabina, aunque haya hecho<br />
burla el ciprés de su honra y hermosura;</p>
<p>que cuando en los soberbios edificios<br />
abrase el rayo el más dorado techo,<br />
la más humilde choza está segura.</p>
<p>(de <em>La elección por la virtud</em>, III, 2)</p>
<p><em><strong>17</strong></em></p>
<p>Pintadas aves que al pulir la aurora<br />
con peines de oro sus compuestas hebras,<br />
al son de arroyos, arpas de estas quiebras,<br />
lisonjeáis cada mañana a Flora.</p>
<p>Aura suave que con voz sonora,<br />
murmurando las aves, te requiebras,<br />
y las obsequias fúnebres celebras<br />
de Pocris muerta, que tras celos llora.</p>
<p>Los pastores imitan la armonía<br />
con que resucitando la memoria<br />
de mi Sabina vivo entretenido.</p>
<p>Cantad, amigos, la firmeza mía;<br />
que es la música imagen de la gloria,<br />
y mientras dura, mi tormento olvido.</p>
<p>(de <em>La elección por la virtud</em>, III, 7)</p>
<p><em><strong>18</strong></em></p>
<p>Sansón, ¿qué vale cuando al campo sale<br />
con las puertas a cuestas que de Gaza<br />
arranca fiero, si una mujer traza<br />
que en la tahona, ciego, a un bruto iguale?</p>
<p>¿Qué vale Alcides con amor; qué vale<br />
cuando leones vence y despedaza,<br />
si vuelta rueca su invencible maza<br />
a hilar le obligan el amor y Onfale?</p>
<p>Sardanapalo no tuvo vergüenza<br />
cuando sentado cual mujer le vieron<br />
desceñirse la rueca por regalo.</p>
<p>¿Qué mucho, pues, que una mujer me venza,<br />
no siendo yo más fuerte que lo fueron<br />
Sansón, Alcides y Sardanápalo?</p>
<p>(de <em>La república al revés</em>, I, 8)</p>
<p><em><strong>19</strong></em></p>
<p>¿Contó jamás la mentirosa fama<br />
igual suceso y caso de esta suerte<br />
en cuantas partes de sus plumas vierte<br />
las nubes portentosas que derrama?</p>
<p>¿Contó jamás de un hombre que en la llama<br />
se abrasa de amor, dios cobarde y fuerte,<br />
que pretenda gozar y dar la muerte<br />
a un mismo tiempo a quien adora y ama?</p>
<p>Rigor es inaudito y sin segundo;<br />
mas, por vivir, a hacerle me provoco,<br />
pues en su ejecución mi vida fundo.</p>
<p>Cuente la fama, pues, mi intento loco,<br />
que yo sé que dirá después el mundo<br />
que en un reino al revés todo esto es poco.</p>
<p>(de <em>La república al revés</em>, II, 22)</p>
<p><em><strong>20</strong></em></p>
<p>Tres años ha, mi Dios, que las impías<br />
persecuciones ocasionan llantos,<br />
y en sus profetas y ministros santos<br />
la crueldad ejecuta tiranías.</p>
<p>Tres años ha que de mi pecho fías<br />
(a pesar de amenazas y de espantos)<br />
tus fieles siervos, puesto que ha otros tantos<br />
que el cielo cierra la oración de Elías.</p>
<p>En dos cuevas amparo y doy sustento<br />
a cien profetas tuyos escondidos<br />
del poder de la envidia y los engaños.</p>
<p>¡Ampara Tú, Señor, mi justo intento;<br />
clemente abre a mis ruegos tus oídos;<br />
baste, mi Dios, castigo de tres años!</p>
<p>(de <em>La mujer que manda en casa</em>, II, 2)</p>
<p><em><strong>21</strong></em></p>
<p>¡Oh, palacio cruel, casa encantada,<br />
laberinto de engaños y de antojos,<br />
adonde todo es lengua, todo es ojos;<br />
cualquier cosa es mucho, y todo es nada!</p>
<p>Galera donde rema gente honrada<br />
y anda la envidia en vela haciendo enojos;<br />
hospital de incurables, que a hombres cojos<br />
dan siempre una esperanza por posada.</p>
<p>Calma del tiempo, sueño de los días;<br />
pues son viento las pagas de tus gajes;<br />
vano manjar de camaleones buches.</p>
<p>Sean tus escuderos chirimías;<br />
órganos tus lacayos y tus pajes;<br />
tus dueñas y doncellas sacabuches.</p>
<p>(de <em>La ninfa del cielo</em>, II, 4)</p>
<p><em><strong>22</strong></em></p>
<p>No fueras tú mujer, y no eligieras<br />
interesables gustos. Si tú amaras,<br />
mis dotes naturales abrazaras,<br />
sus miserables bienes pospusieras.</p>
<p>Adora a un monstruo de oro; lisonjeras<br />
mentiras apetece, estima avaras<br />
felicidades torpes, pues reparas<br />
en lo que esconden montes, pisan fieras.</p>
<p>Riquezas, de tu amor apetecidas,<br />
herede yo, si así te satisfaces,<br />
que premiaran tu amor; pero más justo</p>
<p>es que, imitando en la elección a Midas,<br />
tengas, cuando en tu esposo el oro abraces,<br />
con sed al interés, con hambre al gusto.</p>
<p>(de Tanto es lo de más como lo de menos, I, 3)</p>
<p><em><strong>23</strong></em></p>
<p>¡Ah pelota del mundo, que no encierra<br />
sino aire vil que se deshace luego!<br />
¡De favor me das cartas, cuando llego<br />
ofendida de un rey que me destierra!</p>
<p>Quien fe a las palabras da, ¡qué de ello yerra!<br />
Prueba tu amor el mar cuando me anego,<br />
tu cobardía saca a plaza el fuego,<br />
y hasta el favor me niegas de la tierra.</p>
<p>Tres elementos, bárbaro, han mostrado<br />
que eres cobarde, ingrato y avariento;<br />
en el cuarto tu amor sólo has cifrado.</p>
<p>¡Qué a mi costa, villano, experimento<br />
que en palabras y plumas me has pagado!<br />
Mas quien de ellas fió, que cobre en viento.</p>
<p>(de <em>Palabras y plumas</em>, II, 4)</p>
<p><em><strong>24</strong></em></p>
<p>Reino famoso, adiós, que alegre hago<br />
ausencia de tu célebre montaña,<br />
pues que siendo mi patria, como extraña<br />
diste a mi juventud siempre mal pago.</p>
<p>Adiós ciudad, sepulcro de Santiago,<br />
que das pastor y das nobleza a España;<br />
adiós, fin de la tierra, que el mar baña,<br />
reino famoso, del inglés estrago.</p>
<p>Adiós, hermana, que en tus brazos dejo<br />
tu nobleza, tu fama, tu hermosura;<br />
porque eres de mujeres claro espejo.</p>
<p>Adiós juegos, amores, travesura;<br />
que aunque mozo, desde hoy he de ser viejo,<br />
si me ayudan el tiempo y la ventura.</p>
<p>(de <em>La villana de la Sagra</em>, I, 6)</p>
<p><em><strong>25</strong></em></p>
<p>Adiós, ciudad gallega, noble y sabia,<br />
asombro del alarbe y estorlinga,<br />
estación del flamenco y del mandinga,<br />
del escita y del que vive en el Arabia.</p>
<p>Adiós, fregona, cuyo amor me agravia,<br />
gallega molletuda; adiós, Dominga,<br />
que aunque lo graso de tu amor me pringa,<br />
siento más el dejar a Ribadavia.</p>
<p>Adiós, fondón, traspuesto en tantos cabos,<br />
y conocido de los mismos niños,<br />
que aquí te dejo el alma con mil clavos.</p>
<p>Adiós, catujas, de mi amor brinquiños,<br />
adiós, redondos y tajados nabos,<br />
adiós, pescados, berzas, bacoriños.</p>
<p>(de <em>La villana de la Sagra</em>, I, 6)</p>
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		<item>
		<title>VERSOS DE NOVELA CORTESANA</title>
		<link>http://www.recitando.com/autores/tirso-de-molina/versos-de-novela-cortesana/</link>
		<comments>http://www.recitando.com/autores/tirso-de-molina/versos-de-novela-cortesana/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 06 May 2008 10:43:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tirso de Molina]]></category>

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		<description><![CDATA[Niega mil veces arreo y ninguna digas sí, que cual tú te ves me vi y te verás cual me veo. Si hermosuras superiores no sólo causan deseos, mas en ceguedad forzosa disculpan atrevimientos, yo que a tanto cielo aspiro, Señora, animoso llego. Mas qué mucho, si la patria es de la piedad el cielo. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Niega mil veces arreo<br />
y ninguna digas sí,<br />
que cual tú te ves me vi<br />
y te verás cual me veo.</p>
<p>Si hermosuras superiores<br />
no sólo causan deseos,<br />
mas en ceguedad forzosa<br />
disculpan atrevimientos,</p>
<p>yo que a tanto cielo aspiro,<br />
Señora, animoso llego.<br />
Mas qué mucho, si la patria<br />
es de la piedad el cielo.</p>
<p>Cuando amor me da sus alas<br />
seguro al aire me entrego,<br />
puesto que de tus castigos<br />
me libran mis rendimientos.</p>
<p>Los celestiales enojos<br />
y las venganzas se hicieron<br />
para enfrenar arrogantes<br />
y para domar soberbios.</p>
<p>Mas yo que humilde tus rayos,<br />
sol hermoso, reverencio,<br />
alumbraránme sus luces<br />
perdonándome su incendio.</p>
<p>Yo merecí de tus ojos<br />
no sé qué indicio ni sueño,<br />
que el sol miró a mi esperanza<br />
de trino en su nacimiento.</p>
<p>Mas, con todo, temeroso<br />
vivo, cuando considero<br />
que tantas dichas no están<br />
libres de un triste suceso.</p>
<p>Y hasta que en lícito lazo<br />
goce la gloria que espero,<br />
me sobresaltan temores<br />
y me acobardan respetos.</p>
<p>¡Cuándo tendrán, dueño mío,<br />
mis esperanzas efecto,<br />
sin que alcance la fortuna<br />
sobre mis dichas imperio!</p>
<p>La mayor seguridad<br />
no se escapa de recelo,<br />
que como es niño Amor<br />
tiene poco sufrimiento.</p>
<p>Si piadosas las estrellas<br />
favorecen mis intentos,<br />
y el laurel desta victoria<br />
ceñir glorioso merezco,</p>
<p>sobre mi fe, a tu hermosura<br />
levantaré firme templo<br />
y en tus aras arderán<br />
por víctima mis afectos.</p>
<p>Vive en tanto, amada mía,<br />
vive en tanto que yo muero,<br />
que en tus rayos, como el fénix,<br />
espero vivir de nuevo.</p>
<p>Ardo amando, y ocultar<br />
tan crecido ardor no puedo,<br />
cuando el respecto o el miedo<br />
no se atreven a explicar.</p>
<p>En este turbado mar<br />
no acierto cuál norte siga:<br />
por una parte me obliga<br />
a callar el temor feo,<br />
por otra parte el deseo<br />
me persuade a que lo diga.</p>
<p>Tal vez la vista consiento<br />
a vuestras luces, sol mío.<br />
Tal, un suspiro os envío<br />
entre las alas del viento.</p>
<p>Mas deste mudo lamento,<br />
que del alma embajador<br />
va a aprobar vuestro rigor,<br />
vista y suspiro atrevido<br />
condeno, y arrepentido<br />
enmudece y ciega amor.</p>
<p>Pero ya sin esperar<br />
remedio, y aún sin vivir<br />
mi muerte os quiero decir,<br />
mi amor os quiero callar.</p>
<p>Y no os pretendo obligar,<br />
que quien por veros murió<br />
en la vida que perdió<br />
halló su felicidad.<br />
Y ansí, Señora, piedad<br />
os pido, que premio no.</p>
<p>Que la sintáis sólo quiere<br />
mi pena para su alivio,<br />
que un sentimiento, aunque tibio,<br />
se le debe a quien se muere.</p>
<p>Mas ni estas honras espere<br />
mi muerte, que aunque miréis<br />
la herida, no la creeréis,<br />
porque dudáis, ¡oh rigor!,<br />
los efectos del amor,<br />
como no le conocéis.</p>
<p>De aquel joven generoso<br />
cantar quiere mi Talía,<br />
de aquél a quien con más miedo<br />
que rayos Júpiter mira.</p>
<p>De aquél que en Córdoba el coso<br />
rubricó de fiera tinta,<br />
donde sepultó los fresnos,<br />
donde arrojó la capilla.</p>
<p>De aquel Pedro, heroico hijo<br />
de Castilla, a quien estima<br />
tanto, que en señal de amor<br />
de su nombre se apellida.</p>
<p>Entró gallardo en la plaza,<br />
robusto Adonis que libra<br />
el aliño del afecto<br />
y el descuido de la risa.</p>
<p>Después que en rompidos fresnos<br />
cubrió la arena de astillas<br />
y graduó de destreza<br />
tanta suerte repetida,</p>
<p>como undosa línea ardiente<br />
que airado Júpiter vibra,<br />
para experiencias del joven,<br />
un toro la plaza pisa.</p>
<p>Sino fue, por deslucirle,<br />
de la fortuna ojeriza,<br />
contingencias de los astros<br />
y de los hados envidias.</p>
<p>Siniestro acomete el bruto,<br />
y lo que hicieran sus iras<br />
en un risco en el caballo<br />
obraron ejecutivas.</p>
<p>Cayó, aunque herido animoso,<br />
y adherente a su rüína,<br />
intrépido, aunque enojado,<br />
siguió el jinete la silla.</p>
<p>A la violencia del riesgo,<br />
previniendo esta desdicha,<br />
la tumba se estremeció<br />
de Valladolid la rica.</p>
<p>Prosigue el bruto el destrozo<br />
y atropella cuanto mira<br />
que te afecta, que aquí el golpe<br />
giró en los demás la vista.</p>
<p>Hasta que, cobrado, el joven<br />
dio a entender que la caída<br />
para darle nuevos bríos<br />
fue de la tierra caricia.</p>
<p>Tiñe en purpúreo veneno<br />
la ardiente espada. Y la herida<br />
de coral inunda el coso<br />
que, pródiga, desperdicia.</p>
<p>A más aplauso la fiera<br />
cayó que la que fue grima<br />
de Calidonia y despojo<br />
envidioso de la ninfa.</p>
<p>En los riesgos la virtud<br />
más gloriosa se examina,<br />
que la suerte y el valor<br />
dos cosas son muy distintas.</p>
<p>La destreza y el denuedo<br />
viven donde más peligran,<br />
que poco medran los bríos<br />
a la sombra de la dicha.</p>
<p>Ansí el héroe cuantas fieras<br />
sellan la arena atrevidas<br />
diestro asalta, fuerte hiere,<br />
y poderoso castiga.</p>
<p>Pocas, que huyendo del rayo<br />
de su diestra vengativa,<br />
a otros aciertos largó<br />
su desprecio o cortesía.</p>
<p>Vive, pues, Garzón heroico<br />
y a estos ensayos se sigan<br />
victorias de mayor Marte,<br />
que tus ardores te inspiran:</p>
<p>tantas que a tu mano deba<br />
España nuevas provincias<br />
que a la más hermosa planta<br />
que huella la tierra rindas.</p>
<p>De tus mudanzas aprende<br />
de la fortuna la rueda,<br />
ciego Amor, que en ser instable<br />
solamente perseveras.</p>
<p>¡Quién no esperara, segura,<br />
eterna correspondencia<br />
de un amor que confirmó<br />
el tiempo con tantas prendas!</p>
<p>La mudanza de los hombres<br />
todo respecto atropella<br />
y el nudo que ata las almas<br />
al primer golpe le quiebra.</p>
<p>No es posible, que obligados<br />
de Amor su inconstancia templan,<br />
que ninguno quiere bien<br />
cuando aborrecer desea.</p>
<p>Solícitas ocasiones<br />
con fingidas apariencias<br />
no es amor, sino pagar<br />
contra su gusto una deuda.</p>
<p>¡Qué mal tus ingratitudes<br />
disculpas con tu nobleza!<br />
Que los nobles sólo en ser<br />
agradecidos lo muestran.</p>
<p>De noble traje disfrazas<br />
tu olvido y quieres que sean<br />
en la muerte que me das<br />
cómplices mis conveniencias.</p>
<p>Llamas lisonja al agravio<br />
y sacrificio a la ofensa<br />
y acaso nuevo deseo<br />
te saca de mi carena.</p>
<p>Bien mereciste que yo<br />
tus consejos obedezca,<br />
si me quieres, por pagarte:<br />
por vengarme, si me dejas.</p>
<p>Mas como sé que en amor<br />
qualquier venganza es ofensa,<br />
despido las ocasiones<br />
en que pudiera tenerla.</p>
<p>En mis desdichas estimo<br />
que tan poca razón tengas,<br />
que opuesta a tu ingratitud<br />
lucirán más mis finezas.</p>
<p>Y enseñará mi ofendido<br />
amor, en cana experiencia,<br />
que un hombre no lo parece<br />
y hay mujer que no lo sea.</p>
<p>Con lágrimas y suspiros<br />
mezcló Lisis estas quejas.<br />
Y serenando sus ojos<br />
pobló el aire desta letra:</p>
<p>Mi firmeza, ingrato, tu olvido afrenta<br />
y tu olvido es el lauro de mi firmeza.</p>
<p>Si queréis vivir, pastores,<br />
Dios os libre de Luzinda,<br />
que es un sabroso veneno<br />
que se bebe por la vista.</p>
<p>Nuevas muertes ha inventado,<br />
pues no mata a quien la mira,<br />
y quiere, por dar más pena,<br />
que quien la mirare viva.</p>
<p>Es un acíbar dorado,<br />
de suerte que con su risa<br />
no tienen que ver los riesgos<br />
de las más sangrientes iras.</p>
<p>Tanto se precia de ingrata,<br />
tanto blasona de esquiva,<br />
como si piedra naciera<br />
de aquestos peñascos hija.</p>
<p>Ayer le dije mis ansias<br />
junto a aquella fuente fría,<br />
encendiendo sus cristales<br />
y haciendo brasas sus guijas.</p>
<p>Respondióme que era fuerza<br />
el no ser agradecida.<br />
Cobarde fue el desengaño,<br />
pues no me quitó la vida.</p>
<p>¿Quién vio tal rigor, zagales?<br />
¿Quién padeció tal desdicha,<br />
que siendo fuerza que muera,<br />
la muerte no me permitan?</p>
<p>¡Como si en blando decoro<br />
no tuviese amor caricias<br />
que dejasen del honor<br />
las sagradas aras limpias!</p>
<p>Ingrata ha de ser por fuerza<br />
la que por fuerza me obliga<br />
a que a su yugo soberbio<br />
mi cerviz humilde rinda.</p>
<p>Aquí yacen los deseos,<br />
aquí murió la porfía,<br />
con estos hielos perecen<br />
mis esperanzas marchitas.</p>
<p>¡Ay, qué dolor, pastores, ay que muero<br />
cuando es airado el Sol e ingrato el cielo!</p>
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		<title>ROMANCES</title>
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		<pubDate>Tue, 06 May 2008 10:43:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tirso de Molina]]></category>

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		<description><![CDATA[1 En la prisión de unos hierros, lloraba la tortolilla&#8230; Reciprocando requiebros en el nido de una viña, fertilidad le promete de amor su cosecha opima. Nunca nacieran los celos que amores esterilizan, corazones desenlazan y esperanzas descaminan. Perdió la tórtola amante a manos de la malicia, epitalamios consortes. ¡Ay, de quién los desperdicia! Como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>1</strong></em></p>
<p>En la prisión de unos hierros,<br />
lloraba la tortolilla&#8230;</p>
<p>Reciprocando requiebros<br />
en el nido de una viña,<br />
fertilidad le promete<br />
de amor su cosecha opima.</p>
<p>Nunca nacieran los celos<br />
que amores esterilizan,<br />
corazones desenlazan<br />
y esperanzas descaminan.</p>
<p>Perdió la tórtola amante<br />
a manos de la malicia,<br />
epitalamios consortes.<br />
¡Ay, de quién los desperdicia!</p>
<p>Como era el águila reina<br />
(mejor la llamara arpía),<br />
cuando ejecute crueldades,<br />
¿quién osará resistirlas?</p>
<p>¿Qué importan las amenazas<br />
del águila ejecutiva,<br />
si ya el león coronado<br />
venganzas contra ella intima?</p>
<p>Humillará su soberbia,<br />
caerá el águila atrevida,<br />
siendo presa a los voraces<br />
lebreles que la dividan.</p>
<p>(De &#8220;Los Cigarrales de Toledo&#8221;)</p>
<p><em><strong>2</strong></em></p>
<p>A las niñas de Alcorcón<br />
le cantaba Paracuellos,<br />
mientras se juntan al bayle<br />
debaxo el olmo, estos versos:</p>
<p>Fuérame yo por la puente,<br />
que lo es, sin encantamiento,<br />
en diziembre, de Madrid,<br />
y en agosto, de Ríoseco.</p>
<p>La que haziéndose ojos toda<br />
por ver su amante pigmeo<br />
se quexa dél porque ingrato<br />
le da con la arena en ellos.</p>
<p>La que la vez que se asoma<br />
a mirar su rostro bello<br />
es, a fuer de dama pobre,<br />
en sólo un casco de espejo.</p>
<p>La pretina de jubón<br />
que estando de ojetes lleno<br />
cual pícaro, no trae más<br />
que una cinta en los gregüescos.</p>
<p>Por esta puente de anillo<br />
pasé un disanto, en efecto,<br />
aunque pudiera a pie enjuto<br />
vadear su mar Bermejo.</p>
<p>Reíme de ver su río,<br />
y sobre los antepechos<br />
de su puente titular<br />
no sé si le dixe aquesto:</p>
<p>No os corráis, el Manzanares;<br />
mas ¿cómo podréis correros,<br />
si llegáis tan despeado<br />
y de gota andáis enfermo?</p>
<p>Según arenas criáis,<br />
y estáis ya caduco y viejo,<br />
moriréis de mal de orina<br />
como no os remedie el cielo.</p>
<p>Y en fe de aquesta verdad,<br />
azadones veraniegos<br />
abriendo en vos sepulturas<br />
pronostican vuestro entierro.</p>
<p>Postilando vais vuestra agua,<br />
y por esta causa creo<br />
que con Jarama intentó<br />
Filipo, datos comento.</p>
<p>No lo executó por ser<br />
en daño de tantos pueblos,<br />
mas como os vio tan quebrado<br />
de piedra os puso el braguero.</p>
<p>Título de venerable<br />
merecéis, aunque pequeño,<br />
pues no es bien viéndoos tan calvo<br />
que os perdamos el respeto.</p>
<p>Como Alcalá y Salamanca,<br />
tenéis (y no sois Colegio)<br />
vacaciones en verano<br />
y curso sólo en invierno.</p>
<p>Mas, como estudiante floxo,<br />
por andaros en floreos,<br />
del Sotillo mil corrales<br />
afrentan vuestros cuadernos&#8230;</p>
<p>Pero dexando las burlas<br />
hablemos un rato en seso,<br />
si no ya que os tienen loco<br />
sequedades del cerebro:</p>
<p>¿cómo, decid, Manzanares,<br />
tan poco medrado os vemos,<br />
pretendiente en esta Corte<br />
y en palacio lisonjero?</p>
<p>Un siglo y más ha que andáis,<br />
hipócrita y macilento,<br />
saliendo al paso a los reyes,<br />
que tienen gusto de veros.</p>
<p>Alegar podéis servicios;<br />
díganlo los que habéis hecho<br />
en esa Casa del Campo,<br />
sus laberintos y enredos.</p>
<p>Su Troya burlesca os llama<br />
hombre sutil y de ingenio,<br />
sin que su artificio envidie<br />
los del Tajo y su Juanelo.</p>
<p>En azafates de mayo<br />
presentáis a vuestro dueño<br />
flores pancayas que en frutas<br />
convierte después el tiempo.</p>
<p>¿Qué es la causa, pues, mi río,<br />
que tantos años sirviendo<br />
no os den siquiera un estado<br />
que os pague en agua alimentos?</p>
<p>Filipo os quiso hacer grande<br />
después de haberos cubierto<br />
delante de él con la puente,<br />
y él mismo os puso el sombrero.</p>
<p>Pedidle al Cuarto mercedes,<br />
que otros han servido menos<br />
y gozan ya más estados<br />
que cuatro pozos manchegos.</p>
<p>No soy (diréis) ambicioso;<br />
mas a fe, aunque os lo confieso,<br />
que andáis siempre murmurando<br />
por más que os llamen risueño.</p>
<p>¡Ánimo, cobarde río,<br />
quebrantad vuestro destierro,<br />
y pues rondáis a Palacio<br />
entraos una noche dentro!</p>
<p>Fuentes tenéis que imitar,<br />
que han ganado con sus cuerpos<br />
(como damas cortesanas)<br />
sitios en Madrid soberbios.</p>
<p>Adornadas de oro y piedras,<br />
visitan plazas y templos,<br />
y ya son dos escribanos,<br />
¡que aquí hasta el agua anda en pleitos!</p>
<p>No sé yo por qué se entonan,<br />
que no ha mucho que se vieron<br />
por las calles de Madrid<br />
a la vergüenza, en jumentos.</p>
<p>Más dixera, a no llegar<br />
con dos cargas de pucheros<br />
Bertol, y ansí por los propios<br />
dexo cuidados ajenos.</p>
<p>(De &#8220;Los Cigarrales de Toledo&#8221;)</p>
<p><em><strong>3</strong></em></p>
<p>Cuando la mulata noche<br />
con sus higas de azabache,<br />
sale a estrellarse con todos<br />
lleno el rostro de lunares;</p>
<p>cuando brujas y lechuzas<br />
a lustras tinieblas salen,<br />
a chupar lámparas, unas,<br />
y otras a chupar infantes,</p>
<p>me salí confuso y triste<br />
a buscar un consonante<br />
¡forzosa pensión de aquéllos<br />
que comen uñas y guantes!</p>
<p>Los ojos puse en la luna,<br />
y vi que estaba en menguante,<br />
porque tuviese mi bolsa<br />
con quien poder consolarse.</p>
<p>Pero divirtióme de ella<br />
un ¡ce! ¡ce! que por celajes<br />
de un manto, fue Celestina,<br />
creyendo yo que era un ángel.</p>
<p>Conocí que era mujer,<br />
si ansí merece llamarse<br />
una cara Polifema<br />
y unos ojos Sacripantes.</p>
<p>Trabamos conversación,<br />
porque quisiera trabarse,<br />
no siendo de Calatrava<br />
a un doblón Abencerraje.</p>
<p>Brindóme con una mano,<br />
y a fe que bastó a picarme,<br />
pues topé cinco punzones<br />
en vez de cinco dedales.</p>
<p>Desde la mano a la boca<br />
quise hacer un pasacalle<br />
cuya población ha meses<br />
que ya por el suelo yace.</p>
<p>Manosee las mejillas,<br />
y fue dicha no lisiarme<br />
en dos juanetes buídos<br />
entapizados de almagre.</p>
<p>Topé luego la nariz,<br />
y, ¡por vida de mi madre,<br />
que ella me topó primero,<br />
aunque estaba bien distante!</p>
<p>Tenté los bajos países,<br />
mas no topé los de Flandes,<br />
sino en dos piernas cordeles<br />
dos cenojiles bramantes.</p>
<p>Halléme en un cementerio,<br />
y lloré que me tentase<br />
como pecador novicio,<br />
con solos huesos la carne.</p>
<p>Volvíla, en fin, los talones,<br />
y picando de portante<br />
me crucifiqué la frente<br />
con más de dos mil señales.</p>
<p>Llegué a casa, y vuelto en mí<br />
vine a hacer pleito homenaje<br />
¡de no alambicar conceptos<br />
ni buscar más consonantes!</p>
<p>(De &#8220;Los Cigarrales de Toledo&#8221;)</p>
<p><em><strong>4</strong></em></p>
<p>Seis veces ha dado mayo<br />
tributo en flores al sol,<br />
que desea ver el fruto<br />
de su esperanza, mi amor,<br />
sin que anime este cuidado<br />
una hora de posesión<br />
en tanto tiempo, mi dicha<br />
y vuestro largo favor.</p>
<p>¡Mirad si será milagro<br />
que el gusto conserve en flor<br />
en el jardín del deseo<br />
tanto tiempo una afición,<br />
y qué tal estará un alma,<br />
que es mía, y habita en vos,<br />
sustentándola seis años<br />
la vista sin posesión!</p>
<p>Bien sé yo, señora mía,<br />
que un discreto comparó,<br />
con propiedad y agudeza,<br />
el amante al labrador;<br />
y que para que éste goce<br />
la cosecha con sazón,<br />
compra un día de descanso<br />
por un año de sudor.</p>
<p>Mas ¿qué labrador habrá<br />
que no deje la labor<br />
que en seis años de trabajos<br />
no da frutos, sino yo?</p>
<p>Sembré al principio esperanzas<br />
en fe que me prometió<br />
el pronóstico del gusto<br />
un año de bendición;<br />
y pasados seis de penas<br />
nunca el agosto llegó,<br />
siendo en cosechas de amores<br />
el agosto la ocasión.</p>
<p>Ya sé que responderéis,<br />
puede ser que con razón,<br />
que culpe mi cortedad<br />
y no vuestra obligación,<br />
pues cogidos los cabellos<br />
que su frente me ofreció,<br />
sin ver su calvo castigo<br />
gozara vuestro favor.</p>
<p>Mas si el dar cinco de corto<br />
seis años me castigó,<br />
asegundad y veréis<br />
cuan diestro en el juego estoy.</p>
<p>Dueño mío, no haya más;<br />
dad fruto como dais flor,<br />
que se nos va todo en flores<br />
y yo acabándome voy.</p>
<p>(De &#8220;<em>Los Cigarrales de Toledo</em>&#8220;)</p>
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		<title>TRIUNFO DE AMOR</title>
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		<pubDate>Tue, 06 May 2008 10:41:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tirso de Molina]]></category>

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		<description><![CDATA[Fuga Hagan plaza, den entrada, que viene triunfando Amor de una batalla mortal en que ha sido vencedor. Romance Una soberbia hermosura armas contra Amor previene, por huir del dulce yugo que ha domado tantas frentes. Con los rayos de sus ojos al sol venció muchas veces, y con victorias tan grandes bien pudo desvanecerse. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Fuga</strong></p>
<p>Hagan plaza, den entrada,<br />
que viene triunfando Amor<br />
de una batalla mortal<br />
en que ha sido vencedor.</p>
<p><strong>Romance</strong></p>
<p>Una soberbia hermosura<br />
armas contra Amor previene,<br />
por huir del dulce yugo<br />
que ha domado tantas frentes.</p>
<p>Con los rayos de sus ojos<br />
al sol venció muchas veces,<br />
y con victorias tan grandes<br />
bien pudo desvanecerse.</p>
<p>Y viendo al Amor desnudo<br />
persuadióse fácilmente<br />
que de los más flacos bríos<br />
no pudiera defenderse.</p>
<p>Que no es posible que haya<br />
en denudez tan patente<br />
herida que al tierno niño<br />
dolor o sangre no cueste.</p>
<p>Tuvo por vanas sus flechas,<br />
que como es ciego parece<br />
que sólo del aire vago<br />
serán cometas lucientes.</p>
<p>Pues una vez que le hirieron<br />
fue tan sin riesgo, que en breve<br />
aun no quedó en la memoria<br />
señal que la herida acuerde.</p>
<p>Presentóle la batalla,<br />
mas con halago valiente<br />
el niño dios resistía<br />
sin amenazas crueles.</p>
<p>Y en vez de bronces bastardos<br />
hace que en su campo suene<br />
dulce voz, que la victoria<br />
le previno desta suerte:</p>
<p>Desarmado y ciego, Amor<br />
vencerá mejor.</p>
<p>Corrióse de su arrogancia<br />
la hermosísima rebelde<br />
y al honor pone en el campo<br />
que le venza y atropelle.</p>
<p>¡Qué dura fue la batalla!<br />
Mas el honor tuvo siempre<br />
la desdicha de inclinarse,<br />
y un niño entonces le vence.</p>
<p>Retirándose el recato,<br />
más que cobarde, prudente<br />
lidiaba, pero no pudo<br />
en una ocasión valerse.</p>
<p>Acometiéronle juntos<br />
una tropa de desdenes,<br />
mas del honor rebatidos<br />
unos huyen y otros mueren.</p>
<p>Ya está cerca de rendida<br />
la bella airada, ya teme,<br />
ya se defiende sin brío,<br />
mas con todo se defiende.</p>
<p>Su entendimiento animoso<br />
al duro combate viene,<br />
mas cegóse con el humo<br />
del fuego que Amor enciende.</p>
<p>Del respecto acompañada<br />
la libertad te acomete.<br />
Vino Amor con ella a brazos<br />
y rindiósele obediente.</p>
<p>Vencida llora la ingrata<br />
y sobre una alfombra verde<br />
vertió por lágrimas perlas,<br />
pero dulcísimamente.</p>
<p>Con tan preciosa victoria,<br />
Amor ufano y alegre<br />
manda que en dulce armonía<br />
su gloria y triunfo celebren:</p>
<p>Desarmado y ciego, Amor<br />
vencerá mejor.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>COPLAS</title>
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		<pubDate>Tue, 06 May 2008 10:41:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Recitando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tirso de Molina]]></category>

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		<description><![CDATA[De no hallar en mis amores el número de mi mesa sabe Dios cuánto me pesa. Cuéstame hartos desvelos celos bastardos, mal nacidos celos. No soy carne ni pescado, y aunque mi sazón es corta sé muy bien lo que me importa. Mi gusto aprendió en Toscana, pues hallo el arte de amar en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De no hallar en mis amores<br />
el número de mi mesa<br />
sabe Dios cuánto me pesa.</p>
<p>Cuéstame hartos desvelos<br />
celos bastardos, mal nacidos celos.</p>
<p>No soy carne ni pescado,<br />
y aunque mi sazón es corta<br />
sé muy bien lo que me importa.</p>
<p>Mi gusto aprendió en Toscana,<br />
pues hallo el arte de amar<br />
en el tropo variar.</p>
<p>Peor que el diablo soy si me resuelvo,<br />
pues a puerta cerrada aún no me vuelvo.</p>
<p>Cúpome el número sexto,<br />
mas yo he sido tan fiel<br />
que jamás me acusé de él.</p>
<p>Puesto que no hay más que ver<br />
en lo que llego a mirar,<br />
aún hay más que desear.</p>
<p>Para la flecha de amor,<br />
aunque aguda y penetrante,<br />
tengo el pecho de diamante.</p>
<p>Aunque en orden a limpieza<br />
todos dirán en mi abono<br />
mejor cuelo que jabono.</p>
<p>No lloréis, ojos hermosos,<br />
no lloréis.<br />
Podrá ser que os engañéis.</p>
<p>Sin pundonor, sin melindres,<br />
sin desdenes, vengo a ser<br />
don calla a más no poder.</p>
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